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El primer hotel en un faro de España abrirá en marzo

Tras muchos años de gestiones desde que en 2013 se autorizara a transformar faros españoles en desuso en alojamientos, el primero de ellos está a punto de inaugurar.

Los faros son los elementos más literarios y misteriosos del paisaje costero. Su silueta espigada emerge siempre en los lugares más agrestes y solitarios del litoral, como un sol en miniatura que ilumina navegaciones inciertas. El faro, el farero, la tormenta, el viento, la mar…. Palabras bellas que incitan a soñar. Y próximamente... a dormir.

Tras mucho papeleo desde que en 2013 el Consejo de Ministros autorizara a Puertos del Estado a sacar a subasta faros en desuso para su reconversión en alojamientos, parece que si nada lo impide en pocas semanas se inaugurará por fin el primero de ellos.

Su promotor es José Luis López Braña, un empresario de Ribadeo (Lugo), que tiene ya casi a punto las obras de remodelación del viejo faro de isla Pancha, en la ría de Eo, que estuvo en funcionamiento desde 1860 a 1983.

López Braña solicitó a Fomento la concesión del faro para su uso como explotación turística en 2014. Reconoce que no ha habido ningún tipo de facilidades, aunque tanto la autoridad portuaria como Fomento han mostrado buena actitud de cara a la apertura.

Fueron necesarios seis informes para conseguir del Consejo de Ministros la cesión de un bien público a una empresa privada. Y por supuesto, pagar un canon anual (entre 15.000 y 18.000 euros). Como es obligatorio mantener la estructura original del complejo, Braña optó por reconvertir la antigua casa del farero en dos apartamentos turísticos, una especie de híbrido entre el hotel convencional y la casa rural: operar como hotel tradicional supondría tener una recepción abierta las 24 horas, con tres turnos de trabajadores, lo que eliminaría la rentabilidad del proyecto. Además, ha restaurado íntegramente el faro, incluyendo la escalera de caracol interior, hecha de forja, para que los inquilinos puedan subir hasta la linterna y disfrutar desde allí de unas vistas insuperables de la ría de Eo y el litoral cantábrico.

Vista aérea del faro.
Vista aérea del faro.

Los dos apartamentos -de unos 40 metros cuadrados cada uno- cuentan con dos habitaciones, un baño y capacidad para cuatro personas. El precio dependerá de las reglas del mercado, aunque el promotor estima que rondará los 200 euros por noche, es decir, unos 50 euros por persona. Un precio razonable, en su opinión, dentro de los márgenes del sector, más aún teniendo en cuenta la localización privilegiada.

En el proyecto inicial se contemplaba la posibilidad de abrir una cafetería anexa, pero está aún a la espera de los permisos pertinentes por parte de Puertos del Estado y del Ayuntamiento.

López Braña espera atraer clientes de alto nivel adquisitivo y fomentar de paso el turismo en la comarca. Su idea es poder ocupar las 365 noches del año, desestacionalizando así el turismo en Ribadeo y generando un plus de actividad y un beneficio para todo el entorno.

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Una foto publicada por Alexander Dodonov (@avdodonov) el

Hasta ahora en España existian hoteles cerca de faros o en instalaciones anexas, como el del Semáforo de Bares, el de la casa de carabineros del faro de Cap de Creus o el hotel O Semáforo del complejo de Finisterre. Pero ninguno en la propia estructura del faro. Una experiencia que sí era posible desde hace mucho tiempo en otros países europeos, como Noruega, Reino Unido o Croacia.

Otros cinco faros tienen ya muy adelantados los trámites para su reconversión en alojamientos, según informa Hosteltur. Son los de Punta Cumplida, en la isla de La Palma, el de Trafalgar (Cádiz), Punta Gadea (Vizcaya) y Punta Insúa y Corrubedo, ambos en A Coruña.

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