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Ellos también quieren igualdad

Ellos también quieren igualdad

Recife alimenta a su hijo de cinco meses, David Henrique, nacido con microcefalia, en Recife (Brasil), el 29 de enero de 2016. / Mario Tama (Getty)

Por VALERIA PACHECO

Todo comenzó el día en que Santiago, mi esposo, me llamó "machista". Así, sin matices. Regresábamos de recoger a las niñas de la escuela y yo le había dicho que era muy buen marido porque me ayudaba con nuestras hijas. A su enojo evidente, se sumó la respuesta: "Yo no ayudo con las niñas, las crío igual que tú, y lo que me estás diciendo es sumamente machista, como si la crianza solo fuera cosa de las mamás".

En ese momento, supe que él pertenecía al grupo cada vez más numeroso de hombres que luchan por desechar ideas añejas sobre el significado de ser padre y exigen el derecho a tener mayor participación en la crianza de los hijos. De hecho, cuál sería mi sorpresa cuando, hablando sobre este texto, un compañero de trabajo me compartió el blog de Alberto Soler, un psicólogo valenciano que vivió exactamente lo mismo, y también escribió sobre ello.

Padres y madres queremos y necesitamos lo mismo: un horario flexible de trabajo durante los años más críticos de la crianza, licencia por paternidad (no solo por maternidad) pagada, y políticas laborales que nos permitan una mejor calidad de vida y el derecho a que no se nos encajone en los estereotipos tradicionales de género, ni en la casa ni en la oficina.

Según el Pew Research Center, la forma en que trabajamos hoy, con horarios inflexibles y demandantes, es igualmente difícil y agotadora para los padres que para las madres, y representa un gran reto para el equilibro entre la vida personal y profesional de ambos, ya que las tareas de los padres convergen con las tareas de las madres cuando se trata de criar y sacar adelante una familia.

Niñas acompañadas de su padre durante la festividad del Eid al Adha en Duma cerca de Damasco (Siria), el 4 de octubre de 2014. / Bassam Khabieh (Reuters)

Y es que la batalla por delante anticipa un camino largo por recorrer. No todos los países cuentan con baja por maternidad pagada y la situación del permiso por paternidad es todavía más complicada. Según un artículo de la revista TIME, las bajas por paternidad existen en apenas 79 países y varían desde 1 día de pago en Túnez, a 90 días con 80% del pago en Islandia. También hay referentes y ejemplos positivos como el modelo sueco que desde hace más de cuatro décadas permite a los papás disfrutar hasta un año con paga después del nacimiento de un hijo.

En Estados Unidos, son contadas las compañías que ofrecen baja por paternidad pagada —entre ellas, destacan compañías jóvenes o vanguardistas como Facebook, Reddit, Netflix y Google—. Según The Society for Human Resources Management, solamente el 15% de las empresas estadounidenses van más allá de las 12 semanas sin pago y ofrecen tiempo con paga a los nuevos papás.

Un excelente ejemplo es Facebook, compañía que antes de Acción de Gracias del año pasado anunció a través de su misma plataforma que ofrecería 4 meses con paga de baja parental a todos sus empleados a nivel mundial sin importar género o ubicación geográfica. El propio Mark Zuckerberg dijo que tomaría dos meses de baja parental tras el nacimiento de su primera hija. Y en 2015, Netflix anunció que ofrecería hasta un año de permiso pagado. Su jefe cazatalentos, Tawni Cranz, comentó en un blog que la medida busca fomentar la cultura de “libertad y responsabilidad” para que los padres encuentren equilibrio en su nueva familia sin preocuparse por el trabajo o las finanzas de la casa.

Un padre y un hijo en Ciudad Juárez (México) durante el día del padre. / José Luis González (Reuters)

En América Latina, y con excepción de Cuba, que ofrece hasta 9 meses de baja sin sueldo, los países que se encuentran más adelantados, según el blog de las Ciencias Sociales e Investigación de la Fundación iS+D, son Brasil (5 días), Colombia (8 días en sector privado), y Uruguay, que en 2015 ofrecía 10 días para trabajadores públicos y 3 para los de empresa privada.

"Ellos", los papás, tienen razón con su reclamo. No es razonable exigir igualdad dejando por fuera al otro 50% de la ecuación, nuestras parejas y compañeros en la crianza de los hijos. Su causa es nuestra causa.

Valeria Pacheco es especialista en Comunicación Estratégica y trabaja en el Departamento de Relaciones Externas del BID en Washington DC. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por el Tec de Monterrye, posgraduada en Tecnología y Comunicación Educativas por el ILCE, y en Televisión Educativa por la Universidad Complutense de Madrid, España.

Comentarios

El permiso de paternidad cada vez se ve menos como una rareza aunque lo cierto es que empresas como las citadas en el artículo no abundan. A ello contribuye, me parece, el hecho de que los papás no presionamos lo suficiente por temor a que se cuestione nuestro grado de compromiso con la empresa. Otra barrera mental a superar.
Muy interesante artículo. Efectivamente en las sociedades culturalmente más desarrolladas los hombres y mujeres participan activamente en las diferentes actividades que requieren las familias y los hogares. Sin embargo, todavía existe mucho camino por recorrer. Recientemente participe en un entrenamiento que incluye gente de muchos países (se llama “la clase Internacional”). Me tocó la fortuna de compartir actividades con un compañero de Nigeria que me decía que en su país era culturalmente aceptado que los hombres cocinaran pero no que lavaran los trastes. Eso era solo de mujeres! En nuestro entrenamiento nos tocó cocinar y él lavó los trastes! Esto es una muestra de que los seres humanos podemos cambiar paradigmas tradicionales que limitan nuestro desarrollo cultural –con ayuda de la sociedad (en nuestro grupo, la “sociedad” eran todos los miembros de la “Clase Internacional”). Así como las mujeres han sido “revolucionarias” para cambiar el rol tradicional de amas de casa y hoy se han integrado exitosamente al mercado laboral –manteniendo los roles tradicionales. Así también, los hombres necesitamos ser “revolucionarios” y desempeñar cada vez más los roles requeridos en nuestros hogares.
¿Es la maternidad machista? ¿El embarazo y la lactancia además de hecho biológico suponen para la mujer necesariamente un determinado rol cultural?. Lo son en todas las especies de maníferos y a lo largo de la historia es evidente que así ha sido también en nuestra especie, pero esa determinalción biológica se diluye conforme el ser humano avanza en el reconocimiento de los derechos e igualdad entre hombres y mujeres. Y es una suerte,, sobre todo para los papas, porque cuidarse de la crianza de los hijos no es una carga, es un derecho y un placer. Pero resultaría necesario que, además, los poderes públicos lo pudieran hacer posible. Afortunadamente en España no dependemos de la voluntad de la empresa de abonar o no la prestación de maternidad y paternidad ya que resulta obligatorio para todas las empresas en virtud de la legislación nacional. Los hombres tenemos derecho a entre 13 y 20 días de descanso retribuido para la crianza de los hijos. También en caso de adopción o acogimiento. Y las mujeres entre 16 y 18 semanas. De estas, las primeras seis son de disfrute obligatorio para la madre, el resto las puede disfrutar también el padre, a petición de la madre.En derechos queda mucho por avanzar, seguro. Y sobre todo quedan muchos estereotipos y muros culturales por derribar. Felicidades por el artículo, sra. Pacheco.
Lamentablemente, creo que en España estamos a años luz de que ocurra algo similar a Finlandia o las empresas de Silicon Valley. Ojalá me equivoque