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La trágica historia de los 'idiotas' de 'Jackass'

Fueron los mayores iconos de la MTV gracias a competir por ver quién era el más descerebrado. ¿Las consecuencias? Uno de ellos ha muerto, otros tienen secuelas físicas irreversibles, han caído en el alcoholismo o han ingresado en psiquiátricos

Los chicos de 'Jackass' en sus años de gloria.

Según Google, de entre todas las búsquedas relacionadas con Bam Margera, uno de los más conocidos miembros de Jackass, destaca una de ellas: "cómo murió". ¿Lo inusual de ello? Que Margera no está muerto. Pero, desde luego, no resulta descabellado pensarlo.

Para entenderlo, hay que remontarse a 16 años atrás, cuando la MTV lo petaba con aquel programa delirante (Jackass es algo así como borricos) estrenado en el año 2000.  No existía YouTube, y estos chicos descerebrados reunían frente al televisor a adolescentes ávidos por ver los tortazos más bestiales y las bromas más absurdas. Un particular Humor amarillo pero americanizado.

Sus protagonistas  (el propio Margera, Ryan Dunn, Johnny Knoxville, Jason Acuña, Steve-Oy y Chris Pontius se metían en todo tipo de embolados por pura diversión. Antes de que chavales se mataran haciéndose selfies desde los edificios más altos del mundo, ellos ya estaban riéndose de la muerte y creyendo que nunca les iba a pasar nada. Pero pasó. Y algunos de ellos sí que han acabado muertos de verdad...

Ryan Dunn, el accidente que lo cambió todo

El 20 de junio de 2011, uno de los componentes de Jackass, Ryan Dunn,  perdió la vida tras estampar su coche contra un árbol. Junto a él, que iba borracho, se mató  el ayudante de producción del programa, Zachary Hartwell. Bam Margera, su mejor amigo y también miembro del programa, fue entrevistado en el mismo lugar del accidente, descubriendo, por primera vez, la cara más vulnerable de aquel atolondrado gamberro.

Las mismas cámaras que le seguían en sus acrobáticas peripecias, entre risas alocadas, ahora le hacían otro tipo de zoom más salvaje. Sus gritos airados, sus lágrimas de resignación y su dolor quedaban por primera vez expuestos delante de miles de seguidores. Y Bam Margera, que no había soportado la realidad, se derrumbó.

Bam Margera, o cómo renacer gracias a un reality

Aquel pandillero de West Chester, en Pensilvania, pasó de ser el rey de la desvergüenza  a convertirse en un tipo amargado, alcoholizado y depresivo, para el que su aventura televisiva no había tenido ningún sentido. Engordó y cambió la rampa de skate por la barra de bar. Beber para olvidar. O lo que es lo mismo: empezó a temer a la muerte, algo que le sumió en una oscura etapa en la que sus apariciones rozaban el patetismo absoluto.

Pero si algo tiene la tele es que las celebrities que una vez fueron rebeldes pueden convertirse en fenómenos catódicos. Bam Margera decidió degradarse y abrir la caja de Pandora participando en un reality que le diera cuanta más pasta, mejor. El invento de la VH1 se llama Family Therapy with Dr. Jenn (Terapia de familia con la doctora Jenn) y por allí pululan  famosetes a los que no les importa mostrar sus miserias con sus seres queridos. A Margera, por ejemplo, le acompaña su madre, April. El programa parece haber servido para que el ex Jackass estuviera sobrio durante tres meses, para llenarle los bolsillos y  para conseguirle una nueva cantera de seguidores.

También lo hace su Instagram, en el que exhibe sus moratones y marcas en la cara fruto de sus continuas peleas de bar. Incluso anima a sus seguidores a darle al corazón del Me gusta si están de acuerdo en que luce como “una auténtica mierda… cowabunga”. La cosa es sacarle rentabilidad hasta al fracaso.

Johnny Knoxville, el cabecilla que mea por un catéter

Desde que acabó el programa, Johnny Knoxville, que venía a ser algo así como el líder el grupo, ha protagonizado cosas tan dispares como las Tortugas Ninja, donde le pone la voz a Leonardo, o Los sexoadictos, de John Waters, en la que interpretó a un gurú del sexo.

Como principal secuela de sus payasadas, debe orinar a través de un cáteter que le conecta el pene con la vejiga, tras realizar un truco en el que literalmente se rompió el miembro. En su afán por averiguar su árbol genealógico, descubrió las relaciones endogámicas e incestuosas de buena parte de su familia. No se admiten bromas sobre si esto explica muchas cosas de su comportamiento...

Steve-O, el Jackass que acabó en un psiquiátrico

Es el que ha protagonizado las propuestas más insólitas (provenía del circo) y mediáticas. Por ejemplo, se ha tatuado una caricatura de sí mismo en la espalda o se ha grapado el escroto en la pierna. Editó varios discos de rap, fue cómico de stand-up y llegó a escribir sus memorias sobre "un idiota".

Tras un intento de suicidio, sus colegas de Jackass le ingresaron en un psiquiátrico, se rehabilitó, pero pronto empezó una gira en la que el mayor atractivo era ver cómo ardía el pelo de la cabeza. ¿Algo más? Ha sido detenido en varias ocasiones por mear en público.

Chris Pontius, el Jackass que sigue viviendo del cuento

Otro de los Jackass se dio cuenta que si corría, saltaba o la liaba parda desnudo, tenía la risa del público asegurada. Así fue cómo, programa sí y programa también, los productores tenían que gastarse la pasta cubriendo con una imagen distorsionada su pene. Con un tanga, disfrazado de peluche gigante, con orejas de conejo o en bikini, el más bufón del grupo tocó techo en Jackass 3D, película en la que se bebe el semen de un caballo. Sigue explotando su vena de comediante, a través de su Instagram (en el que tiene casi medio millón de seguidores) y hasta hace giras por Canadá con algunos compañeros del programa.

Jason Acuña, empresario y 'acróbata de circo'

Más conocido como Wee Man, se hizo mundialmente popular cuando comenzó a ser lanzado cual cohete humano por sus "amigos" de Jackass. Su acondroplasia le hizo destacar en el grupo, escabullándose como ningún otro y riéndose de sí mismo como el que más. Desde darse patadas en la cabeza a imitar a un Oompa-Loompa, pasando por llevar al gigante Shaquille O'Neal sobre sus espaldas. Skater profesional, se ha hecho empresario y es propietario de un restaurante en California y compitió en el concurso Celebrity Circus donde destacó por realizar acrobacias circenses.

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