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Aviso para navegantes

El CIS confirma que otras elecciones no ayudarían a la gobernabilidad

El barómetro de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirma lo que advierten la mayoría de los analistas: unas elecciones anticipadas no aclararían el panorama político ni, por lo tanto, ayudarían a la gobernabilidad en España. El sondeo difundido ayer (realizado entre el 2 y el 11 de enero), supone un auténtico aviso para navegantes, sobre todo a los partidos que creen que unos nuevos comicios les harían ganar votos y les permitirían formar Gobierno. La realidad es que los actuales equilibrios quedarían más o menos igual, con la única novedad de que Podemos y sus socios podrían superar en votos al PSOE.

Es verdad que el trabajo de campo se realizó tan solo tres semanas después de las elecciones generales, cuando todavía no se habían iniciado los contactos con el Rey para una posible investidura; pero los datos coinciden básicamente con otros sondeos —el de Metroscopia para EL PAÍS del pasado 18 de enero— y confirman la fragmentación de fuerzas políticas en el Parlamento.

En el actual panorama, parece que hay dos partidos que han optado por forzar unas nuevas elecciones, con la esperanza de ganar posiciones en el tablero parlamentario. El Partido Popular ha declinado su responsabilidad como partido más votado y está jugando a que el PSOE fracase para presentarse como la única alternativa estable. Y Podemos, que con su irrupción a destiempo y con agresividad en el calendario de negociaciones hace poco menos que imposible un acuerdo de gobierno con el PSOE. Son PP y Podemos los que, en teoría, obtendrían mejores resultados en unos nuevos comicios.

Es difícil prever los resultados de la encuesta en estos días, en los que el PSOE ha afrontado la responsabilidad de intentar formar Gobierno. Los expertos aseguran que los electores premiarían a los que más se esfuercen por buscar una solución que facilite una investidura. Dicho de otra manera: si hay nuevas elecciones el partido que más ganará es el que más haya hecho para evitarlas.

Sea como fuere, la encuesta envía también un mensaje muy claro a Pedro Sánchez: le advierte de que la estrategia de Pablo Iglesias para asegurarse la hegemonía de la izquierda en España está dando resultados. Ya acabó con Izquierda Unida y ahora amenaza con un sorpasso al PSOE, al que ya estuvo a punto de alcanzar el 20D.

Este aviso debe servir al secretario general de los socialistas, que hoy se reúne con el líder de Podemos, para que tenga muy clara su estrategia negociadora. Sería un error dejarse arrastrar por los cantos de sirena de Iglesias y las buenas palabras de un gobierno progresista y no poner en valor su posición ideólogica de centro-izquierda. Un espacio que, además, es mayoritario entre los españoles.

Sánchez debe afirmar al centroizquierda frente al populismo, las propuestas frente a la demagogia y el reformismo frente al liquidacionismo. Podemos tiene todo el derecho a hacer su juego, pero el PSOE tiene el deber de defender ese espacio político que le definió como partido y le permitió llevar a cabo las mayores reformas de la España democrática.

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