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David Bowie, ceremonia de incineración sin amigos ni familia

De acuerdo a los deseos del artista, su cuerpo fue cremado en Nueva York y no se celebrará un funeral

La ceremonia de incineración de David Bowie —que falleció el pasado domingo, a los 69 años, a causa de un cáncer— se celebró en Nueva York, en la más estricta soledad. Por expreso deseo del músico británico, no acudió nadie; ni familia ni amigos. Tampoco habrá servicio funeral ni ritos conmemorativos por parte de sus allegados, apuntan los medios británicos.

Solo la gente más cercana a Bowie sabía que padecía cáncer de hígado. El autor de Starman comunicó a su familia que solo quería ser recordado por los buenos tiempos y por el legado musical, asegura el Daily Mirror. Lo cierto es que el artista siempre protegió su vida personal de los focos. 

Kate Moss lució esta camiseta con el rostro de Bowie un día después de su fallecimiento. GC Images

Sus seguidores, inevitablemente, sí rendirán homenaje a esta leyenda de la música. La sala de conciertos Carnegie Hall, en Nueva York, acogerá el próximo 31 de marzo un concierto en memoria de Bowie. El espectáculo, que ya estaba previsto antes del fallecimiento, fue originalmente programado como un tributo a su carrera musical con canciones que iban a ser interpretadas por artistas como Visconti, Cyndi Lauper y The Roots, entre otros. Además, los Brit Awards, que se celebrarán en febrero, estarán dedicados al cantante. El presidente del comité de los premios, Max Lousada, describió a David Bowie como un artista "con una extraordinaria vida y trabajo y uno de nuestros mayores iconos".

Herencia millonaria

David Bowie deja a la memoria colectiva un patrimonio musical intangible, pero también una millonaria herencia a su viuda, Iman, y a sus dos hijos, Duncan y Alexandria. Los medios británicos han publicado que la cifra estimada del legado es de casi 180 millones de euros, que habría obtenido gracias a su carrera artística, que arrancó a finales de los sesenta, y a varios afortunados movimientos financieros. 

El músico fundó su propia compañía de management, Isolar Enterprises, lo que le permitió controlar de cerca sus negocios. Además, una parte importante de sus ingresos provenía de la venta de su música —25 álbumes y más de 140 millones de copias vendidas en todo el mundo— y de sus exitosas giras de conciertos. 

Su último disco, Blackstar, publicado apenas dos días antes de su muerte, ya se perfila como un éxito. El lunes fue el disco más descargado en la plataforma iTunes, de Apple; en Estados Unidos, dos temas del nuevo álbum ya estaban entre los cinco primeros de la lista Billboard; y en Reino Unido se vendieron 42.000 copias las 24 horas siguientes del anuncio de su fallecimiento. 

David Bowie durante la grabación de su álbum 'Heroes', en 1977.

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