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LA CUARTA PÁGINA

En España también se hacen las cosas bien

El estudio PREDIMED sobre nutrición basada en la dieta mediterránea, de enorme impacto en la prensa internacional, es fruto del trabajo de 19 centros de investigación de varias CC AA durante 10 años

¿Qué pensaría si le contasen que los gestores de una institución pública depositaron en una hucha una parte del dinero de su presupuesto durante la época de las vacas gordas y, usando con discreción estos ahorros, pudieron mantener la mayor parte de su programa cuando llegaron las flacas? Seguramente creería que le hablan de un país con una Administración ejemplar, tal vez Suecia. Pues no, estamos hablando de España, donde también hay instituciones que funcionan. Parece una tontería alabar a alguien por hacer aquello que se supone debe hacer. Sin embargo, vista la desolación de los españoles por el impacto de la crisis y su pérdida de confianza en las instituciones del Estado, no hay que desperdiciar la oportunidad de contar que la marca España es valiosa más allá del fútbol, el tenis o las carreras de fórmula uno.

Estos gestores ilustrados pertenecen al Instituto de Salud Carlos III, actualmente englobado en el Ministerio de Economía y Competitividad. La función de este instituto es “canalizar” el dinero público destinado a la investigación biomédica en España. Es bien sabido que los presupuestos destinados a este fin siempre han estado por debajo de otros países de la Unión Europea. Hace 10 años el Instituto de Salud Carlos III tuvo una iniciativa aplaudida por la comunidad científica: creó las redes temáticas de investigación cooperativa (RETICs), consorcios de varios investigadores de centros públicos, en general hospitales y universidades, con una línea específica de investigación para trabajar en equipo. Las RETICs se dotaron con unos presupuestos que permitían por fin contratar personal, siendo evaluadas anualmente mediante pruebas objetivas de rendimiento científico, como publicaciones y patentes. Ante el éxito de las RETICs, en 2006 se creó una nueva modalidad: los centros de investigación biomédica en red (CIBERs), que se diferenciaban por tener personalidad jurídica propia y una gestión mejorada, englobar más grupos de investigación y promover la investigación traslacional.

Las RETICs y los CIBERs trabajan en red, es decir, carecen de una sede física, con el consiguiente ahorro de infraestructuras, por lo que el coste es menor y los recursos se dirigen a los investigadores. Este uso dirigido del dinero público para la investigación biomédica ha sido una iniciativa pionera y única en el mundo, que algunos países desarrollados están tratando de imitar.

Si se invierte en talento, los españoles somos capaces de competir a nivel mundial

¿A qué viene esta historia? El resultado idóneo de una investigación biomédica es aplicar el conocimiento adquirido a la práctica clínica y por tanto mejorar la salud de la sociedad, lo cual comienza con la publicación de los resultados en una revista científica internacional de primer nivel. Esto ha sucedido: se trata del estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea, www.predimed.org), uno de los mayores estudios clínicos de nutrición jamás efectuados, cuyos resultados principales se publicaron el lunes 25 de febrero en el New England Journal of Medicine. Esta revista es la más prestigiosa del mundo en biomedicina. Usando un símil futbolístico, publicar en ella sería como jugar un Mundial.

El estudio PREDIMED, diseñado y realizado en España, fue un reto formidable y es fruto del trabajo en equipo durante 10 años de 19 centros diversos de investigación: atención primaria, hospitales y universidades de varias comunidades autónomas. Participaron unos 7.500 voluntarios, hombres y mujeres con una edad media de 69 años y un alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio o ictus). El riesgo se debía a la edad y a ser fumadores, tener diabetes, el colesterol alto, hipertensión o exceso de peso. Se les asignó al azar a una de las tres dietas diferentes. Dos de ellas eran mediterráneas, ricas en grasa vegetal, una suplementada con aceite de oliva virgen extra y otra con frutos secos. El tercer grupo fue asignado a la dieta convencional recomendada para la prevención cardiovascular, una dieta baja en todo tipo de grasas.

Durante 5 años, los participantes en el PREDIMED fueron visitados cada 3 meses por dietistas y asistieron a sesiones educativas en grupo, donde recibieron listas de compra, menús y recetas hasta un total de 462, adaptadas al grupo de dieta y a la estación del año. En la dieta mediterránea se recomendaban verduras, legumbres, frutas, frutos secos y pescado; uso abundante de aceite de oliva, sin olvidar sofritos caseros; sustituir carnes rojas por carnes blancas; reducir lácteos enteros y dulces; y tomar una copa diaria de vino los bebedores habituales. Además, durante todo el estudio, a los participantes asignados a cada uno de los dos grupos de dieta mediterránea se les entregó gratuitamente aceite de oliva virgen extra o un puñado de frutos secos al día (30 gramos, repartidos en 15 gramos de nueces y el resto entre almendras y avellanas).

Los resultados principales del estudio PREDIMED se hicieron públicos en sendos actos en el Instituto de Salud Carlos III y en un congreso de nutrición en California, coincidiendo con su publicación. Consisten en que el riesgo de desarrollar un infarto de miocardio o un ictus, o de morir por estas enfermedades (muerte cardiovascular), se reduce un 30% en los dos grupos de dieta mediterránea. Estos resultados demuestran que nuestra dieta tradicional es superior a una dieta baja en todo tipo de grasas para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo. Además, previene estas enfermedades con la misma eficacia que un tratamiento a largo plazo con medicamentos para el colesterol o la presión arterial, reduciendo significativamente el gasto sanitario. Dada la edad media de los participantes, se deduce que nunca es tarde para cambiar los hábitos alimentarios y mejorar la salud. También se ha demostrado que aumentar la grasa de origen vegetal en la dieta no adelgaza pero tampoco engorda, lo cual no es poco.

Basta de ensimismarnos en nuestras carencias; o nos arremangamos o será demasiado tarde

El estudio ha tenido un alto impacto en la prensa de Estados Unidos, con reseñas elogiosas en primeras páginas de diarios como The New York Times, que además han recabado la opinión de prestigiosos cardiólogos y nutricionistas. Sin embargo, aquí el impacto ha sido escaso. Estamos tan ensimismados en las corruptelas, cuentas suizas y desventuras reales que parece no existir nada más. ¿O es que lo bueno que se hace en España no vende?

El coste total del PREDIMED ha sido de unos 8,5 millones de euros. Expertos en salud pública y nutrición de Estados Unidos reconocen que en su país costaría ¡10 veces más! El estudio no se habría llevado a cabo si varias empresas alimentarias no hubiesen donado toneladas de aceite de oliva y frutos secos. Un buen ejemplo de colaboración público-privada para potenciar la ciencia y mejorar la competitividad de las empresas: si después del PREDIMED no venden más, ¡mejor que cambien de director de marketing!

Los resultados del PREDIMED tendrán un impacto en la práctica clínica dirigida a la prevención de las enfermedades cardiovasculares. El diseño del ensayo, su envergadura y los métodos utilizados tienen un alto potencial de traslación y hacen que se trate de una aportación extraordinariamente valiosa de la investigación española en salud a la comunidad médica mundial. El Instituto de Salud Carlos III confió en nosotros y sembró. La cosecha ha sido excelente y aún queda mucho que recoger explotando la gran base de datos del PREDIMED, como el efecto de la dieta sobre graves problemas de salud: cáncer, diabetes, insuficiencia cardiaca, alzhéimer y otras. Les seguiremos informando. Mientras tanto, alégrense de que algo funciona en este país. Si se invierte en talento, los españoles somos capaces de competir a nivel mundial en un terreno nada fácil, como es la ciencia biomédica. También se ha hecho en otras disciplinas, pero el deporte nacional de la mayoría es el lamento y la autoflagelación. Dejemos de ensimismarnos en nuestras carencias, recuperemos la autoestima y arremanguémonos ya, o será demasiado tarde y volveremos al furgón de cola.

Emilio Ros es médico del Hospital Clínic de Barcelona e investigador CIBERobn del estudio PREDIMED.