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El PNV avisa a Batasuna de que "no toca reescribir" la historia

Urkullu augura que "terminó el tiempo de la ambigüedad"

El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, dio ayer sucesión en el tiempo a su discurso de los últimos días. Si el lunes reclamó la desaparición de ETA al hilo de la conferencia de San Sebastián y el martes pidió la implicación en el desarme de la propia izquierda abertzale, anoche se situó un paso más allá al recalcar que "no es momento de reescribir la historia" de Euskadi, "y menos al antojo de quienes quieren hacer creer que con ellos comienza la historia". Fue la contundente declaración a la que recurrió para rebajar el protagonismo de la antigua Batasuna en lo que se vaticina como recta final del terrorismo.

Durante un acto político en Bilbao, el líder nacionalista quiso dejar claro que "no hay dos verdades, sino una". "La izquierda abertzale quiere convencernos de que todos somos parte del problema, pero nosotros sabemos diferenciar. Son ellos quienes han sido y tenido un problema que entre casi todos estamos intentando solucionar", manifestó Urkullu, quien quiso reivindicar así el papel protagonista que reclama para el PNV en el impulso de la paz. "Se terminó el tiempo de la ambigüedad y las escenificaciones. Es claridad lo que pedimos a ETA", remarcó.

El presidente peneuvista recordó que el cese final del terrorismo no contempla condiciones y sí un reconocimiento a las víctimas, además del compromiso expreso de que la política corresponde ejercerla, en exclusiva a los partidos. Fue en este punto cuando, parafraseando al histórico Winston Churchill y adaptando una de sus más célebres frases, señaló que en Euskadi "nunca tan pocos debieron tanto a tantos".

Urkullu protagonizó la presentación del proyecto que el PNV tiene para la próxima legislatura en el Congreso. Su intervención dio paso a la del cabeza de lista por Bizkaia, Josu Erkoreka. El hasta ahora portavoz del partido en la Cámara baja coincidió en que "se dan todas las condiciones para que, día a día, la paz sea una realidad más irreversible" en Euskadi y se comprometió a impulsarla desde Madrid. Su discurso, sin embargo, lo centró en repasar los importantes logros nacionalistas de los últimos años, con las transferencias como icono, y en fijar el nuevo estatus político para Euskadi como principal reto.