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"Sois unos terroristas, unos borrachos, unos hijos de puta y sinvergüenzas"

El senador Casimiro Curbelo Curbelo y su hijo lanzaron importantes improperios contra los policías a los que agredieron antes de ser detenidos

El senador socialista y presidente del cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo Curbelo, de 60 años, y su hijo Casimiro Adays Curbelo Montañés, de 26, lanzaron graves insultos e improperios contra los tres policías de la comisaría del distrito de Tetuán (Madrid) que les detuvieron por atentado contra agente de la autoridad, antes y durante la detención de ambos. Así se desprende de las diligencias instruidas contra ambos en el centro policial, donde consta que los dos arrestados propinaron un puñetazo y un manotazo a dos agentes y a otro le rompieron el polo. "Esto es un abuso. Os voy a denunciar por detención ilegal. Sois unos terroristas, unos borrachos, unos hijos de puta y unos sinvergüenzas. Soy senador y voy a ir uno por uno por vosotros. Voy a acabar con vuestras carreras", gritó en medio del complejo de bares de ocio de Azca Curbelo.

Los hechos ocurrieron a las 04.30 del pasado jueves cuando Curbelo estaba junto con su hijo y un amigo de ambos en la sauna Gola, un local situado en el número 30 de la avenida del General Perón, muy cerca del estadio Santiago Bernabéu. El encargado del local ya notó desde el primer momento que estaban ebrios, en especial el hijo y que no paraban de meterse con las mujeres que estaban en la barra. En un momento dado oyó un fuerte ruido en uno de los reservados, por lo que se acercó y vio a los tres clientes forcejeando con un hombre de unos 25 años. Acababan de romper el crista de una mesa, por lo que el encargado pidió a los responsables de seguridad que les echasen, por ser los que estaban más alterados.

Mientras eran echados no paraban de proferir insultos contra las mujeres del tipo: "Yo me meo en las putas", según recogen las diligencias policiales. Los tres hombres se dirigieron a la comisaría de Azca, que se encuentra en el número 32 de la avenida del General Perón. En ese momento, bajaban de un coche patrulla tres agentes que iban a relevar a sus compañeros. Curbelo y sus acompañantes interceptaron a los policías y les exigieron que fueran a detener a los responsables de seguridad. Los agentes, que percibieron desde el primer momento que estaban ebrios (habla pastosa, ojos vidriosos, pupilas dilatadas, halitosis etílica y excitación), les dijeron que tenían que poner una denuncia por lo ocurrido.

Uno de los agentes se dio la vuelta en dirección a la comisaría para relevar a un compañero. En ese momento, el hijo del senador le gritó: "Tú eres un pringao y estás hablando con un senador. No me des la espalda, que te vamos a denunciar por abuso de autoridad". El policía le dijo que se identificara, porque le iba a denunciar por insultos. Casimiro Adays, lejos de hacerlo, se resistió, mientras el agente insistía en que le diera el DNI. En caso contrario, lo llevaría a la comisaría a efectos de identificación. En ese momento, el hijo le propinó un puñetazo en el pecho al policía, por lo que fue detenido.

Fue entonces cuando intervino el amigo de ambos, Francisco javier D. V., que también increpó al policía que iba a detenerlo. Otros dos agentes que estaban en la comisaría tuvieron que salir en apoyo dada la fuerte resistencia que ejerció el hijo del senador. El representante público empezó a insultar a los funcionarios, a los que les amenazó con acabar con sus carreras y que son "unos putos fachas pagados por los putos fachas del PP". "Soy senador y sois unos terroristas, unos borrachos. No sabéis con quién estáis tratando. Voy a acabar con vuestras carreras", añade Curbelo, según el informe policial.

Mientras, el hijo es trasladado a dependencias policiales donde mantiene su actitud agresiva y rompe el polo a un agente. En el exterior, el senador continúa con su bronca a los agentes a los que no para de llamar "hijos de puta, putos borrachos de mierda y vendidos". En ese instante, pega un manotazo a un policía en su mano izquierda, por lo que también es detenido por atentado contra agente de la autoridad.

Ya en comisaría, Curbelo lanza su teléfono móvil contra el suelo y asegura a los policías que lo van a pagar ello porque son ellos los que se lo han roto. Se produce un nuevo forcejeo en el que el senador espeta: "Tu cara no la voy a olvidar en la vida, ni tú la mía, ni tu familia de Ceuta, que tú eres moro". El hijo, lejos de intentar aplacar los ánimos, continúa con el discurso del padre: "¿No conoces a nadie que pueda envenenar el asunto? Todos estos hijos de puta se van a enterar. Vuestro sueldo lo paga el puticlub. Eso es una trama urdida por el PP". El padre responde con más improperios, siempre según las diligencias policiales: "Os deseo que todos los policías que estáis os muráis todos de cáncer y veré con mis ojos como se mueren vuestros putos hijos, fachas de mierda, hijos de la gran puta, borrachos, terroristas de mierda, maricones, cobardes, abusadores. Os habéis arruinado la vida por detenernos".

El senador y su hijo quedaron en libertad hacia las 14.30 de ese mismo jueves acusados de un delito de atentado contra agente de la autoridad, pendiente de que les cite la autoridad judicial que reciba el caso en los juzgados de plaza de Castilla (Madrid).