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Análisis:

Se veía venir

En 1977, al calor de la primera gran crisis del petróleo se creó la Plataforma Solar de Almería , proyecto hispano-alemán, que ha tenido disponible la mejor tecnología solar del mundo en España desde esa fecha. A los pocos años todo el mundo se olvidó de la necesidad de sustituir los combustibles fósiles por renovables. En 2004 el petróleo inició una nueva escalada de precios que culmina en 2008 alcanzando los 147 dólares por barril. La inflación obligó a subir los tipos y provocó la ruina de las hipotecas basura. Pero todo el mundo olvidó que el origen fue la subida del crudo. Ha tenido que llegar la revolución en los países del Magreb y Oriente Próximo para saber que el principal problema energético de España es su elevada dependencia de las importaciones de gas y petróleo.

Si miramos las hemerotecas, lo que se nos ha contado ha sido otra cosa: que las renovables son un riesgo por razones económicas y técnicas y un lujo para este país. Y se sostiene tal afirmación ignorando los costes de nuestra dependencia energética: en 2010 las importaciones de gas y petróleo han supuesto más de 34.000 millones de euros, el 50% de nuestro déficit comercial, y la desviación de los presupuestos del estado por el incremento de sus precios van a suponer 7.000 millones de euros más para 2010 y otro tanto para 2011. Y solo la subida del petróleo de esta última semana es muy superior al coste de 6.000 millones de las renovables para todo un año. Si añadimos los costes ambientales, los combustibles fósiles son diez veces más caros que las renovables.

Nadie sabe lo que durará esta revolución pero lo que todo el mundo sabe es que los precios del petróleo y del gas van a ser muy elevados y por mucho tiempo. El olvido puede ser pertinaz, pero doblegarse al interés de fuentes energéticas que controlan otros solo nos conduce al atraso económico, la catástrofe ambiental y la pérdida de soberanía. España necesita otra política energética que tenga como prioridad la independencia energética nacional y eso solo se puede hacer con muchas más renovables porque es la única fuente autóctona, ilimitada y disponible que tenemos.

Solo con las noticias de estos días se constata la evidencia de que reducir la dependencia energética reduciendo el mercado de renovables es imposible. Que España quiera ir a contracorriente es algo peor que incapacidad política.

Javier García Breva es presidente de la Fundación Renovables