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"Zapatero lleva mal que le den clases de algo"

La embajada de EE UU considera al presidente del Gobierno un político que "subordina la política exterior a los intereses internos"

José Luis Rodríguez Zapatero y los políticos españoles más poderosos del momento son descritos descarnadamente en los documentos secretos y confidenciales de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, que dedican especial atención al presidente del Gobierno y a los integrantes de sus dos círculos más próximos. En el primero, la legación estadounidense sitúa al vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba; al ministro de Fomento, José Blanco; al portavoz socialista en el Congreso de los Diputados, José Antonio Alonso, y al secretario general de la Oficina del Presidente, Bernardino León, al que llaman "el chico de oro del Gobierno". En el segundo mencionan al "impredecible" Miguel Ángel Moratinos, ex ministro de Exteriores, a la "inmadura" Carme Chacón, ministra de Defensa, y al embajador en Estados Unidos, Jorge Dezcallar.

"El presidente del Gobierno se dirige más al gallinero que a los de la primera fila"

"Lleva mal que le den clases de algo, y cortará la conversación si cree que está ocurriendo eso"

"No es un político de convicciones políticas, pero comprende a los españoles"

"Zapatero se ha enfrentado a un tortuoso aprendizaje de la política exterior"

La embajada no incluye en esos grupos a los ex vicepresidentes María Teresa Fernández de la Vega o Pedro Solbes, a los que presta escasa atención. A la primera la describe el anterior embajador Eduardo Aguirre como "solvente lugarteniente" de Zapatero, quien "ya no tiene lealtad personal" hacia ella y la dejará caer "en el momento en que deje de serle útil", quizás en la siguiente crisis de Gobierno (informe "secreto" del 21 de enero de 2009) . [Fue relevada el pasado septiembre].

De Solbes, Aguirre cuenta que se vio con él el 17 de julio de 2008 y que admitió estar "un poco cansado". Cuatro años antes, en un encuentro con empresarios en la embajada el 6 de julio de 2004, el entonces vicepresidente económico, "muy popular entre los hombres de negocios", se quejó del escaso control del gasto en las autonomías: "Legislamos con responsabilidad a su favor y ellos nos piden dinero". [Solbes dejó el Gobierno en abril de 2009].

Sobre Zapatero, la embajada hace descripciones si algún alto cargo visita España, cuando se producen crisis de Gobierno o a raíz del relevo del embajador. En junio del año pasado, el actual embajador, Alan D. Solomont, informa a Washington de que este es el panorama que en su visita a Madrid encontrará Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Nacional (informe "secreto" del 26 de junio de 2009 ): "Tras un año de noticias peores que las previstas en el terreno económico, se han extendido las críticas a Zapatero y su equipo económico por minusvalorar las dificultades y no haber sido capaces de cambiar la tendencia".

Cinco meses antes, el embajador Aguirre describía así al presidente en otro informe "secreto": "Zapatero es un político astuto con una asombrosa habilidad, como un felino en la jungla, para oler las oportunidades o el peligro. Es peligroso minusvalorarle, como muchos de sus enemigos pudieron comprobar demasiado tarde. Al tomar decisiones y formular su política, apela a su audiencia interna, especialmente a los votantes de fuera de Madrid, a cuyos habitantes ve como gente aislada en sus asuntos y alejada de las preocupaciones y opiniones de la mayoría de españoles. Él se dirige más al gallinero que a los de la primera fila. Pelea continuamente por el apoyo de uno o dos millones de votantes indecisos o abstencionistas. No hay un solo tema en el que Zapatero sacrifique su punto de vista; siempre pone sobre la mesa todas las opciones para conseguir sus objetivos políticos a corto plazo" (frase ya incluida en el informe de junio de 2009).

Tortuoso aprendizaje

"Zapatero se ha enfrentado a un tortuoso aprendizaje de la política exterior, pero ha desarrollado una amplia visión estratégica para detectar las consecuencias en las interrelaciones y la causa/efecto de las acciones de su Gobierno. Hoy está bien informado de los temas. Es brillante y consigue lo mejor incluso de los detractores que le minusvaloran".

"No es un político de convicciones políticas, pero sin duda comprende a los españoles y apoyará cualquier política que les resulte atractiva, convenga o no a los intereses de Estados Unidos".

"No tiene una mala disposición hacia el Gobierno de EE UU de manera innata. Para él, la política exterior se subordina a los intereses políticos internos y la relación con Estados Unidos no es sino otro elemento más que debe ser contemplado según las circunstancias de cada momento. Hay en España una ola de buenos deseos con Obama [elegido dos meses antes], que es la respuesta a las oraciones de Zapatero para permitirle una relación más estrecha con el Gobierno de EE UU sin que le perjudique ante su base electoral, que tradicionalmente tiene un sentimiento antiamericano".

"La mejor manera de interactuar en las reuniones con él es ser amable y relajado y estar dispuesto a alguna broma en el inicio. El embajador aconseja hacerle preguntas abiertas y permitirle soltar lo que tiene en la cabeza".

"Está bien preparado en los temas fundamentales. Le gusta el diálogo y el intercambio de ideas. Lleva mal que le den clases de algo, y cortará la conversación si percibe que eso ocurre. No se le debe arrinconar políticamente ni hacerle emboscadas en público. Dale espacio y escuchará tus ideas. Si hay diferencias, mejor discutirlas a puerta cerrada. Conviene tener líneas abiertas con su equipo, que tiene acceso a él en todo momento. El Gobierno de EE UU tiene que mantener y cultivar más el acceso a las personas que tienen contacto con Zapatero".

"Tiene sus propios consejeros y raramente consulta asuntos claves con sus subordinados. Al haber crecido su autoestima con la permanencia en el poder, lo hace con menos frecuencia y solo con un selecto círculo de tres consejeros [se refiere a José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Antonio Alonso], además de León [Bernardino León, secretario general de la Oficina del Presidente]".

Al hilo de la visita a Madrid en junio de 2007 de la secretaria de Estado de la época, Condoleezza Rice, el embajador Aguirre destaca de nuevo el escaso interés del presidente por la política internacional. "Zapatero actúa de cara a una base de izquierdas y pacifista, y utiliza la política exterior para ganar puntos en política interior más que para prestar atención a prioridades de la verdadera política exterior o participar en objetivos estratégicos más ambiciosos".

Tres años y medio antes de esa detallada descripción, la embajada se declaró "sorprendida" el 7 de abril de 2006 cuando Zapatero nombró a Alfredo Pérez Rubalcaba ministro de Interior en lugar de José Antonio Alonso, quien pasó a ministro de Defensa en sustitución de José Bono. "Zapatero ha colocado a dos aliados clave mientras sigue con su estrategia sobre ETA tras el alto el fuego", comunica la embajada. "Rubalcaba ha sido el verdadero cerebro en esa política y, al situarlo al frente de Interior, lo refuerza en tal papel y le da la autoridad para desarrollar esa estrategia, a la vez que se asegura el control de las acciones policiales anti-ETA". De paso, Zapatero "consolida su control sobre el Gobierno y el PSOE" (informe "confidencial" del 7 de abril de 2006 ). Para la embajada, esa estrategia con ETA "está sin duda encaminada a ganar las siguientes elecciones por mayoría absoluta".

Al situar a Alonso en Defensa, agrega el documento, se desprende de Bono, "rival de Zapatero", "lo que contribuyó a su salida del Gobierno".

Cuando Rodríguez Zapatero llevaba un año en La Moncloa, Aguirre, recién nombrado entonces embajador en Madrid, señalaba en un informe "confidencial": "Zapatero asume ahora que la opinión pública española cree que sus líderes políticos deben mantener unas buenas relaciones con EE UU. Tras su primer año en el cargo ha tenido que mejorar el tono y la sustancia de las relaciones EE UU-España, aunque aún mantiene una línea, políticamente aceptable, de criticar las políticas estadounidenses como parte de un papel que él denomina de aliado leal".

Lee lo que EE UU opina sobre:

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