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El PP ensaya en la campaña catalana su discurso más duro en inmigración

Rajoy cree que este es uno de los tres grandes asuntos, con el paro y la economía

Hasta hace unos pocos años, el PP sacaba el asunto de la inmigración con cierta cautela. Incluso durante la campaña electoral de 2008, la frase de Mariano Rajoy en un mitin en Canarias -"aquí no cabemos todos"-, que generó una gran polémica, fue analizada como un error por su equipo de campaña. Los populares temían que este asunto pudiera movilizar el voto anti-PP, el de la izquierda, y ofrecer una imagen muy antipática de este partido. Pero las cosas han cambiado. La crisis económica ha hecho girar las encuestas, la inmigración se ha convertido en un asunto central precisamente en barrios populares donde el PP pretende arrebatar votos al PSOE, y los populares han decidido actuar. Y el primer lugar en el que se notará será en la campaña electoral catalana que empieza esta noche.

Con las cautelas propias de su forma de hacer política, Rajoy ha decidido entrar a tope en este asunto. Tanto que el lunes, en el Comité Ejecutivo, se lo dejó claro al centenar de cuadros que conforman la dirección, incluidos todos los barones autonómicos. El CIS, les explicó, detecta que los tres grandes problemas para los españoles son el paro, la economía y la inmigración. En realidad, Rajoy obvió que la inmigración es el cuarto, a gran distancia de los dos primeros (78% paro, 48% economía, 15% inmigración), y que el tercero son los políticos (casi 20%). Y son los asuntos, dijo, en los que va a centrar su discurso. Porque, les explicó, los españoles creen que el PP lo haría mejor en esos tres temas.

Las elecciones catalanas, las primeras que llegan después de lo más profundo de la crisis, cuando los parados han llegado a 4,5 millones, se han convertido así en una especie de prueba para el PP, porque allí los populares es casi imposible que lleguen a gobernar. Y, además, se encuentran con que el asunto de la inmigración es especialmente polémico en Cataluña. Por eso, como ensayo y porque es un asunto clave, los populares han centrado sin complejos su campaña en la inmigración. Y ayer dieron un nuevo salto en esta carrera por colocarse como adalides de la dureza con los inmigrantes.

Alicia Sánchez-Camacho, la candidata catalana, propuso ayer un contrato de integración muy similar al que planteó el propio Rajoy en 2008, basado en el modelo francés promovido por Nicolas Sarkozy. La dirección nacional respalda la política de Sánchez-Camacho, y Rajoy la sancionará este mismo fin de semana, cuando estará tres días de campaña en esa comunidad con su candidata, incluida la tradicional pegada de la noche del jueves.

En realidad, la Ley de Extranjería en vigor, que ha sido endurecida por el PSOE, ya contempla como mero acto administrativo que si los inmigrantes no cotizan al menos seis meses durante un año deben abandonar el país. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los extranjeros se quedan en situación de "irregularidad sobrevenida" a no ser que la policía les encuentre y actúe contra ellos. En España hay 1.078.000 inmigrantes en paro.

Fuentes socialistas reconocen que lo que propone el PP no es una gran novedad, pero consideran que lanzar este mensaje en plenas elecciones es una forma de tratar de pescar votos con un asunto extremadamente delicado para la opinión pública.