12 horas a la sombra de Duran

El portavoz da 5 entrevistas, interviene 115 minutos y consume 500 calorías

CARMEN PÉREZ-LANZAC Madrid 15 JUL 2010 - 06:33 CET

A las 8.05 Josep Antoni Duran Lleida abre la puerta de su suite, en la sexta planta de un bonito hotel del centro de Madrid. El portavoz de CiU está sentado frente al televisor en mangas de camisa. Sobre la mesa hay varios periódicos y su desayuno, irreprochable hasta para el más estricto de los dietistas: Cerezas, un poco de kiwi, piña, pera y un yogur. Para beber, una manzanilla -"me han prohibido el café"- y su zumo diario de manzana y zanahoria. "Soy de tierra de manzanas, me como una al día", explica el político, que nació hace 58 años en Alcampell (en la franja catalanoparlante de Huesca) y que curtió su carrera política en Lleida. "Y la zanahoria te ayuda a mantener el buen color de piel. O eso dicen". No llevamos ni dos minutos con él, y el político ya ha dado buenas muestras de su conocida coquetería.

A las 8.10 suena el móvil. Empieza la jornada de debate, que este año tiene a Cataluña y su Estatuto entre sus ejes, otorgando especial protagonismo al portavoz de la tercera fuerza política del Congreso. La primera llamada del día es de Radio Nacional. Mientras espera en línea a que empiecen a llover preguntas, Duran nos cuenta el chascarrillo del día: "Se han casado la Penélope y el Bardem".

Un regalo de Esther Koplowitz

8.30. El político se echa colirio, se pone la chaqueta y una de las mil corbatas que colecciona (esta es regalo de Esther Koplowitz). "Dudaba entre una roja y una azul, y he elegido la más suave". Ya en el ascensor, hace una breve llamada a su mujer: "He dormido fatal, con calor y pesadillas. Me he tenido que tomar una pastilla a media noche". Alguien de su séquito explica que no es raro que le pase. Nadie lo diría al verlo. Duran está tranquilo, en su salsa. "Adeu cariño", se despide de su mujer.

"Las claves de mi discurso, que siempre redacto yo, van a ser tres", explica el político camino al Congreso. "El Estatuto y cómo va a afectar a las relaciones entre Cataluña y el conjunto de España, la crisis económica y los recortes sociales. En general no creo que vaya a ser un debate distinto al habitual. Dependerá de si Zapatero suelta algún bombazo y de la virulencia de Rajoy".

Minutos más tarde, estamos en las tripas del Congreso. Duran cierra los ojos mientras le maquillan. Lleva puesto un ridículo babero. A su lado, el regidor de Los Desayunos de TVE dirige la compleja coreografía de cámaras: "Voy a la 2. Estoy en la 2. Suelta la 3... Un pelín más corto en la 3. Muy bien. Vamos a 1...". ¿Complicado, eh?", dice Duran. "Caray".

A las 8.50, el político catalán se sienta frente a Ana Pastor, que se ha desplazado al Congreso a cubrir el gran día. Pastor le pregunta por el Estatuto, pero también por la victoria de España en el mundial. "Vi el partido hasta la prórroga, pero el gol lo oí por la radio. No lo vi hasta el día siguiente", responde. "¿Aguantó hasta el lunes?, le pregunto más tarde. "Eso mismo me dijo Zapatero. Pues sí, soy así, frío".

"Bon día. Buenos días. Egunon". Duran encara su tercera entrevista del día, con Radio Euskadi. Estamos en la zona de prensa del Congreso, que empieza a llenarse. Todo el mundo parece conocerse. Cualquier esquina es buena para improvisar un plató y entrevistar a alguien. En algunas zonas hace frío, en otras, calor sofocante. Tras su entrevista radiofónica, Duran pellizca con afecto la mejilla de la productora del programa. Le toca el turno a ETB y Duran vuelve a maquillarse, esta vez bajo la brocha de Ana, a la que le pide cacao para los labios. "Es muy irónico", dice ésta, que ya le conoce. "Le gusta que le hables de tú. Y es elegantísimo". Durante la entrevista, Duran explica con un ejemplo gráfico su opinión sobre la sentencia del Estatuto: "Es como si tras una revisión eclesiástica te dijeran: se ha salvado todo menos dos palabras: 'Dios existe'"

Shakira y Tchaikovsky

A escasos minutos para las diez, el político -que está muy cómodo, incluso contento, con este seguimiento que le estamos haciendo- llega a su despacho, en la segunda planta del Congreso y bastante espacioso. Hay plantas, un ramo de girasoles, fotos de sus hijas, posters de Tàpies y un gran mapamundi. Duran revisa su discurso, en el que no prevé hacer cambios: "Está listo para sentencia". Sobre una cadena de música hay varios CDs que revelan un gusto sorprendente: Shakira y Tchaikovsky, El canto del loco y Los monjes de Silos. A las 10.30 se reúne con sus compañeros de partido. A puerta cerrada.

Un poco antes de las doce un pitido armonioso pero machacón avisa de que el debate está a punto de comenzar. Duran y su séquito dejan la sala de reuniones, presidida por un gran mapa de Cataluña. ¿Qué dirá Zapatero? Empieza el meollo.

13.30. El presidente ya ha hablado y ha prometido, entre otras cosas, emprender reformas para adaptar el Estatuto a la Constitución. Periodistas y políticos se arremolinan a la salida del hemiciclo, unos lanzan preguntas, los otros titulares, en un guirigay de cámaras, micrófonos y corbatas. En torno a Duran se forma un primer corrillo de periodistas catalanes. "No ha habido ninguna novedad", dice el hombre que tachó a Zapatero de cadáver político hace apenas dos meses. "La intervención ha sido un clásico. Su alusión al Estatuto llega tarde y no tiene credibilidad". Respecto a la falta de propuestas del presidente, añade: "Esta vez no hay capacidad para imprevistos. No está el horno para bollos". Acto seguido, Duran repite sus declaraciones, esta vez en español, ante un segundo corrillo.

De regreso a su despacho, el político bromea con uno de los bedeles del edificio, Miguel, que ha puesto una bandera de España en recepción. Duran es el del Barça, y Miguel del Real Madrid. Se llevan bien, nos cuentan. "Es muy buena gente y le quiero mucho", dirá más tarde Miguel sobre el político.

Tortilla y melón

A las dos de la tarde, el portavoz de CiU pule su discurso para recortarlo. Una periodista de Antena 3 le hace una breve entrevista. Acto seguido, un camarero de pajarita trae su comida, una segunda lección de frugalidad: tortilla francesa y melón. "Normalmente como más y ceno poco, pero esta noche voy a un restaurante con otros diputados. Además, me voy a echar media hora porque he dormido fatal".

A las 15.55, el portavoz de CiU regresa al hemiciclo. Ha dormido 20 minutos. Le ha despertado una llamada de Zapatero alertándole de que en su réplica va a citar a Artur Mas. Tras las intervenciones de Rajoy y Zapatero, a las 17.35, Duran sube al final al estrado. Su discurso consta de 14 folios: cuatro y medio están dedicados al Estatuto. El resto, a la economía, terreno en el que se mueve cómodo. Sólo se trastabilla una vez.

A las 19.50, tras 114 minutos de debate con el presidente, Duran abandona el pleno. Todavía le da tiempo a mantener una rápida reunión con la ministra Elena Salgado "para tratar asuntos económicos". Después, el político pone rumbo a la lujosa calle Jorge Juan, donde tiene una cena con otros diputados de CiU en un local "fashion": Pan de lujo. "¿Es muy caro?", pregunta el político catalán.

Balance del día: Cinco entrevistas y un puñado de titulares concedidos, una cabezadita, 114 minutos de debate, y unas 500 calorías ingeridas (antes de la cena).

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GORKA LEJARCEGI | CARMEN PÉREZ LANZAC

FOTOGALERIA: Josep Antoni Duran Lleida desayuna antes del debate mientras lee la prensa del día

A las 8:05 el portavoz de CiU repasa varios periódicos, ante un generoso desayuno, en la habitación de un céntrico hotel madrileño. / GORKA LEJARCEGI

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