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La 'gran hermana' Jade Goody muere a los 27 años

La ex concursante del Gran Hermano británico decidió vender sus últimos meses de vida a los medios cuando supo que padecía un cáncer terminal.- Gordon Brown lamenta su muerte en un comunicado

Jade Goody, la ex concursante del Gran Hermano británico que decidió vender a los medios de comunicación sus últimos meses de vida para dar el dinero a sus hijos, ha muerto hoy en su casa de Essex (sureste de Inglaterra), según ha anunciado su representante, Max Clifford. Goody, de 27 años y madre de dos hijos de 5 y 4 años, ha fallecido acompañada de su marido, Jack Tweed, y de su madre, Jackiey Budden.

"Jade ha muerto a las 3.55 de la madrugada. La familia y los amigos deseamos finalmente un poco de privacidad", ha señalado Budden a los reporteros apostados a las puertas de la casa.

Tras conocer la noticia, el primer ministro británico, Gordon Brown, ha emitido un comunicado expresando su "tristeza" al conocer el fallecimiento de "una mujer valiente en la vida y en la muerte". "Todo el país admiraba su determinación para asegurar el futuro de sus hijos", ha añadido Brown, quien recientemente ya se refirió a ella durante una rueda de prensa sobre economía a petición de un periodista.

Pero la privacidad que desean su familia y amigos será difícil de conseguir en el entierro de Goody. En 2008 le fue diagnosticado un cáncer cervical que se extendió rápidamente al hígado y al intestino, por lo que los médicos le dieron pocas esperanzas de superar la enfermedad. Y entonces decidió vender cualquier aspecto relacionado con su vida privada a los medios, señalando que su objetivo era dejar el dinero recaudado a sus hijos.

Bautismo ante las cámaras

Así, el pasado 21 de febrero contrajo matrimonio con Jack Tweed, seis años menor que ella y pendiente de una sentencia judicial por agredir a un taxista, obteniendo alrededor de un millón de euros por la exclusiva de la boda. Apenas dos semanas después, el 7 de marzo, decidió cristianizarse en una ceremonia de bautismo en la que incluyó a sus hijos, fruto de una relación con el presentador de televisión Jeff Brazier. Puesto que los médicos desaconsejaron su salida del hospital Royal Marsden de Londres, la ceremonia se realizó en el mismo centro sanitario, lo que no impidió su comercialización en los medios.

Pocos días después de aquella ceremonia, Goody salió del hospital en precario estado de salud puesto que su voluntad era morir en casa. Fue una de las últimas apariciones de una mujer que se distinguió en la edición británica de Gran Hermano de 2002 por su laxa educación. Pero episodios como aquel en que confundió a Sadam Hussein con un boxeador o su lenguaje directo acabaron por encandilar a los británicos, quienes siguieron la vida de Goody tras su paso por el reality show en tertulias televisivas, libros y portadas de revista.

Insulto racista

También en nuevos concursos de telerrealidad. En 2007, mientras participaba en un Gran Hermano para famosos, Goody ofendió gravemente a una compañera de concurso al increparla con un insulto racista por su origen indio. Su popularidad cayó entonces en picado, pero su fama saltó a los cinco continentes y decidió no desaprovecharlo.

A modo de disculpa, aceptó participar en 2008 en una edición india de Gran Hermano. En esta ocasión, su estancia en el concurso se vio interrumpida abruptamente al serle detectado el cáncer. Goody abandonó rápidamente India para regresar a Reino Unido, donde decidió vivir sus últimos días como lo había hecho en los últimos años. Expuesta ante las cámaras. Su representante ha asegurado que el funeral será "un espectáculo muy a lo Jane Goody", a la que ha definido como "la primera estrella mundial de la telerrealidad".