Un ejército de tertulianos

Más de 230 profesionales invaden la parrilla con argumentos para todos

CRISTINA CASTRO Madrid 15 FEB 2009 - 01:19 CET

Ingredientes: un plató sencillo, un moderador y tertulianos (cuantos más mejor). Preparación: Agitar bien la información y mezclarla con muchísima opinión. Resultado: éxito seguro. Los principales canales de televisión han hecho acopio de esta receta y la preparan diariamente, varias veces. Política y corazón acaparan la mayoría de los debates y encasillan a los tertulianos, pero esto no es firme. Los espacios son abiertos, y la actualidad, del tipo que sea, manda. Un reciente estudio de Serfusión confirma que las tertulias esquivan los malos tiempos e invaden el panorama televisivo de la mano de los nuevos líderes de opinión, los tertulianos.

Los desayunos de TVE, La mirada crítica o Las mañanas de Cuatro en horario matinal, 59 segundos, La noria o Donde estás corazón en prime time, hablamos de espacios que fidelizan a sus espectadores gracias a la personalidad de los tertulianos, que ejercen una influencia inusitada en una sociedad ávida de argumentos que adoptar como propios.

Cuando un tema está de actualidad, copa también las conversaciones de la calle. "A la gente le cuesta formarse una opinión propia, sobre todo cuando los asuntos aún no están muy claros, y las tertulias son mercados de ideas que la gente puede adoptar como propias en la cafetería o en el trabajo", afirma Eduardo García Matilla, presidente de Corporación Multimedia. Ramón Arangüena, periodista y colaborador del matinal que dirige Susana Griso, Espejo Público, añade: "La gente deja que los tertulianos piensen por ellos, es un poco lo que ocurría antes, que la gente se identificaba con el sermón del cura que más les gustaba".

Los tertulianos son un valor en alza. El estudio de Serfusión asegura que, en tiempos de crisis, estos profesionales son los "nuevos intelectuales de la sociedad de la información", ya que tienen una grandísima influencia en la opinión pública, basada además en sus continuas apariciones, que les convierten en personajes con los que el público se identifica.

¿Cómo han de ser los tertulianos? "La tele necesita de fieras, de auténticos maestros de la esgrima verbal que puedan hablar de todo; no es tanto cuestión de la información que tengan como de su agilidad para posicionarse, para crear debate". Màxim Huertas, co presentador del programa de Ana Rosa y colaborador en Queremos hablar de Punto Radio, define así el perfil de un buen tertuliano. En televisión no valen medias tintas. Concha García Campoy, directora de Las mañanas de cuatro, programa donde las tertulias acaparan el máximo de audiencia, explica qué busca en ellos: "Buenos analistas, que aporten información, que tengan contactos, y que sean ideológicamente diferentes. Huyo de los gritos, pero tienen que saber discutir. La peor enfermedad de una tertulia es que sea monocolor". Julián Nieto, director de Espejo Público, corrobora: "Buscamos perfiles muy definidos y enfrentados". Los lectores han de poder sentirse identificados con quienes hablan. "El tertuliano se convierte en el portavoz del que está en su casa, expresa lo que a él le gustaría decir", afirma Huertas.

Ángela Vallvey, escritora y tertuliana de Las mañanas de cuatro, afirma que espacios que antes pertenecían a otro tipo de contenidos han pasado a ser ocupados por las tertulias. Para dar sustancia al debate, no siempre es fácil encontrar las posiciones enfrentadas: "En temas que no vayan contra mis principios básicos puedo colocarme en una posición de llevar la contraria, yo siempre suelo ser muy crítica con el PSOE pero si todo el mundo va contra Magdalena Álvarez puedo empezar a verle cosas positivas. Siento debilidad por las causas perdidas".

Las tertulias nacieron como un género eminentemente radiofónico. Radio Nacional comenzó con este género en 1993. Los desayunos de Radio Nacional eran de carácter político y nacieron como una "obligación informativa debido a las elecciones generales", afirmó su entonces director Julio César Iglesias. En 1994 comenzaron a emitirse de forma simultánea en TVE 2 y en 1996 pasaron a TVE 1. Un año después adquirieron su nombre actual, Los desayunos de TVE, que desde 2004 dirige Pepa Bueno y lidera las tertulias de la mañana. "La tertulia aporta reflexión, claves e interpretaciones personales, en definitiva, pluralidad", opina Bueno. Las tertulias han permanecido en Radio Nacional desde entonces, excepto en el verano de 2004, cuando Pedro Piqueras, su entonces director, anunció que pararían temporalmente para regresar "respondiendo a todas las sensibilidades". En los primeros momentos muchos dudaron del éxito de un género que distorsionaba la frontera entre información y opinión, recuerda García Matilla, "pero ahora, cuando hay problemas para encontrar géneros de éxito, la tertulia se consolida".

¿Información u opinión? Para Ramón Arangüena, las tertulias tienen al menos un 80% de opinión. Pero un factor es clave en este sentido: la televisión es espectáculo, y sin él no hay nada. Los tertulianos son muy conscientes de ello. María Patiño, periodista colaboradora de Donde estás corazón (Antena 3), asume: "La televisión es espectáculo, me ha costado aceptarlo, pero ya lo tengo asumido". Los personajes pesan más que la información. Y esto no ocurre sólo en las tertulias del corazón. "Como en la ficción, en el debate debe estar el malo, el racional, el de derechas, el progre... Tienen que estar representados todos los tipos", asevera García Matilla. "Los tertulianos son tan listos que saben cuando el fuego empieza a apagarse y cómo avivarlo, con un titular o una opinión para agitar al de enfrente", dice Huertas.

Aunque los colaboradores cobran muy bien, entre 500 y 1.000 euros por aparición, según datos del sector, las tertulias resultan rentables para las cadenas, que también pueden amortizar a sus tertulianos en más de un programa. "Es un género barato, que llena el tiempo con éxito en momentos de serias dificultades", asegura García Matilla. Buena prueba de ello es que Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco, anunció recientemente un nuevo programa de debate en el que estarán "conocidos profesionales del mundo de la comunicación que analizarán los principales titulares informativos". La parrilla recupera hoy la tertulia deportiva a través de un clásico, Estudio estadio, en TVE 2, que tras un paréntesis de cuatro años vuelve a narrar la actualidad deportiva.

Excluyendo a los programas del corazón, Serfusión calcula que en radio y televisión trabajan 230 tertulianos, que ocupan sin embargo 480 sillas. Esto se debe a su gran movilidad, porque algunos de los tertulianos llegan a ocupar cinco sillas en otros tantos programas. Por ejemplo, Pilar Cernuda (Herrera en la Onda en Onda Cero, Alto y claro en Telemadrid) y María Antonia Iglesias (La noria, La mirada crítica, ambos en Telecinco) o Carlos Carnicero (59 segundos en TVE 1, La mirada crítica, Hora 25 en la cadena SER) ocupan al menos cuatro sillas habitualmente. Algunos recorren programas de radio y televisión durante mañana, tarde y noche, la pregunta es, ¿cuándo tienen tiempo para leer y reflexionar sobre todo aquello de lo que hablan?

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Màxim Huerta y Ángela Vallvey.

Pepa Bueno y Ramón Arangüena.

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