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Calmantes 'contaminados', supositorios de 'nitroglicerina' y agua 'exagerada'

Un periodista recopila las peticiones más extravagantes de los españoles en las farmacias

Aspirinas fluorescentes, por efervescentes, calmantes contaminados, por vitaminados, profiteroles por profilácticos, supositorios de nitroglicerina por glicerina y agua exagerada, por oxigenada son algunas de las extravagantes peticiones que solemos hacer en las farmacias. El periodista gallego Carlos García Costoya ha recopilado en un libro titulado Anécdotas de farmacéuticos. ¿Turno de guardia o en guardia? cientos de anécdotas de farmacéuticos, algunas casi inverosímiles, aunque él asegura que no son leyendas urbanas sino casos reales.

Con la colaboración de varios amigos farmacéuticos García Costoya ha confeccionado un libro que no pretende "faltar el respeto a nadie" y que demuestra que muchos de los errores o las confusiones de lenguaje se repiten en farmacias repartidas por toda la geografía española. Suero morfológico o psicológico, por fisiológico, algunas peticiones son verdaderos jeroglíficos del lenguaje y lo visual: "Consuelo, dame esa pomada roja y negra... El trono del Cid, que me va tan bien para las piernas", pidió una clienta a su farmacéutica de toda la vida, quien en seguida dedujo que se refería a una crema calmante para los músculos de marca Trombocid, que se distribuye en cajas de color amarillo y negro.

El libro hace, además, un repaso de la forma de presentación de los medicamentos que hay en el mercado, que provoca ciertas confusiones entre los ciudadanos, como la mujer murciana que se quejaba al farmacéutico de que su médico casi le había echado de la consulta por pedir sexo oral, cuando lo que realmente quería era una receta de Seroxat. Y el de otra señora, que le encargó a su marido que le comprara anillos de los Nibelungos, cuando realmente lo que quería eran unos anillos vaginales de la marca Nuvaring.

"He oído en la tele lo del tikis mikis [por el parásito anisakis] del pescado y quiero algo para fumigarlo y poder comer pescado fresco", dice una señora. El periodista asegura que con este libro ha querido rendir un homenaje a la labor que desarrollan los farmacéuticos para informar con paciencia y a quienes muchos ciudadanos acuden diariamente consejos y remedios, aunque en ocasiones les cueste expresarlo con claridad.