Se presenta al público la polémica plataforma sobre el Cañón del Colorado

Dos astronautas son los primeros en disfrutar de las vistas de este mirador

EFE Washington 21 MAR 2007 - 02:09 CET

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La plataforma construida sobre el Gran Cañón del Colorado, Arizona (EEUU), ha sido presentada y estrenada por dos astronautas, mientras continúa la polémica suscitada sobre su construcción en territorio de la reserva india de la tribu hualapai.

Se llama Skywalk (en español, "Paseo por el cielo"), lo cual explica que para estrenar esta plataforma, fabricada en acero y cristal, que servirá de mirador sobre el Cañón del Colorado, se haya elegido a dos astronautas: nadie mejor que ellos conoce los pormenores de un "paseo espacial".

Buzz Aldrin, uno de los tripulantes del Apollo 11 que caminó sobre la luna, y John Herrington, el primer astronauta nativo americano en salir al espacio, perteneciente a la tribu de los Chicasaw, han sido los primeros en disfrutar de la experiencia. "Esta plataforma es el futuro de la esperanza", ha dicho Aldrin, mientras paseaba por el mirador y hacía alusión a la belleza de las vistas.

El responsable de la plataforma, su ideólogo, fue el empresario de la construcción David Jin, que viajó desde las Vegas en 1996 para acordar la construcción de esta plataforma con el jefe de la tribu hualapai. El trato era sencillo: él construye en su territorio, les cede posteriormente la propiedad para que utilicen la plataforma como fuente de ingresos y Jin se queda con el 25% de las ganancias procedentes del turismo.

Un paseo por el cielo costará 25 dólares, a lo cual se añade el aparcamiento y la casi obligada visita a la tienda de recuerdos, en la que Jin calcula que cada persona invertirá una media de 75 dólares. Esa cifra debe multiplicarse por el cerca de medio millón de turistas anuales que espera la atracción.

La polémica está presente en esta plataforma de todas las maneras posibles y atañe tanto a su seguridad como obra arquitectónica como a su emplazamiento en territorio indígena. Según su arquitecto, Mark Johnson, el mirador, situado a 1,3 kilómetros sobre el cauce del río Colorado, está diseñado para soportar el peso de varios cientos de personas y hacer frente a vientos de 160 kilómetros por hora.

Seguridad y tradición

A la sensación de poder ver el fondo del abismo -el suelo del Skywalk está fabricado de cristal- se añade la de inseguridad, ya que la plataforma se ha construido sin las inspecciones y garantías de seguridad federales y estatales de EEUU. Quizá por eso la ceremonia de inaguración haya comenzado con un ritual indio en el que la tribu de los hualapai ha bendecido al nuevo mirador, que será una importante fuente de riqueza para la tribu de cerca de 2.200 habitantes. De ellos, la mayoría están desempleados y viven por debajo del nivel de la pobreza.

Sin embargo, no siempre llueve a gusto de todos, y algunos de los indios nativos hualapai no están de acuerdo con la construcción de esta plataforma en su territorio, porque rompe con la tradición, según declararon algunos de estos indígenas a la CNN.

Los visitantes, que podrán darse un paseo por las alturas a partir del 28 de marzo, deberán hacer acopio de valentía.Primero, para enfrentarse a las alturas y después, ante el riesgo de desatar la ira de los dioses de los antepasados hualapai, que como dicen algunos indígenas: "No creo que derramaran sangre por su tierra para que luego se construyera en ella esta plataforma".

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Vista panorámica desde la polémica plataforma 'Skywalk'. / REUTERS

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