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Reportaje:

Ballenas en el geriátrico

Una convivencia de niños y ancianos da origen al último poemario de Estevo Creus - "Tenemos un poder legítimo que intentan que olvidemos: el cuerpo, la patada"

Hace algunos años, el poeta Celso Fernández Sanmartín trabajaba en un asilo del Deza y, a veces, decidía "abrirlo al pueblo". Un happening de riesgo, sobre todo para el que lo decide, que permitía a los ancianos convivir con niños de entre cinco y diez años para divagar juntos, sin más, a veces sobre poesía. Entre los materiales de partida, Poemas da cidade oculta, el libro de su amigo Estevo Creus.

En aquel poemario ya la ballena explicaba todo, "pero como metáfora totalizadora". "Entonces

yo intentaba relacionar el desarrollo ontogénico y la memoria colectiva". Las ballenas de ahora incluyen "humor y surrealismo, menos superyó", ríe Creus, que trabaja como psicólogo. El nuevo poemario, balea2, acaba de salir en Edicións Positivas dividido en cuatro capítulos: nin pé de nota, bale/a2, o baleiro social y nin falta de epílogo á falta de hepílogo, que acaba como promete, en blanco.

15 de los poemas parten de los dibujos de ballenas que le regalaron los niños

Los textos inspiran un espectáculo de pintura y danza a punto de estrenarse

Los poemas, breves e "ideológicamente irónicos", son juegos lingüísticos para adultos -a veces una critica de la ciencia o de cualquier disciplina que aspire a fijar la realidad-, pero entre lo que se nombra también hay vacas, gallinas, excrementos o plastilina, entre otras voces todavía fáciles de encarnar para los niños dezanos: 15 de los poemas se construyeron a partir de los dibujos de ballenas que hicieron los críos. El resultado podría ser un libro "en el que los adultos le pueden explicar cosas a los niños, pero al revés también". Sobre el cambio de forma, lo que más le gusta de las ilustraciones es que son anticanónicas. "Se trata de tocar la poesía como humor, y el humor como algo inocente".

Cuesta separar Balea2 de la literatura de intervención en la que indaga Estevo Creus (Cee, 1971) desde mediados de los años noventa, extensible por otros caminos al grueso de poetas que formaron entonces en el Batallón Literario da Costa da Morte. 16 años después de aquello, aprecia "lo bonito". "Hay un amplio abanico al que asomarse, la poesía gallega no es un sólido, como mucha gente piensa". Cuando le preguntan por las influencias, pese a todo, a veces lo zanja citando a Cavafis. Habituado a preguntarse por los límites del lenguaje, en sus libros suele configurarse una plástica social con materiales híbridos. Quizá sea poesía social a secas, según dice hablando de los tiempos que corren. Como si esta época pidiese una escritura ajustada a lo que la realidad excreta: "Me gusta la literatura que enseña otras maneras de estar frente a las tiranías del ser y del estar que la publicidad nos vende normativizados".

"Ahí", sitúa, "abrir la paleta de colores y decir que lo correcto solo es una ficción entre todas las ficciones: un cuento. Y por supuesto, llamarle vacío a conceptos vacíos tales como modernidad, armonía, innovación... Como persona, me parece que tenemos un poder legítimo que muchos intentan que olvidemos: los brazos, el cuerpo, la patada".

Interesado en la separación como estrategia industrial -poemas como a mentífora do capital o contrapsiquiatría clásica2 ou máis memeces do equilibrio-, Creus lo aprovecha para impugnar el "cuento" de la industria farmacéutica que hace hincapié en la bioquímica del individuo separado de lo social. El cuento, precisa, tiene una lectura sistémica: "Etiquetar el yo desligado del nosotros, y vendérnoslo como problema. En vez de juntarlos y mirar lo que está sucediendo fuera, en el contexto sociopolítico". Para Creus, "quizá sea justo ahí donde conviene operar".

En tiempo de epitafios más o menos colectivos, el autor de Teoría do lugar (Do Castro, 1999) extiende el canto biopolítico. De la industria farmacéutica como lobby a la política de partidos que aún podría interesarle: "Pienso que a la izquierda y a nuestro nacionalismo le falta lo fundamental; de tanto querer ser correctos y asépticos perdieron la alegría, el vitalismo, la defensa de lo corpóreo. No sé, quizás hubo gente que dejó de comer lacón con grelos y...".

En otro signo de los tiempos, Traspediante -la compañía de danza de Paula Quintas, Marta Alonso Tejada, Ariel Ninas, Paulina Funes y Begoña Cuquejo-, que prepara Baleadas, espectáculo en 3D con pintura, danza y textos del libro de Creus, presentó el showcase hace dos semanas en Ourense. Fue la Diputación la que cedió las instalaciones. Si pueden ensayar en Santiago es gracias al altruismo de los propietarios de los multicines Compostela al no tener acceso a ninguna otra sala. El preestreno de Baleadas será el 25 de febrero en Vigo (Valadares). La puesta de largo, el 18 de marzo en el Auditorio de Ourense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de enero de 2012