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Entrevista:

"Cuando hablaba del cáncer, Steve Jobs me hacía sentir su dolor"

Entrevista con Walter Isaacson, biógrafo del cofundador de Apple

"Steve Jobs, como Henry Kissinger, perdía fácilmente los estribos, pero también era una persona extremadamente inspiradora por su creativa forma de pensar", recuerda Walter Isaacson, autor de la única biografía autorizada del exjefe de Apple, fallecido el pasado 6 de octubre.

El expresidente de la cadena CNN y de la revista Time, que entrevistó al creador del Mac y del iPad en 40 ocasiones a lo largo de los dos últimos años de su vida, asegura que Jobs era un transgresor con una capacidad innata para ver más allá. Un tipo que convencía a cualquiera de cualquier cosa, lo que su entorno denominaba como campo de distorsión de la realidad.

Pregunta. ¿Jobs fue más un inventor o un líder?

"Será recordado por conectar la creación artística y la gran ingeniería"

Respuesta. Su genio era unir las cosas, fueran ideas o diseños. Fue capaz de conectar el arte con la tecnología creando productos que inventaron el futuro.

P. Durante el tiempo que compartieron, ¿tuvo algún encontronazo?

R. El único, por la propuesta de portada del libro. No le gustó y me preguntó si podía participar en su diseño. Le dije que sí. La que ha salido publicada es la que ayudó a diseñar. Jobs sabía, así lo manifestó, que habría cosas en la biografía que no le gustarían, pero también sabía que era mejor que fuera independiente y libre para juzgarle.

P. Sorprende porque retrata a un personaje que ejerció un control férreo sobre su vida.

R. Es realmente extraño, pero se daba cuenta de que el libro sería más creíble si se abstenía de controlar.

P. ¿Jobs abandonó alguna de las reuniones furioso por algún comentario?

R. Nunca. A veces le molestaban algunas historias que le contaba de otras personas. Me decía que no eran correctas, pero nunca se enfadó y mucho menos se fue.

P. Tina Redse, una novia anterior de juventud, creía que tenía un trastorno narcisista de la personalidad. ¿Usted también lo cree?

R. No creo que tuviera problemas psicológicos. Simplemente era un hombre de fuerte personalidad.

P. También era de lágrima fácil. ¿Alguna pregunta que le planteó le hizo llorar?

R. Una de las cosas que más me sorprendió de Steve es que era muy emocional y sensible. Lloraba cuando hablaba de la belleza de su mujer, de la belleza del Macintosh e incluso por un anuncio. Me decía: "Me convierto en alguien emotivo cuando pienso en la belleza".

P. ¿Usted lloró cuando murió?

R. Me angustié mucho. Su muerte me dejó muy deprimido, porque creía que iba a sobrevivir a la enfermedad; que vencería al cáncer.

P. En el libro describe a un hombre enamorado de su hijo. En cambio, parece que no tenía tanta devoción por las hijas. Además, muchos colaboradores fueron hombres. ¿Misógino?

R. No. Su hijo era mayor y se centró en él, pero adoraba a las niñas. Al final, toda su descendencia estuvo cerca. En los primeros años de Apple daban un premio al empleado que mejor le plantaba cara. Siempre lo ganaron mujeres y fueron ascendidas por Steve. Le gustaban las mujeres fuertes. Su esposa, Laurene, representa su lado poético.

P. ¿Hubo alguien que no quiso hablar sobre Jobs?

R. Hubo gente con quién solo hablé para documentarme, pero todas con las que contacté quisieron hablar de él.

P. ¿Cuáles eran los temas sobre los que él se sentía más cómodo hablando?

R. Del arte y de la gente que era verdaderamente creativa. Esto incluía a colegas de trabajo, como Jonathan Ive, o John Lasseter, de Pixar. También incluía a sus ídolos en otros campos, como Bob Dylan y los Beatles.

P. ¿Cuáles fueron los temas más complejos de abordar?

R. El cáncer. Luchaba para salvar su vida. Mientras describía los tratamientos, no sé como decirlo, me hacía sentir su dolor.

P. Un biógrafo suele decir las últimas palabras sobre el personaje, aunque en el libro deja que sea Steve quien lo haga. ¿Cuáles son las suyas?

R. Jobs será recordado dentro de un siglo por haber conectado las creaciones artísticas con la gran ingeniería.

P. Jobs aspiraba a que Apple siguiera innovando tras su muerte. ¿Su legado perdurará?

R. Sobrevivirá mientras la gente a la que entrenó dirija la compañía. Al menos lo será durante la próxima generación.

P. ¿Usted se ha sentido atrapado en el campo de distorsión de la realidad de Jobs?

R. Sí. Me siento culpable, porque al final, me inspiré en él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de octubre de 2011