Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una vecina de Moncloa, asesinada en su casa

Maniatada, boca abajo y en avanzado estado de descomposición. Así fue hallada ayer por la tarde una vecina del distrito de Moncloa, Amalia García Gans, de 72 años, en su domicilio de la calle de Gaztambide. Fueron los vecinos del inmueble los que alertaron de que hacía días que no veían a la mujer y de que las luces del domicilio estaban encendidas pese a ser de día. La vivienda estaba revuelta, lo que hace pensar que tras el crimen está el móvil del robo.

El macabro hallazgo se produjo a las tres de la tarde cuando los bomberos del Ayuntamiento abrieron la puerta del domicilio empleando una radiografía. El cuerpo de la mujer, que vivía en el cuarto piso del portal 8, estaba tendido en el pasillo junto a algunas manchas de sangre. En la casa había un fuerte hedor.

Aparte de estar maniatada, la mujer también tenía una cinta en el cuello y presentaba signos de violencia en el cuerpo. Amalia era muy conocida en el barrio, ya que había vivido siempre allí. Su abuelo había sido el constructor y dueño de buena parte de los inmuebles de la zona, incluida la calle de la Princesa. Era la última de cuatro hermanos, uno de ellos ya fallecido. Soltera y sin hijos, solo mantenía relación con uno de ellos. "Todo el mundo la conocía y sabía que podría tener dinero, aunque luego no se gastaba mucho dinero en ella. Se caracterizaba por vivir de una forma austera", explicó Ricardo, el hermano con el que no se hablaba. Ya ni siquiera conducía los dos coches que poseía y que tenía aparcados en el garaje del inmueble en el que vivía.

La última vez que Ricardo vio a su hermana fue al mediodía del pasado miércoles 7 de septiembre, cuando entraba en el portal. Algunos días más tarde sí la habían visto los vecinos del número 8 -de seis plantas-, del que la mujer tenía la mitad de la propiedad, al igual que el restaurante italiano Casa Marco que hay en los locales. Este establecimiento no abrió ayer por la tarde. "No había trabajado nunca. Se mantenía con las rentas que tenía porque también era la dueña de parte del inmueble que está enfrente [el número 13]", añadió el familiar. Otro hecho que llamó la atención de los vecinos fue que no había pagado a la mujer que la limpiaba la vivienda. Solía hacerlo de manera puntual todos los meses.

Según un portavoz de Emergencias Madrid, los facultativos del SAMUR solo confirmaron la muerte de la mujer y no manipularon el cadáver, dado que estaba ya en fase de descomposición. Con el calor que ha hecho en la capital en los últimos días, todo hace suponer que llevara al menos entre tres y cuatro días fallecida. Especialistas de Policía Científica inspeccionaron la vivienda en búsqueda de vestigios, ya que estaba revuelta.

Las primeras hipótesis apuntan a que los asaltantes debían ser conocidos o, al menos, se ganaron la confianza de la mujer, que les dejó franquear la puerta. No había signos de que esta hubiera sido forzada desde el exterior. El robo es la principal hipótesis que barajan los agentes del Grupo VI de Homicidios que investigan el caso, aunque no descartan otros móviles, eso sí, menos probables.

"Seguro que los que han entrado en la casa han ido buscando objetos de valor, como joyas, pero ella no tenía en casa nada que mereciera la pena", resumió Ricardo García. Los vecinos de la zona describieron a Amalia como "una buena persona" que nunca se metía en ningún problema. "Cuando la veía por la calle, siempre me saludaba y era muy agradable", afirmó una conocida suya.

El cadáver fue trasladado a las seis de la tarde al Instituto Anatómico Forense, donde hoy se le practicará la autopsia y se determinarán las causas exactas de la muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de septiembre de 2011