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EL RINCÓN

Crear por toda la casa

Fernando J. Pérez

"Si has tenido cuatro hijos corriendo por la casa no puedes tener manías para escribir. Ellos no me molestaban y yo no les molesto a ellos cuando escribo". Todas las habitaciones del piso de María Victoria Atencia (1931), con vistas privilegiadas al puerto y la Alcazaba de Málaga, su ciudad, han servido a la poeta para desarrollar su obra. Atencia, muy preocupada por salir sonriente, escoge un rincón del salón para retratarse. Allí, en una mesita junto a la butaca descansan dos volúmenes: uno es Mil años de poesía española, la antología elaborada por Francisco Rico. El otro es el último número de Litoral, la revista fundada por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre en 1926, y dedicada precisamente a la relación entre poesía y fotografía.

Atencia dispone de una habitación que su familia ha convertido en una especie de santuario de la escritora. "Este cuarto especial es seguramente el que menos uso para escribir, porque no me parece bien dejar aparte a la familia, pero en él están los libros a los que una vuelve siempre y que parecen cambiar con el paso de los meses y las lecturas", dice. En las estanterías destacan por un lado las obras de san Juan de la Cruz, de santa Teresa y de Góngora y, por otro, todos los autores de la generación del 27. "De joven uno lee como si se atragantara, ahora leo con reposo y los mismos libros me parecen nuevos". También se encuentran volúmenes de "amigos que me acompañan y que releo siempre", como Olvido García Valdés o José Ángel Valente. "Teníamos muchos más libros, pero se los hemos ido dando a los hijos, las dos que estudiaron Letras se han quedado con la poesía, y los otros dos, médicos, tienen la novela americana y la literatura de viajes", señala Atencia, que reconoce que lee poca prosa. En un atril de madera reposan ediciones en piel de varios de sus poemarios, como Ex libris o Marta & María, y de las paredes cuelgan algunos de los reconocimientos que ha recibido, entre ellos el nombramiento de hija predilecta de Andalucía o el diploma de socio de honor de la Hispanic Society of America.

Atencia, antigua aviadora -"he dado la vuelta a España varias veces en una Cessna, algunas ideas de mis poemas me llegaron cuando estaba volando", afirma-, sigue escribiendo. En la mesa, perfectamente apilados junto a un crucifijo de plata, esperan las pruebas de imprenta de El umbral, un poemario que acaba de publicar Pre-Textos, y la antología Como las cosas claman, que editará Abelardo Linares en Sevila.

La poeta María Victoria Atencia, en su casa de Málaga.
La poeta María Victoria Atencia, en su casa de Málaga.Julián Rojas

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Sobre la firma

Fernando J. Pérez
Es redactor y editor en la sección de España, con especialización en tribunales. Desde 2006 trabaja en EL PAÍS, primero en la delegación de Málaga y, desde 2013, en la redacción central. Es licenciado en Traducción y en Comunicación Audiovisual, y Máster de Periodismo de EL PAÍS.
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