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miércoles, 16 de febrero de 2011

La familia de Díaz Pardo se opone al acuerdo con el Gaiás

El intelectual replica a sus hijos que el material cedido a la Xunta "no puede negársele a los investigadores"

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El pasado lunes, durante la inauguración de la exposición Pinturas e fracasos -recorrido por los 30 años que Isaac Díaz Pardo (Santiago, 1920) dedicó a los pinceles-, el presidente de la Xunta anunció que el legado del refundador de Sargadelos sería "custodiado y blindado" en la Biblioteca de Galicia de la Cidade da Cultura. En realidad, y aunque Núñez Feijóo hizo pública la noticia rodeado de los óleos más representativos de Díaz Pardo, lo que albergará el Gaiás son únicamente los papeles reunidos a lo largo de tres décadas en el Instituto Galego de Información (IGI): la documentación del Gobierno gallego en el exilio, epistolarios de célebres expatriados, colecciones enteras de revistas e ingentes bibliotecas de escritores ilustres (más de 16.000 volúmenes).

"La familia no quiere ver disgregada la obra de Isaac", dice su hijo, Xosé Díaz

El galleguista explica que, de crearse una fundación, los papeles irán a ella

Por lo menos, en eso consiste la intención del intelectual galleguista, manifestada en el acuerdo de cesión firmado con la Consellería de Cultura el pasado 2 de febrero "con el fin de promover el estudio de los mismos [documentos], fomentar, difundir y extender el conocimiento del patrimonio cultural gallego". El convenio, en régimen de comodato, no supondrá en ningún caso la pérdida de la propiedad de los materiales. Y la cesión, en principio por 60 años, resulta reversible "en el caso de que se formalice la creación de una fundación, u otro tipo de entidad con personalidad jurídica propia".

Pero la familia de Díaz Pardo, sus hijos Xosé y Camilo y su mujer Carmen Arias, Mimina, se opone a lo rubricado por su padre y marido. Así lo dejó claro ayer Xosé Díaz: "La familia no quiere ver disgregada la obra de Isaac, no queremos que vaya para el Gaiás y se pierda entre tanta bóveda ilustre". Las palabras de Díaz, diseñador gráfico de profesión, no dejan lugar a interpretaciones y califican de "disparate cultural, político y social" que los fondos del IGI se depositen en la Cidade da Cultura durante 60 años.

"Nosotros estamos dando los pasos necesarios para crear una fundación", añade, "y lo que la Xunta debe hacer es ayudar y no aprovecharse de Isaac". Díaz, quien asegura que en las negociaciones con el Gobierno gallego para preservar el legado atesorado en el IGI hablaron de "cesión por cinco años", argumenta que su padre "es un señor de 90 años, muy frágil de salud, solo y arruinado económicamente". De fondo se encuentra el conflicto empresarial iniciado hace cinco años y que acabó por apartar a Díaz Pardo de la dirección de las empresas que había cofundado junto a Luís Seoane. Xosé Díaz alerta, además, de los "problemas de legalidad" del comodato firmado por Díaz Pardo y la Xunta, debido a que los bienes del intelectual "están en régimen de gananciales" con su madre. "Y puede haber otros propietarios de los documentos del IGI", concluye, antes de avisar de que "esto no va a quedar así".

Para el propio Isaac Díaz Pardo, que después de años residiendo en la sede del Instituto Galego de Información ahora lo hace en su estudio de O Castro (Sada), las cajas con los miles de papeles sobre las historias aún no conocidas del exilio "no pueden negárseles a los investigadores, sería una traición". "En la Cidade da Cultura estarán a disposición de los estudiosos", explica, "y si la fundación sale adelante, los podremos incorporar a ella. Pero una fundación solo tiene sentido si la apoya con dinero la Xunta, para que no pase como con la de Cela. Y ahora el Gobierno no tiene un real, no sé que me da pedírselo". La polémica pública destapada por su hijo entristece al galleguista. "Esto supone el último fracaso de mi vida", expresa, "que los hijos estén en contra de lo que dispone su padre".

Desde la Consellería de Cultura remarcan que el acuerdo de comodato "no es una donación" y que el Gaiás resulta el lugar apropiado para este tipo de fondos, "ya que se trata de una biblioteca de bibliotecas". Y dado que el convenio firmado con Díaz Pardo incluye la catalogación de los papeles del IGI, en la Xunta aseguran que nunca lo plantearon por cinco años.

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