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De L'Hospitalet al récord del paro

Cuando Celestino Corbacho (Valverde de Leganés, 1949) llegó al Ministerio de Trabajo e Inmigración, el 14 de abril de 2008, el número de parados era de 2.174.200. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, le había confiado la dirección del departamento en el momento en el que se comenzaba a vislumbrar la que ha sido una de las más críticas etapas de destrucción de empleo en España. Avalaba al nuevo ministro su currículum como alcalde de L'Hospitalet de Llobregat desde 1994, con cuatro mayorías absolutas conseguidas y grandes éxitos en materia de política de inmigración. Era además una figura clave del PSC, presidente de la Diputación Provincial de Barcelona desde el 22 de abril de 2004 hasta su nombramiento en 2008. Ayer, un día antes de conocerse su salida del ministerio para fortalecer la lista de los socialistas catalanes en las elecciones autonómicas, la cifra de parados era de 3.969.661.

Se cumplieron sus peores previsiones, las que nunca se atrevió a exteriorizar. El 22 de abril de 2009, dos días antes de conocerse que el número de desempleados superaba los cuatro millones, Corbacho aseguraba en el Pleno del Congreso al diputado Tomás Burgos (PP) que la cifra fatídica de los cuatro millones todavía "no había llegado".

No fue su única desautorización en Madrid. Zapatero y la ministra de Economía, Elena Salgado, le impusieron a principios de año el retraso de la jubilación, de los 65 a los 67 años. También le desdijo en junio la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, cuando aseguro, a diferencia de lo anunciado por Corbacho, que la ayuda de 420 euros para los desempleados no se iba a suprimir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de septiembre de 2010