Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Las consecuencias del ajuste económico

Los impulsores del contrato único piden a Zapatero una reforma más dura

El presidente recibió a los economistas el lunes en La Moncloa durante tres horas

Una conversación de tres horas y media "a calzón quitado", según la expresión de uno de los participantes. A un lado, cuatro economistas. Al otro, José Luis Rodríguez Zapatero, dos días antes de que su Gobierno apruebe una reforma crucial en un momento decisivo. El presidente del Gobierno convocó el lunes en el palacio de la Moncloa a Luis Garicano, Juan José Dolado, Juan Francisco Jimeno y Samuel Bentolila -pertenecientes al grupo de economistas que hace un año propuso el contrato único- para hablar de los cambios que se avecinan en el mercado de trabajo.

Los profesores trataron de convencer de que una reforma descafeinada no solucionará los problemas de un país con 4,6 millones de parados ni contribuirá a restaurar la confianza internacional en la economía española. Ante las argumentaciones de los cuatro economistas, Zapatero les mostró su temor de que una reforma profunda suponga un recorte de derechos de los trabajadores. Pero, según fuentes cercanas a los participantes, el presidente se mostraba más receptivo a medida que avanzaba la conversación.

Los expertos, que llevan meses reclamando reformas estructurales de calado en la economía española, salieron muy esperanzados de la reunión. También señalaron la posibilidad de que si la modificación se tramita como proyecto de ley, se cierren muy pocos contratos durante los meses que el Congreso tarde en aprobar la norma. Acompañaron a Zapatero el director de la Oficina Económica de La Moncloa, Javier Vallés, y José Manuel Vidal, director del departamento de Asuntos Jurídicos y primo del jefe del Ejecutivo.

Garicano, Dolado y los otros expertos ligados a Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) defienden la necesidad de acabar con la dualidad entre trabajadores fijos y temporales -que dota de muchos derechos a los primeros al tiempo que deja desamparados a los segundos-, abaratar los costes laborales a través de la creación de un contrato único con coste de indemnización creciente y la flexibilización de la negociación colectiva. "Los convenios deben dejar de limitar las posibilidades de reorganización del trabajo entre sectores y en las empresas", afirmaron en un documento 13 profesores, entre los que se encontraban Garicano y Dolado.

Estos expertos hicieron público la semana pasada un documento en el que mostraban su preocupación por los planes del Gobierno. Temen que la reforma se quede en un parche que desaproveche la oportunidad y que defraude las expectativas de los organismos internacionales. Y que esto dé alas a los inversores para atacar la deuda pública española ante las dificultades del Estado para hacer frente a sus compromisos de pago. Los firmantes del manifiesto defienden un contrato único. Así, "los trabajadores tendrían un contrato indefinido desde el principio y se evitaría a los empresarios la enorme brecha entre costes de despido de los indefinidos y de los temporales", argumentan. También critican con matices uno de los puntos más importantes que el Gobierno tiene previsto aprobar mañana: la generalización del contrato con indemnización de 33 días, frente a la habitual de 45

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de junio de 2010