ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

domingo, 13 de junio de 2010
Necrológica:

Vicente Navarro Ruiz, el general del 'caso Yak-42'

Fue condenado a tres años, pero no ingresó en prisión

El general de Sanidad Vicente Navarro Ruiz, principal condenado por el caso Yak-42, ya no podrá explicar por qué identificó falsamente los cadáveres de 30 de las 62 víctimas de la mayor catástrofe del Ejército español en tiempo de paz. A las 6.45 de ayer, Navarro falleció a los 69 años de edad en el Hospital Central de la Defensa, en Madrid, de un cáncer de pulmón. Su muerte no ha sido una sorpresa: la Audiencia Nacional suspendió el pasado 25 de mayo su ingreso en prisión -para cumplir la pena de tres años de cárcel por falsedad de documento- porque padecía "una enfermedad grave e incurable, en fase terminal" y precisaba de "cuidados paliativos".

El mismo tribunal había sentenciado, un año atrás, que Navarro "era consciente" de que casi la mitad de los cadáveres de los militares muertos en el siniestro de Trabzon (Turquía) no fueron identificados y, pese a ello, procedió a atribuirles "de forma aleatoria" identidades que "resultaron falsas". Durante el juicio, el general admitió que pudo errar en las identificaciones, algo que ya habían certificado las pruebas de ADN. "Me pudo bailar algún número. Puede ser. No hay nadie infalible. Los generales también se equivocan", alegó.

Pero la sentencia fue contundente: Navarro no se equivocó, sino que "actuó con conocimiento y voluntad de faltar a la verdad". Lo que no pudo explicar la Audiencia Nacional ni tampoco el Supremo, que ratificó por unanimidad su fallo el pasado 17 de marzo, es por qué Navarro actuó así. Especialista en medicina interna, cardiología, aparato respiratorio y medicina del deporte, diplomado en vuelo por el Ejército del Aire y por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, premio extraordinario del doctorado en la Universidad Complutense por la tesis Enfermedad coronaria en las tripulaciones aéreas y general de división del Cuerpo Militar de Sanidad, lo que Navarro no era en ningún caso es forense.

Y, sin embargo, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, le encomendó directamente la misión de identificar y repatriar a los fallecidos en el siniestro del 26 de mayo de 2003. Es verdad que no era la primera vez que intervenía en una operación de este tipo. Lo hizo, por ejemplo, con el periodista Julio Anguita Parrado, fallecido en Irak en abril de 2003. Pero ningún caso comparable a un accidente aéreo con múltiples fallecidos. El propio Trillo acudió ayer a la capilla ardiente para acompañar a la familia del general, que tiene previsto incinerar hoy sus restos en la intimidad.

La condena de Navarro generó un movimiento de solidaridad en el estamento militar. Cientos de médicos castrenses remitieron escritos al Ministerio de Defensa para pedir su indulto. La Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil llegó a pagar los 300.000 euros de indemnización que debían abonar Navarro y sus dos subordinados -dos comandantes patólogos- a las víctimas del Yak-42.

El general José Antonio García González, ex jefe del Ejército de Tierra, escribió en la revista Atenea un artículo en el que elogiaba a Navarro "por asumir con honor sus responsabilidades, sin tratar de eludirlas ni acusar a otros para salvarse u obtener penas menores". Eso sí. Advertía de que, en la sentencia del Yak-42, "algo no cuadra, pues falta la contestación a muchos interrogantes que personas con responsabilidad en el momento de los hechos podrían aclarar". Con Navarro fallecido, es improbable que lo hagan.

El general Vicente Navarro, en 2009. / G. LEJARCEGI

Atención al cliente

Teléfono: 902 20 21 41

Nuestro horario de atención al cliente es de 9 a 14 los días laborables

Formulario de contacto »

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana