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Crítica:

Bob Dylan como laberinto

Desde que en 1987 contase la vida de Karen Carpenter sirviéndose de muñecas Barbie, Todd Haynes ha construido una arriesgada y, ante todo, imprevisible carrera que, con frecuencia, ha recurrido a la disección heterodoxa de iconos pop y a la impostación de registros en forma de ejercicio de estilo. Su trabajo más logrado y radical -Safe (1995)- fue, no obstante, el que se apartó con más vehemencia de esas dos constantes que confluyen en I'm not there, poliédrico biopic de Bob Dylan que Haynes parece haber diseñado como su potencial obra maestra. La película nos llega nada menos que con tres años de retraso: en su día, la plana mayor de la más exigente crítica norteamericana la colocó en un lugar de honor en sus balances del año.

I'M NOT THERE

Dirección: Todd Haynes. Intérpretes: Cate Blanchett, Richard Gere, Heath Ledger, Christian Bale.

Género: Biopic. EE UU-Alemania, 2007.

Duración: 135 minutos.

Hija mutante de ese Ciudadano Kane (1940) glam que fue Velvet goldmine (1998), I'm not there no se resigna a la idea de que en su objeto de estudio exista una sola identidad: el discurso se disgrega en seis microrrelatos que se entrecruzan, dominados por distintos actores -que no encarnan tanto versiones de Dylan como aspectos parciales de su personalidad y su mito- y en los que Haynes varía de clave estética, del falso documental al western psicodélico o el pastiche felliniano.

Biopic fractal o tratado sobre la esquizofrenia del genio, el resultado puede resultar todo un festín para el dylaniano de pro por su marcada renuncia a ofrecer las satisfacciones más epidérmicas del género y por su generoso porcentaje de guiños para iniciados. Para otro tipo de espectador quizá la figura de Dylan siga resultando tan opaca como antes de ver la película.

La estrategia de Haynes evita esa mecánica del cine biográfico que consiste en coger una vida y convertirla en una narrativa -por lo general, de redención o de ascensión y caída-, pero no deja de reducir un enigma (Dylan) a la condición de funcional figura articulada en seis ideas básicas. A este crítico le gusta mucho más la idea de la película -y algunos de los brillantes y esclarecedores análisis que se han escrito sobre ella- que la película misma, demasiado pagada de sí en su extenuante vocación experimental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de febrero de 2010