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EL OBSERVADOR GLOBAL

Cinco hipócritas de 2009

Repasar algunas de las más flagrantes hipocresías de los poderosos del mundo es aleccionador. Revela tendencias globales, las contradicciones de moda y las vulnerabilidades de las élites. Es por esto por lo que decidí ofrecerles mi muy personal y subjetiva lista de algunos de los grandes hipócritas de 2009.

1. Los banqueros. En todas las reuniones de banqueros se respira un aire de profunda admiración al mercado y desprecio al Estado. En 2009 los mismos banqueros que tanto desdén suelen mostrar por Gobiernos y funcionarios públicos corrieron a buscar su cobijo. Y el Estado los salvó. A pesar de esto los banqueros aún no aprenden. Su convicción de que los Gobiernos no pueden hacer nada bien es tal que tampoco imaginaron que, gracias a la eficaz respuesta de muchos Gobiernos, la catástrofe duraría menos y no tendría las consecuencias que ellos anticipaban. Quizás por esto ya están de nuevo cantando loas a la eficiencia de los mercados y criticando a los Gobiernos que los rescataron.

Los mismos banqueros que tanto desdén suelen mostrar por los Gobiernos corrieron a buscar su cobijo

2. Tony Blair. Recientemente, el ex primer ministro británico reiteró su profunda repulsión por los dictadores. Explicó que aunque Sadam Husein no hubiese tenido armas de destrucción masiva se justificaba la guerra ya que era una dictadura inaceptable que debía ser derrocada. Esto ocurrió pocos días después de que Blair se reuniera en Azerbaiyán con su dictador Ilham Aliyev. En su visita a Azerbaiyán el líder británico no hizo ningún comentario sobre las reiteradas violaciones a los derechos humanos atribuidas a su cordial anfitrión. Es que, como informa Josh Keating, el propósito de su viaje era otro: dar un bien remunerado discurso en la empresa del empresario más rico del país (sorpresa: el empresario es un buen amigo del dictador).

3. Los galanes del Partido Republicano estadounidense. "Adoro tu bronceada piel, las curvas de tus caderas y la belleza erótica de tu porte...". Esto escribió Mark Sanford a "su mejor amiga" en Argentina. La razón por la cual la correspondencia íntima del señor Sanford terminó en la prensa no es por su calidad literaria, sino porque es el muy conservador y muy casado gobernador de Carolina del Sur. Sus estridentes denuncias contra la "inaceptable conducta de Bill Clinton" aún retumban en el Congreso estadounidense. Al igual que las del senador John Ensign, quien vivió un tórrido romance con la esposa de su jefe de gabinete. No pasa un mes sin que estalle un escándalo sexual que involucre a poderosos paladines de la moralidad, la familia y el matrimonio, quienes regularmente truenan en televisión contra infieles, promiscuos y homosexuales. Y no son sólo los galanes, también están las divas. Sarah Palin proclama la abstinencia sexual como única manera de evitar el embarazo de las adolescentes, mientras que en su propia casa la abstinencia brilla por su ausencia. Lo que galanes y divas hagan con su vida privada no importa. Importa que sus votos, sus decisiones y sus discursos crean un ambiente para todos los demás que es absolutamente contradictorio con su conducta.

4. Los magistrados británicos que dictaron la orden de arresto a Tzipi Livni. La ex ministra de Exteriores de Israel es acusada de crímenes de guerra ocurridos en el conflicto entre Hamás e Israel en Gaza. ¿Qué tiene Tzipi Livni que no tenga, por ejemplo, Vladímir Putin (véase Chechenia)? ¿Y por qué no ordenaron los magistrados el arresto de Angela Merkel, cuyos aviadores militares bombardearon a un grupo de civiles en Afganistán matándolos a todos? ¿Por qué no ordenaron el arresto de Bush, Blair y Obama por los miles de civiles inocentes muertos en Irak y Afganistán? El controvertido informe Goldstone sobre la guerra en Gaza acusó tanto a Israel como a Hamás de crímenes de guerra. ¿Por qué no merecen los líderes de Hamás la misma orden de captura que recibió la ex ministra israelí?

5. Lula da Silva. El presidente de Brasil ha declarado que Hugo Chávez es el mejor presidente de Venezuela en 100 años. Pero nunca hemos oído a Lula decir algo sobre las conductas autoritarias de su amigo venezolano. Sí lo hemos visto, en cambio, atacando furiosamente las recientes elecciones en Honduras. Lo hizo la misma semana que recibió con honores a Mahmud Ahmadineyad, cuya victoria electoral también es cuestionada. ¿Qué tienen las elecciones en Irán que no tuvieron las de Honduras? Un enorme fraude, muertes, torturas y la brutal represión ordenada por el Gobierno de Ahmadineyad. El afable líder brasileño aún no parece haberse enterado.

Obviamente, en esta lista de hipócritas no están todos los que merecerían estar. Faltan muchos. Envíeme sus sugerencias a mnaim@elpais.es. Vuelvo en enero. ¡Feliz año!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de diciembre de 2009