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Italia quiere retrasar la cesión a España del mando de las tropas de la ONU en Líbano

Roma liga la retirada de 1.000 soldados con una prórroga del general Graziano

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero aseguró el pasado día 16, en la base de Marjayún (Líbano), que "España sabrá estar a la altura de sus responsabilidades" cuando, a principios del próximo año, asuma el mando de los 12.000 cascos azules desplegados junto a la frontera de Israel. Tanto Rodríguez Zapatero como la ministra de Defensa, Carme Chacón, han dado públicamente por sentado que un general español será, por vez primera, el jefe de la FINUL (Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano).

Tienen motivos para confiar en ello: los dos últimos comandantes de la FINUL han sido francés e italiano, respectivamente, por lo que ahora le toca a España, que aporta 1.100 soldados, el tercer contingente más numeroso tras los de Italia (2.500) y Francia (1.480) a la misión de la ONU.

Además, el general Claudio Graziano acaba su mandato en febrero y sólo España ha presentado candidatos para sustituirle. Incluso, por cortesía hacia la ONU, el Ministerio de Defensa ha presentado dos, aunque su favorito es el general Alberto Asarta, ex jefe de la brigada suroeste en Líbano.

Está previsto que el miércoles, a través de videoconferencia, los dos candidatos se sometan al examen de los responsables del departamento de misiones de paz de la ONU.

La sorpresa es que Italia se ha descolgado a última hora con la sugerencia de que Graziano prorrogue por seis meses su mandato. El argumento es que la FINUL debe acometer un ajuste de efectivos y es mejor que lo aborde alguien con experiencia. Expertos militares sospechan que se trata de que Graziano culmine en Líbano su carrera.

En lo que coinciden diplomáticos y militares es en que, a estas alturas, un retraso supondría una bofetada para España. En primer lugar, porque esperaba tomar el mando en febrero pasado y accedió a que Graziano continuase un año más. Además, porque nada garantiza que la prórroga se quede en seis meses. Y, sobre todo, porque la jefatura de la FINUL es fundamental para dar visibilidad al papel que Zapatero quiere jugar en Oriente Próximo durante la presidencia española de la UE, en el primer semestre de 2010.

Según las fuentes consultadas, Italia no ha planteado formalmente la prórroga, pero sí en consultas informales. España ha sondeado la opinión de Líbano -durante la reciente visita a Madrid del presidente Michel Suleiman y del ministro de Defensa, Elías El Murr-. Líbano, aseguran las mismas fuentes, no pone pegas a que un general español tome el mando.

El problema es que Italia ha comunicado a la ONU su intención de retirar 1.000 soldados de Líbano y, también, que está dispuesta a esperar a que Graziano deje el mando. Aunque no se trate de un chantaje, lo parece.

España se ha mostrado dispuesta a aportar las capacidades que retire Italia. Para ello, baraja aumentar unos 250 efectivos. Pero aunque el reajuste de la FINUL permita rebajar la cifra y aunque otros países, como Dinamarca o Serbia, aporten tropas, queda mucho trecho hasta mil soldados.

El pasado 10 de septiembre, en La Madalena (Cerdeña), tras la cumbre bilateral con Zapatero, Silvio Berlusconi se felicitó de que España sustituya a Italia en el mando de Líbano. No dijo cuándo.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de octubre de 2009