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Lara vende su parte en Vueling y deja la compañía a Iberia

La aerolínea barcelonesa pierde a su único inversor catalán de referencia

La apuesta catalana por el sector del transporte aéreo tiene muchos altibajos. La familia Lara, propietaria del grupo Planeta, vendió ayer su 14,3% en Vueling y abandonó de este modo la compañía de vuelos baratos que fundó en 2004 junto con el fondo de inversión Apax Parners. La aerolínea, con sede en Barcelona, perdió así a su segundo accionista, único inversor catalán de referencia, y consolidó el papel de Iberia como su primer propietario, con el 45% del capital.

Los Lara, a través de Inversiones Hemisferio, otorgaron un mandato a favor de Fidentiis para la venta de sus 4,2 millones de acciones, que compraron varios inversores cualificados e instituciones en apenas unas horas por un total de 47 millones de euros (a razón de 11 euros por título). Se trata de un precio inferior a los 11,55 euros que los títulos alcanzaron ayer en Bolsa, con una pérdida del 4,5% respecto al cierre de la sesión anterior.

La nueva compañía que lanzará Iberia operará también desde Madrid

Vueling espera tener beneficios netos por primera vez este año

La marcha de Lara se produce poco después de que Iberia anunciara la puesta en marcha de otra aerolínea de red europea para abaratar sus costes laborales, pero Planeta ya rehusó firmar su compromiso de permanencia en la compañía el pasado febrero, cuando empezó a concretarse la fusión entre Vueling y Clickair, la compañía de bajo coste de Iberia. Sí firmaron su compromiso por dos años Iberia y Nefinsa (con un 4% del capital). Pero la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) prohibió este acuerdo como condición para que Iberia se pudiera hacer con el 45% del capital sin lanzar una oferta pública de adquisición (OPA), tal como obligaría la ley de OPA.

Iberia atribuyó ayer la venta a la voluntad de Lara de "hacer caja" y restó importancia a los rumores de mala relación entre los consejeros.

Lara poseía el 30% de Vueling al crear la compañía en 2004, diluyó su participación al 17,5% con la salida a Bolsa a finales de 2006. Al año siguiente, la guerra abierta con otro de los fundadores y ex primer directivo, Carlos Muñoz, le llevó a reforzarse hasta el 48%, cuando la acción estaba en mínimos. Con la fusión con Clickair, se había quedado con el 14% de la nueva compañía.

Vueling, que anunció ayer un beneficio operativo de 71,9 millones de euros hasta septiembre, frente a los 18,7 millones de pérdidas operativas que registró en el mismo periodo de 2008, señaló que la estrategia de Iberia con la nueva compañía no le perjudica. La firma espera beneficios netos en 2009.

"Iberia va a seguir haciendo lo que deba hacer, es una prueba de que nuestra gestión es independiente. Esa nueva compañía no supone ninguna amenaza adicional porque, según he leído en la prensa, está enfocada a alimentar los vuelos de largo radio (intercontinentales), que son desde Madrid, y nosotros tenemos la mayor parte de las operaciones desde Barcelona", explicó ayer a este diario el director general de la nueva Vueling, Álex Cruz.

De hecho, Vueling sólo tiene el 3% de la cuota de mercado en el aeropuerto madrileño de Barajas y no prevé una estrategia agresiva para tratar de expandirse allí, sino que su estrategia pasa por consolidarse en las plazas de Barcelona, Bilbao y Sevilla, así como crecer en Valencia.

El presidente de Iberia, Antonio Vázquez, señaló ayer en un encuentro con los empleados que no está decidido si el Puente Aéreo (que enlaza Madrid y Barcelona) se verá afectado por la nueva compañía, si bien cuando anunciaron el proyecto, la semana pasada, se había excluido. En cualquier caso, esta nueva compañía operará desde Madrid.

Eso significa mantener su estrategia de potenciar Barajas como hub o centro de conexión de vuelos. Fuentes de Iberia señalaron que el lanzamiento de la nueva compañía afecta a todos los vuelos nacionales y europeos, y no a Cataluña de forma especial. De hecho, la antigua aerolínea de bandera ya comenzó a replegar su marca en Barcelona hace tres años al trasladar a su entonces participada de bajo coste Clickair (hoy fusionada e integrada en Vueling) la mayor parte de sus rutas nacionales y europeas.

Mientras, la otra apuesta catalana del transporte aéreo, Spanair, en manos de un grupo de inversiones e instituciones catalanas, se encuentra inmersa en un duro proceso de reestructuración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de octubre de 2009