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viernes, 9 de octubre de 2009
Reportaje:

Una lotería con truco

La Generalitat retira el Combi 3 tras detectar un fallo en el primer sorteo - El error permitía ganar sin riesgo 3.000 euros con una apuesta de 228

Cuando la inteligencia pesa más que el azar en un juego de lotería, es que algo falla. El organizador tiene todas las de perder. Y el jugador, si es astuto, gana seguro. Es lo que ha ocurrido con el Combi 3, la lotería catalana más breve de la historia. A los cuatro días de ver la luz y tras la celebración de un único sorteo, el Departamento de Interior se vio obligado a retirarla de la circulación. Esa noche, 33 personas fueron agraciadas con el máximo premio, 3.000 euros. No hicieron trampa: aprovecharon su audacia -y las debilidades del juego- para llevarse un buen pico. Obligaron a la fortuna a sonreírles.

"El problema es que, si uno juega con unas combinaciones determinadas, gana siempre", resume Mercè Claramunt, directora general de Juego y Espectáculos de la Generalitat. "Es pura combinatoria matemática", insiste Claramunt, que se muestra "sorprendida" por el error garrafal que ha cometido la empresa que diseñó el juego, Jocs del Mediterrani. La muerte precipitada del Combi 3, que se había concebido como un complemento de la tradicional Loto 6/49, ha levantado una fuerte polvareda.

"Si uno juega con unas combinaciones, gana siempre", dice Claramunt

Aún se está analizando qué se hizo mal. Lo que es seguro es que, de haber seguido con vida, el Combi 3 habría llevado a la ruina al erario público. La cosa tiene su miga, pero al final se entiende.

Los boletos de este juego constan de tres columnas, con 49 números cada una. Los premios son fijos; es decir, mantienen la cuantía al margen de cuántas personas resulten ganadoras. Para los que aciertan nueve o más cifras, el premio es de 3.000 euros. De ocho aciertos hacia abajo, la cantidad desciende de forma notable.

Pero para cerrar el círculo hay que volver un instante a la lotería madre, la 6/49. Aquí, el premio mínimo se otorga al adivinar tres cifras. Si un jugador realiza 171 apuestas -o lo que es lo mismo, si gasta 171 euros- se asegura, automáticamente, ese premio mínimo. Pero no hay que darle la enhorabuena. El resultado no le compensa en absoluto: ha gastado mucho más de lo que va a percibir.

El drama del Combi 3 es que ocurre lo contrario: la inversión, por enorme que sea, sí trae cuenta. Si un jugador con conocimientos de la materia realiza 228 apuestas (228 euros) con una serie de combinaciones, se asegura el premio máximo (los 3.000 euros). Sin despeinarse y sin riesgos, habrá conseguido unos beneficios de 2.772 euros. Un total de 33 boletos fueron premiados en el sorteo extraordinario del miércoles 23 de septiembre. Algunos son propiedad de la misma persona, por lo que sabían lo que se hacían.

La Generalitat, en cualquier caso, ha tenido que desembolsar 99.000 euros, mucho más de lo recaudado por los 14.000 boletos que se vendieron entre el 20 de septiembre y el día del sorteo. Son pocos, incluso para una lotería de nueva planta. Y el Combi 3 dio demasiados premios, más de los que correspondería si fuera sólo cuestión de azar. No hay que ser matemático, informático o ingeniero de telecomunicaciones para acertar. Basta con poseer ciertas nociones de combinatoria o ser un friki de los juegos de azar.

Los técnicos de la Entidad Autónoma de Juegos y Apuestas (EAJA) de la Generalitat detectaron el incidente a los 20 minutos del fin del sorteo. Les llamó la atención la gran cantidad de premiados. Su jefe llamó de madrugada a Claramunt, que alertó a la empresa americana, Scientific Games, para que eliminara el software. A las 7.00, los 2.500 puntos de venta de la lotería de Cataluña ya habían recibido el aviso de que, por una incidencia técnica, el juego quedaba paralizado. Ya no se vendieron más boletos. A lo largo de ese día, fueron retirados.

Hay aún un pequeño detalle. El Combi 3 preveía la posibilidad de comprar boletos para las próximas ocho sesiones. O sea que, hasta el 17 de octubre, Interior no podrá librarse de la dichosa lotería y tendrá que seguir repartiendo premios. Aunque el drama parece mucho menor porque los jugadores no han sido tan audaces como para subir la apuesta. La prueba es que en el último sorteo sólo hubo ya dos acertantes del premio máximo. Dos listos.

Reparar las pérdidas

El Combi 3 ha resultado un fiasco. Un "fallo en el diseño" de la lotería tiene la culpa de ello. La UTE Jocs del Mediterrani, integrada por el gigante Indra y el líder americano del sector, Scientific Games Corporation, debía hacerse cargo de la gestión y el buen funcionamiento del juego. Pero alguien olvidó realizar ciertas comprobaciones. La empresa está elaborando una auditoría interna para saber exactamente cómo y por qué se produjo el error.

La Dirección General de Juego y Espectáculos no está dispuesta a pasarlo por alto y exigirá que se reparen las pérdidas. El Gobierno catalán no sólo ha abonado casi 100.000 euros a los premiados. También ha pagado una campaña de promoción. Y considera que la imagen de Loto Catalunya "ha quedado tocada", según su máxima responsable, Mercè Claramunt, que ha exigido informes exhaustivos a Jocs del Mediterrani. En caso de no llegar a un acuerdo, Interior se reserva la posibilidad de acudir a la vía judicial. Por ahora, Claramunt prefiere no revelar si, una vez solucionados los problemas, el Combi 3 podría renacer.

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