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Un nuevo mercado para Prosperidad

El Ayuntamiento demolerá la vieja galería comercial para hacer otra moderna

En el mercado Prosperidad (Chamartín), en un lateral de la calle López de Hoyos, no hace falta pedir quién da la vez para comprar la fruta. Ni el pollo, ni el pescado, ni el fiambre... Y es que los clientes de los puestos de la galería suelen ejercer, al mismo tiempo, la condición de primeros y últimos de la cola.

"La gente ya no viene, por dos motivos: porque no hay para aparcar y porque los accesos son horribles. ¡Las señoras mayores no pueden bajar estas escaleras!", dice Álvaro Fernández mientras corta unos filetes "muy finos" para Pilar. "Yo vengo mucho por aquí, pero con el carro, los niños, y todo... ¡Es imposible! Es tremendo cómo está. Es imprescindible reformar esto", reafirma la clienta.

Estos impedimentos y la movilización de los consumidores hacia los numerosos supermercados que proliferan en el barrio no sólo han dejado desérticos los pasillos de la galería. También 22 de los 70 puestos han cerrado, y la mayoría de los que echaron la persiana abajo ya ha perdido sus concesiones.

Pero parece que las demandas de cambio de comerciantes y clientes, tras largos años de promesas incumplidas, según aseguran, dejarán por fin de caer en saco roto: la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid, dentro de las reformas de viejos mercados que está ejecutando, aprobó ayer demoler el inmueble y construir otro adaptado a las demandas sociales.

En el nuevo mercado, que crecerá hasta los 21 metros de altura, está prevista la mejora de los accesos para los clientes, la construcción de un aparcamiento y la renovación del sistema de abastecimiento energético, que incluirá sistemas de recuperación de energía y aprovechamiento de las renovables. En el futuro edificio convivirán los tenderos de la vieja galería con nuevos comercios .

"El plan es bueno. El impulso supondrá un gran cambio", dice Miguel Ángel Juanas, que durante los 16 años que ha regentado el decomisos de la galería ha visto cómo se ha perdido clientela año tras año. "Cuando yo vine aquí no podías ni entrar, pero desde hace unos 12 años esto sólo ha ido para abajo", asegura el industrial.

Entre comentario y comentario sobre el nuevo plan, Miguel Ángel se las arregla para montar y desmontar un reloj, dar una lección de clases de pilas y bromear a la vez que aconseja a una clienta. "La gente siempre ha encontrado aquí el trato directo con el comerciante. Y eso siempre lo va a buscar el cliente", explica. "Cuando aquí venga un inversor para hacer el edificio y ponga sus comercios y sus servicios, la gente vendrá, y nosotros ya nos encargaremos de que compren en nuestros puestos. El mercado tiene que ser de nuevo el motor del barrio", añade el comerciante.

El presidente de los comerciantes del mercado, Miguel Simón, que se reunió el pasado día 27 con el concejal del distrito, Luis Miguel Boto, confirma que aún no hay nada acordado. Ni quién será el promotor, ni cuáles serán las subvenciones para los comerciantes hasta que les den nuevos puestos, ni cómo será el proyecto. "Pero se está decidiendo. Esta vez, sí", concluye Simón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de julio de 2009