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Reportaje:

Las fiestas de "Papi"

Las extrañas relaciones de Berlusconi con jovencitas se convierten en el nudo central de la política italiana

Las relaciones femeninas del primer ministro Silvio Berlusconi, de 72 años, se han convertido en el nudo central de la política italiana. Desde que la joven napolitana Noemi Letizia le recibiera en la fiesta de su 18º cumpleaños llamándole "Papi", la tormenta no ha dejado de crecer. La Repubblica, tras hacer 10 preguntas sobre el asunto a Berlusconi que éste se niega a contestar, publicó ayer una extensa entrevista con el ex novio de Noemi Letizia, Gino Flaminio.

Según el joven, el primer ministro mintió al sostener que conoció a la muchacha porque era un viejo amigo de su familia y que sólo la veía con sus padres. Flaminio asegura que Berlusconi llamó directamente al móvil de la joven en octubre de 2008 tras verlo anotado en un book de modelos y bailarinas con sus fotos ligera de ropa.

"Noemi me contó que se hizo unas fotos para una agencia romana de moda", relata el ex novio a La Repubblica, "y que Emilio Fede [un periodista íntimo del primer ministro] recogió ese book y se lo olvidó sobre la mesa de Berlusconi. Luego, Berlusconi llamó a Noemi una tarde, ella estaba estudiando. Directamente, sin secretaria. Le dijo que le había conmocionado su cara angelical, su pureza, y que debía conservarse así, pura".

La versión de Flaminio, un obrero de 22 años que fue novio de Noemi durante 16 meses, desde agosto de 2007 a enero de 2009, es que el primer ministro telefoneó y vio a Noemi a menudo cuando ésta era todavía menor de edad, cosa que ella misma confesó al Corriere della Sera e impulsó a Verónica Lario, la esposa del Cavaliere, a acusarle de "frecuentar a menores" y solicitar con gran publicidad el divorcio.

Flaminio niega que Berlusconi conociese a Noemi a través de sus padres. "Al principio no le dijo quién era. Le hacía preguntas sobre su vida, y cuando ella le preguntaba quién era, le decía: '¿Pero no se nota quién soy?", sigue Flaminio. A veces Letizia le pasaba el móvil, "para que me convenciera de que era él".

Pasados unos meses, las cosas empezaron a torcerse en la pareja. "Noemi fue de vacaciones de fin de año a Cerdeña, a la villa de él", dice Flaminio. "Me contó en diciembre que la había invitado, y que podría llevar a una amiga porque habría otras chicas. Se fue el 26 o el 27 de diciembre y volvió el 4 o el 5 de enero. Al volver me contó que Berlusconi la había tratado bien. Que bromearon y rieron. Que había muchas chicas. Entre 30 y 40, que se alojaban en los bungalows del parque -la finca Certosa-. En el de Noemi había cuatro chicas, ella, su amiga Roberta y dos gemelitas".

La joven le dijo a su novio que sólo vio a Berlusconi la noche de fin de año. Pero éste no la creyó. "Llamaba a su móvil y nunca respondía. Al final llamaba a su amiga Roberta y me decía que no me la podía pasar porque estaba por ahí. Al regreso ya no era mi Noemi. ¿Cuántas mentiras me habrá dicho sobre sus viajes a Roma?", se pregunta.

Benedetto Elio Letizia, padre de Noemi, anunció ayer en una nota enviada a la agencia de noticias Ansa que se querellará contra La Repubblica, Flaminio y todos los medios que reproduzcan sus palabras. La oposición acusó a Berlusconi de "mentir" y le exige que se explique en el Parlamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de mayo de 2009