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viernes, 20 de febrero de 2009
Crítica:

Zona de mal karma

JORDI COSTA 20 FEB 2009
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Resulta inquietantemente oportuno (que no oportunista) el rescate de este documental de 2003 la misma semana en que Kaing Guek Eav, Duch, se ha sentado en el banquillo en el comienzo del juicio contra los jemeres rojos. Duch fue el jefe de la cárcel de Tuol Sleng (S-21) -hoy reconvertida en Museo del Genocidio camboyano-, escenario elegido por el cineasta Rithy Panh para enfrentar las voces y las miradas de dos supervivientes con las de quienes fueron sus verdugos.

S-21. La máquina roja de matar, trabajo que parte de una elaborada, pertinente y precisa estrategia narrativa, propició la confesión del ex presidente Khieu Samphan -cuya defensa corre a cargo de Jacques Vergés, "el abogado del diablo" del perturbador documental de Barbet Schroeder-, hasta entonces empeñado en negar la existencia de este S-21 donde fueron exterminados 16.000 camboyanos.

Panh, que vio morir a su familia bajo el régimen de Pol Pot antes de escapar de Camboya, logra colocar entre paréntesis su propio cargamento de dolor y articula su trabajo siguiendo el modelo del monumental Shoah (1985) de Claude Lanzmann: en S-21, dos supervivientes del genocidio vuelven a ese lugar del que jamás creyeron escapar, donde sus verdugos -casi espectros del pasado condenados a permanecer en el lugar del crimen- representan, de manera mecánica, los movimientos de esa gestión del horror que su previo adoctrinamiento había convertido en deshumanizada rutina.

Algunos de esos verdugos tenían apenas 13 años cuando interrogaban, torturaban, violaban y ejecutaban a sus prisioneros. Panh no los retrata como monstruos: tampoco como las otras víctimas del régimen. Los ex jemeres rojos que reiteran su antes cotidiana coreografía de muerte son, directamente, latencias de una pesadilla imborrable, presencias que fueron vaciadas de humanidad y cuya atrofia sentimental impide en el presente simular algo parecido a la culpa o la vergüenza.

Tráiler de 'S 21, la maquina roja de matar'Durante los cuatro años que duró el régimen de los Jemeres Rojos en Camboya (de abril de 1975 a octubre de 1979) un cuarto de la población del país fue exterminada. En un sistema paranoico que veía enemigos en todas partes, cualquier indicio de disidencia bastaba para ser encarcelado en la "Prisión de Seguridad" S-21, un antiguo instituto convertido en campo de exterminio. Los protagonistas de la película (auténticos carceleros y supervivientes del S-21) hablan abiertamente de sus experiencias en aquel infierno: describen el día a día en el centro, los detalles de las torturas que llevaban a reconocer las más delirantes acusaciones, los abusos sistemáticos a las mujeres, la deshumanización de los verdugos... Los antiguos guardianes responden con evasivas y excusas a las inquisitivas preguntas del maestro Vann Nath, representante de los millares de prisioneros que nunca salieron del S-21. Un escalofriante y necesario testimonio de la capacidad de las personas para perder la humanidad / SAGRERA TV

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