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Reportaje:Economía global

Venezuela, atada al petróleo

La caída de los precios del crudo augura un año difícil

En Venezuela, los precios de la comida suben casi en la misma proporción en que bajan los del petróleo. Para los analistas es un signo de que las perspectivas económicas del país para 2009 no pintan bien. Las previsiones apuntan a una inflación superior al 40%, a un crecimiento cero -en el mejor de los casos- y a una disminución de los ingresos petroleros superior al 60%. Pero ante este panorama económico, el presidente Hugo Chávez ha dado una respuesta política: la crisis que afecta al capitalismo salvaje no alcanzará a su "socialismo del siglo XXI".

"No estamos ni estaremos en recesión", dijo el martes el presidente venezolano durante su mensaje anual ante el Parlamento. "Pónganme el precio del petróleo a cero y en Venezuela no habrá crisis", había dicho el 5 de enero en un acto de campaña para promover la reforma que puede establecer su reelección indefinida. Todo un reto a la ley de gravedad, si se toma en cuenta que, desde el estallido de la crisis financiera en Estados Unidos, los precios del petróleo han caído un 70% a nivel mundial y que en 2008 la demanda de crudo disminuyó un 5%, por primera vez en los últimos 25 años.

De 12.000 empresas que funcionaban en 1998, sólo 6.000 siguen en pie

Socialista o no, el crudo venezolano también ha descendido de 126,46 dólares por barril en julio de 2008 a 37,62 dólares por barril entre el 5 y el 9 de enero de 2009. Y el presupuesto de Venezuela -que en más del 50% se financia con la renta petrolera- fue calculado sobre la base de un barril a 60 dólares.

Bien por la convicción de que la recesión no llegará a Caracas o porque también este trimestre es de campaña electoral en Venezuela -en febrero se vota la enmienda constitucional solicitada por Chávez, su reelección indefinida-, el Ministerio de Finanzas no ha anunciado grandes ajustes. "En la situación actual, que aún no está clara, no podemos decir que vamos a hacer esto o aquello", declaró el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez Araque, al diario Últimas Noticias el 8 de enero. Lo único claro, dijo el ministro, es que no está previsto aplicar nuevos impuestos ni devaluar la moneda -el bolívar fuerte-, que ya fue reconvertida en enero de 2007 y que desde 2003 está sujeta a un férreo control de cambios.

Hasta el momento, Venezuela tampoco ha anunciado cambios en su política de subsidio en la venta de petróleo a países de América Latina, como los amparados bajo el acuerdo de Petrocaribe. Pero incluso Mazhar al Shereidah, profesor del posgrado de Economía Petrolera de la Universidad Central de Venezuela y defensor del acuerdo, cree conveniente que se sinceren las cuentas: "Con los precios más bajos se justificaría ubicar en la mitad el número de barriles que se les facilita a los países hermanos", opina.

Mientras el Gobierno lo piensa, se enciende la alarma de algunos indicadores. A pesar de que en 2008 el petróleo venezolano registró un precio récord promedio de 88,74 dólares por barril, el crecimiento de la economía descendió del 8,4% en 2007 al 4,9%. Según cifras del Banco Central de Venezuela, la inflación acumulada en 2008 fue del 30,9%, el índice más alto en los últimos 12 años. El Instituto Nacional de Estadística registra que la pobreza extrema sólo disminuyó del 9,6% en 2007 al 9,1% en 2008, a pesar del boom petrolero. Y, entre otras cuentas por pagar, el Gobierno aún no ha cancelado los 4.800 millones de dólares en que se calculan las nacionalizaciones de empresas decretadas en 2008.

El presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Ricardo Sanguino, prevé, sin embargo, que "2009 será un buen año", con un crecimiento cercano al 6,5%. Al ser consultado sobre los ajustes que adelanta el Gobierno, ha dicho: "Se tomó una medida, que es la reducción de las asignaciones de dólares para viajar al exterior. Eso significa un ahorro en las divisas". Sanguino se refiere al endurecimiento del control de cambio aprobado a finales de 2008: a partir de 2009, cada venezolano sólo tendrá derecho a gastar 3.400 dólares anuales en lugar de los 6.000 de los que podía disponer antes.

El sector privado no es tan optimista como el Gobierno. José Manuel González, presidente de la Federación de Cámaras Empresariales (Fedecámaras), calcula que, si acaso hay crecimiento este año, no será mayor del 1%. Fedecámaras también prevé que, con las restricciones del control de cambios, cada vez más empresas deberán recurrir al mercado paralelo de divisas -donde el dólar duplica su valor de 2,15 bolívares por dólar hasta 5,4 bolívares-, lo que podría conducirlas a la quiebra. Según cifras de los empresarios, de 12.000 industrias privadas que funcionaban en el país en 1998, sólo 6.000 siguen en pie. Y ni el Gobierno ni la oscilación de los precios del crudo dan señales de que en el medio plazo esta situación pueda mejorar.

Pobre país rico

La macroeconomía no parece haber decidido el rumbo político de Venezuela en los últimos cinco años. En 2003, cuando el país atravesaba una profunda crisis económica -generada, entre otras razones, por una huelga de más de dos meses en la industria petrolera-, el presidente Hugo Chávez salió bien librado del referendo revocatorio de mandato que se convocó en su contra y fue ratificado en la Presidencia. En 2007, cuando la economía registraba 16 trimestres consecutivos de crecimiento, la primera reforma constitucional propuesta por Hugo Chávez para establecer su reelección indefinida fue derrotada en un referendo popular. Pero para este 2009, cuando Chávez intentará por segunda vez conseguir la reelección continua, no se han calculado los efectos que surtirá la economía -el alto costo de la vida y el subempleo- sobre la política nacional.

El año pasado, a pesar de la bonanza petrolera, el poder adquisitivo de los venezolanos cayó un 3,4%. La inflación, de 30,9% en 2008, se tragó sus aumentos salariales. Sólo en el sector de alimentos el aumento de los precios fue de 41,3%. Las encuestas reflejan que el alto costo de la vida es hoy en día el problema más grave para el ciudadano común, tras la inseguridad.

Y aunque las cifras oficiales reflejan que sólo el 6,1% está en el paro, el desempleo es el tercer problema más grave que identifican los venezolanos. En números pequeños, el Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela admite que el 42,9% de la fuerza laboral de este país socialista trabaja en el sector informal de la economía: sin remuneración fija ni Seguridad Social. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de enero de 2009

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