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domingo, 21 de diciembre de 2008

Baulenas, Alzamora y Alexandre visten de gala la 58 Nit de Santa Llúcia

La gran fiesta de las letras catalanas reúne a un millar de personas en Barcelona

Hacía ocho años que la Nit de Santa Llúcia no recalaba en Barcelona. Y quizá por ello Òmnium Cultural, organizadora de los premios literarios con mayor carga simbólica de las letras catalanas, decidió ayer hacer festa grossa en su 58 edición y presentó en el Palacio de Congresos de Cataluña un cartel de galardonados de lujo. Así, el reconocido novelista Lluís-Anton Baulenas alcanzó el décimo galardón de su carrera al obtener el 49 premio Sant Jordi de novela por El nas de Mussolini. Otro no menos ilustre, el mallorquín Sebastià Alzamora, se quedó con las bodas de oro del Carles Riba de poesía con sus 62 poemas de La part visible, mientras que el más ensayista Víctor Alexandre ganó, con Set dones i un home sol, el 11º Mercè Rodoreda de cuentos.

La visión de Llull inspira los 62 versos del Carles Riba, 'La part invisible'

'El nas de Mussolini', premio Sant Jordi, explora la utopía como motor humano

Una estructura nueva con entrega de premios antes de la cena (la cobertura de TV-3 mandaba), festín gastronómico y actuación del flamante premio Nacional de Música Carles Santos (con fragmentos de entre otras su mejor creación, La pantera imperial) reforzaron la sensación de velada excepcional. En una de las mejores cosechas de los últimos años, a tenor del jurado, Baulenas (Barcelona, 1958) ganó los 60.000 euros del Sant Jordi con la historia de Berta Panatis, joven comunista que ha de recibir la orden de matar al dictador Primo de Rivera. Pero esa luz verde no acaba de llegar nunca. "Recuerda a El desierto de los tártaros, de Buzzati", elogió el portavoz del jurado, Vicenç Villatoro, que resaltó la coincidencia de la temática de la violencia política en otros finalistas. "Está eso y el proceso psicológico de quien ha de matar a alguien, pero me interesa la exploración de la utopía como motor de la búsqueda de una vida mejor para uno", apuntó Baulenas. Ésa es la explicación de por qué el hasta ahora ya dos veces finalista del Sant Jordi (1994 y 1996) ubicara su novela en la década de 1920. "Por vez primera parecía que la utopía podía dejar de serlo: la URSS, los cambios en Alemania, el engañoso fascismo de Mussolini...".

La presencia de Baulenas, ganador ya de, entre otros, el Serra d'Or por El fil de plata (1999) y el Bertrana (La felicitat, 2000), dejó como finalista por segunda vez (lo fue ya en 2004 con Les ales enceses) a Vicent Usó (Villareal, 1963) con El músic del bulevard Rossini, retrato de la dura vida de Tadeus, un violinista inmigrado de la Europa del Este y que sirve a Usó para abordar "las diferencias siempre frustrantes entre expectativas y realidad". Ambas reflexiones sobre las utopías serán publicadas por Proa en 2009.

Alzamora (Llucmajor, Mallorca, 1972), que, entre otros premios, hace tres años ganó el Josep Pla con La pell i la princesa, recrea con ambición por culpa de lo que él mismo bautiza como "el influjo del loco Ramon" dos de las obras clave de Llull: Llibre de Amic e Amat y Llibre de les bèsties. Jugando con el bestiario medieval, una mona y un caribú viven una historia de amor "a partir de la cual se intenta comprender la realidad de nuestro siglo", dice el autor, de una obra muy elaborada y compleja, que le ha reportado 3.000 euros y que editará Proa: "Uno no ha de entender tanto la poesía como dejarse llevar por ella", opina.

"¡En Cataluña, si no haces narrativa no haces literatura!", lamentó Alexandre (Barcelona, 1950), que ha aparcado su faceta de ensayista nacionalista (Jo no sóc espanyol, Despullant Espanya, El cas Carod) para construir en Set dones i un home sol, siete monólogos de otras tantas mujeres que visitan a un hombre en coma. Esas féminas, amén de permitirle ganar los 10.000 euros de la convocatoria, reflejan "la necesidad que tiene la gente hoy de sentirse querida: estamos muy solos".

La gala, a la que asistieron un millar de personas, entre ellas el presidente de la Generalitat, José Montilla, el del Parlament, Ernest Benach, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu y el expresidente Jordi Pujol, se completó con nueve premios más. Los agradecimientos de los galardonados fueron subiendo el tono de la reivindicación nacionalista. Pero sólo Benach hizo referencia a la financiación: "Sólo se puede gobernar con una financiación justa".

Los Òmnium Cultural de Ràdio i TV recayeron en Versió RAC-1, de Toni Clapés, y Afers Exteriors (TV-3), de Miquel Calçada, Mikimoto, respectivamente.

El Joaquim Ruyra de narrativa juvenil fue para El jardí promès, de Jordi Ferrés. La participació de les famílies al IES, de Mercè Pañellas y Montse Alguacil, se hizo con el Joan Profitós de ensayo pedagógico, mientras que el Ferran Soldevila de Historia recayó en Andreu Ginés por su estudio La instauració del franquisme al País Valencià.

Idea de l'home, idea de Déu, de Joan Ordi, obtuvo el Joan Maragall de cristianismo y el Memorial Joan B. Cendrós para artículos publicados fuera de las tierras de habla catalana fue para Catalan Theater 1975-2006 de Maria Mercé Delgado, David George y Lourdes Orozco, un monográfico de la Contemporary Theatre Review. Dos galardones quedaron desiertos: el Folch i Torres de narrativa infantil y el debutante de novela juvenil Esport i Ciutadania, que convoca Òmnium conjuntamente con el FC Barcelona.

Más 'fiestas' en el 'cap i casal'

Más de media hora de gloria televisiva en TV-3, una participación de cocineros de primera linea (Nando Jubany, Albert Ventura, Jordi Vilà) y el 40% de asistentes más que la media de otras ediciones. Ante esos parámetros, no es de extrañar que los responsables de Òmnium Cultural estén considerando la posibilidad de que Barcelona, por su atracción como cap i casal de Cataluña, se convirtiera en sede de la fiesta de las letras catalanas con una frecuencia que podría llegar a la alternancia. Incluso algún miembro de la junta directiva de la entidad cultural no vería descabellado que la ciudad fuera sede permanente de la misma. "Es evidente que Barcelona tiene un gran atractivo, pero la organización de un evento como la Nit de Santa Llúcia tiene unos efectos muy dinamizadores para la cultura catalana en aquellas comarcas donde se celebra", contrapone el presidente de la entidad, Jordi Porta.

Sin embargo, admite Porta: "ha pasado demasiado tiempo" desde que Barcelona fue escenario de la última Nit, en 2000, muy lejos en el calendario de la edición de 1971, cuando la albergó por vez primera. La capital catalana la acogió desde entonces en las ediciones de 1975, 1980, 1984, 1991 y 1993. Y casi seguro que volverá a hacerlo en 2011, cuando Òmnium Cultural conmemore el 50 aniversario de su creación.

En cualquier caso, lo urgente es ahora cerrar la sede del año próximo, puesto que la crisis económica ha castigado también las arcas de los municipios, que suelen hacer una notable contribución a la organización del evento. Sabadell parece ser la ciudad con más opciones para el difícil 2009.

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