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Reportaje:

El Cabanyal se abre al arte

Portes Obertes refleja el ansia de rehabilitación del barrio

Pasen y vean. El Cabanyal abre sus puertas a la creatividad, al arte comprometido con la rehabilitación de un barrio de sabor marinero y arquitectura singular que resbala por la pendiente de la degradación. Frente a la decisión de la alcaldesa, Rita Barberá, de derribar centenares de casas para prolongar una avenida -con bendición judicial-, vecinos y artistas sacan a la luz el potencial de regeneración urbana y social de este pueblo de pescadores. Salvem El Cabanyal celebra desde hoy la décima edición de Portes Obertes para mostrar esa otra cara del barrio.

"Adelante, adelante", invita Paco en la calle de Eugenia Viñes. Su casa, como otras 23 de El Cabanyal, albergará hasta el 2 de noviembre una exposición abierta al público los sábados de 17.00 a 21.00 y los domingos en ese horario y de 11.00 a 14.00. "En esta ciudad se cree que aquí todo está muy mal, pero somos gente normal y cuidamos de nuestras casas", afirma Paco mientras la joven alemana Judith Klaus decora las paredes con fotografías para las que ha posado esa gente normal -"y tan amable", dice- a las puertas de sus hogares.

"En esta ciudad se cree que aquí todo está muy mal", protesta un vecino

"Son todos muy generosos al ceder sus casas", recalca Maribel Doménech, portavoz de Salvem El Cabanyal, que participa con una instalación que refleja la simbiosis entre las personas y esas cuatro paredes que muchos habitan toda la vida. En su estudio ha acogido otras propuestas, como el archivo de voz del Laboratorio de Luz de la Politécnica. Cuando se abre resuena la memoria de los habitantes de El Cabanyal.

La resistencia contra el plan del PP y otras muchas movilizaciones ciudadanas de la última década las han captado en sus cámaras ocho reporteros gráficos -Jesús Císcar, Santiago Carreguí y Tania Castro, de El PAÍS; Ferran Montenegro y Manolo Molines, de Levante-EMV; Juan José Monzó, de Las Provincias; y José García Poveda, El Flaco, y Rafael Gil- que exponen su trabajo en otras tantas casas. Sus imágenes viajan por la protesta de El Cabanyal, la desesperación de los desalojos en La Punta, la oposición al hotel del Botànic o el miedo a la subestación de Patraix.

En esta variedad cabe también el altar a la Virgen del Carmen del profesor brasileño de arte Otávio Luiz Cabrales, que aprovecha su investigación de roles femeninos para una performance en la que encarna a una mujer beata. También acoge Portes Obertes los vídeos de las charlas vecinales a la fresca del artista multimedia Pedro Ortuño, o las cintas que vallarán solares con la leyenda "reservado para reconstrucción" de los alemanes Nikolaus Schmidt y Christoph Radke. Y la escultura de Pepe Romero que transita con el sonido de Leopoldo Amigo por el nuevo hogar de Francesc, que a sus 61 años reconstruye en la calle de San Pedro esa "casa antigua" que siempre quiso. Bajo las placas de las calles se leerán los epitafios de José Juan Martínez y Marina Eva Scarpati, y en las fachadas de las casas abiertas lucen las lonas de Pepa López Poquet, que avisan con un escueto No es ven que los vecinos se quieren quedar. El teatro, con la "farsa musical" La Doña, el último tango de una alcaldesa, de Tonino, la poesía y la música completan la oferta de cambiar la mirada sobre El Cabanyal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 2008