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sábado, 27 de septiembre de 2008
Crítica:Escaparate

Ética y compasión

  • Martha C. Nussbaum

Ensayo. La bibliografía de la profesora Nussbaum es ingente: desde 1985 ha publicado casi una veintena de libros descomunales. La densidad de sus argumentos cuando se ocupa de los sentimientos resulta paradójica puesto que su ética justamente pretende dejarse iluminar por ellos y por la literatura que los suscita y los instrumenta. En efecto, Nussbaum tematiza aquellos aspectos de la conducta y las motivaciones humanas que la filosofía suele dejar a un lado porque no sabe qué hacer con ellos: la pasión amorosa, la identificación, el deseo, la envidia o la vergüenza, entre tantos otros estados de ánimo; y los estudia con un sesgo que no tiene inconveniente en mostrarse edificante. Y, a diferencia de sus colegas, no se limita a poner orden en las ideas, sino que quiere ser aleccionadora, con un fuerte contenido moralizante. Se diría que filosofa por (y para) el bien (o la virtud) de los demás. Además de su producción libresca Nussbaum desarrolla una intensa actividad pública y política, asesora varios proyectos de la ONU, dicta conferencias y escribe sin parar centenares de artículos y reseñas. Sus críticos más despiadados -que son muchos- suelen achacarle dos grandes defectos que bien podrían aplicarse a muchos autores de mamotretos: o bien la acusan de ser una narcisista que sólo se satisface repitiéndose, o bien afirman que su logorrea es la consecuencia de una poética extraviada que la lleva a plantearse innumerables preguntas para no resistir a la tentación de contestarlas para sí misma.

Paisajes del pensamiento. La inteligencia de las emociones

Martha C. Nussbaum

Traducción de Araceli Maira y Rocío Orsi

Paidós. Barcelona, 2008

816 páginas. 38 euros

El lector podrá comprobar algunas de las peculiaridades del pensamiento de Nussbaum en este volumen si consigue sobreponerse a la lectura de las casi mil páginas de espesas racionalizaciones y si logra además desentrañar la discutible traducción. De entrada, el título original, Upheavals of Thought -literalmente, upheaval es lo que brota de la corteza terrestre y, en sentido figurado, "arrebato", "exaltación" o "trastorno"- ha sido convertido en un inopinado Paisajes del pensamiento, de acuerdo con la moda (¿deleuzeana?) de ponerlo todo en términos de "cartografías", "geografías", "campos", "espacios" y tantas otras cursiladas. Por cierto, se trata de una doble traición: no sólo no respeta el título original sino que se da de patadas con la propia traducción que nombra, puesto que allí upheaval aparece vertida, en variante aún más ripiosa, como "ascenso". Asimismo, agency (o sea, el agente, el sujeto de una acción) se vierte aquí como "agencia" y un lector poco avisado puede llegar a pensar que se está hablando de inmobiliarias o de reparticiones estatales.

Cuestión aún más complicada que lidiar con una mala traducción es determinar qué ha querido hacer la autora. De forma explícita, el asunto son las emociones que, como en La terapia del deseo, aborda a partir de la filosofía helenística; en concreto, del estoicismo, escuela que se ocupó de las emociones justamente para enseñarnos a protegernos de ellas. Nussbaum, sin embargo, persigue la intención inversa. Su tesis es que toda cognición está íntimamente imbricada con una emoción -la de conocer algo- o que la razón es un estado de ánimo, de donde el abordaje cognitivo de las emociones por fuerza ha de ser también emocional. No se trata de repetir las trivialidades de Goleman acerca de la "inteligencia emocional", sino que pretende salir al paso de los cognitivistas y recordarles que ya los antiguos sabían que no existe una ética normativa de la emoción que esté libre de valor y no sea, ella misma, una especie de estado de ánimo. (El denostado Freud ya daba esto por supuesto). Los largos excursos por Dante, Whitman, Proust, Agustín, la música de Mahler, Joyce, etcétera, vienen a mostrar lo mismo; y al final, abonan una idea moral acerca de la compasión, definida como el modo en que nuestra imaginación se implica en hacer el bien a los demás. Desarrollada aquí como una emoción, la racionalidad ético-compasiva de Nussbaum busca y encuentra una consagración que es al mismo tiempo filosófica y literaria, de donde las casi mil páginas le sirven para describir lo emocionante que es para ella filosofar y ocuparse de los demás. La verdad es que no sé si es o no una narcisista, pero un tanto autorreferente sí que es.

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