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Liberados los marineros secuestrados en Somalia

"El miedo era permanente"

Los marineros del 'Playa de Bakio' llamaron al armador para comunicarle que los secuestradores habían abandonado el barco y éste informó al Gobierno

Al caer la noche en el Índico, terminó la pesadilla. Los piratas somalíes que apresaron el domingo pasado al pesquero español Playa de Bakio y a sus 26 tripulantes abandonaron el barco en lanchas y se perdieron en la oscuridad hacia la costa sin ley de Somalia. "Los piratas estaban famélicos, eran pura piel y huesos, y no dejaron de encañonarnos con una metralleta mientras estábamos en cubierta", relataba a EL PAÍS uno de los tripulantes, Gotzon Klemos, media hora después de recuperar la libertad. "El miedo ha sido permanente", remachaba en la reconstrucción de la odisea.

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró que su gabinete de crisis trabajó en estrecha colaboración con el armador. No aclaró si se pagó un rescate, pero fuentes somalíes lo dan por seguro e incluso facilitan la cifra: 1,2 millones de dólares (unos 770.000 euros).

Un jefe somalí dice que el rescate asciende a 1,2 millones de dólares

El atunero navega ya rumbo a las Seychelles escoltado por una fragata

A las cuatro de la tarde nos dijeron que nos liberarían a la puesta del sol, pero no nos lo creímos", explicaba a EL PAÍS Gotzon Klemos, uno de los 26 tripulantes del Playa de Bakio, sólo media hora después de recuperar la libertad.

Los piratas somalíes habían aprendido muy bien la lección del velero Ponant, cuyos secuestradores fueron atacados por comandos especiales franceses nada más dejar libres a sus rehenes. Por eso, esperaron a que se hiciera la oscuridad para abandonar el barco y huir en lanchas a la costa, a menos de dos millas de distancia.

Gotzon aún no podía creerse que hubiera concluido la pesadilla que se inició el pasado domingo, cuando el atunero con base en Bermeo fue atacado con lanzagranadas a 230 millas de la costa somalí. "Fue el peor momento, cuando pasamos más miedo, porque nos disparaban.La liberación ha sido pacífica pero el cautiverio ha resultado espantoso", relató. Sus captores, que llegaron a ser 20 en distintos relevos, nunca les hicieron daño, pero "el miedo era permanente", pues les mantenían recluidos en el comedor o los camarotes y, cuando les dejaban subir a cubierta, eran "encañonados en todo momento con una metralleta". "No podíamos dormir. Pasábamos todo el día leyendo porque era lo único que podíamos hacer", explicó Gotzon.

Lo primero que hicieron los marineros tras asegurarse de que los piratas habían abandonado el buque fue llamar al armador del Playa de Bakio, Borja Soroa. Fue éste quien, a las 17.10, telefoneó a la ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, Elena Espinosa, para comunicarle la buena noticia.

Desde primera hora de la mañana, estaba reunido en La Moncloa el gabinete de crisis dirigido por la vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega. El Gobierno tenía informes que apuntaban a una inminente liberación del pesquero. Soroa, director general de Pevasa, empresa propietaria del Playa de Bakio, comunicó a los marineros que a unas 15 millas, fuera del alcance del radar del pesquero, se encontraba una fragata española y les ordenó dirigirse hacia ella. Cuando el atunero se aproximó a la Méndez Núñez, una embarcación con médicos y mecánicos salió a su encuentro. Los militares verificaron que los 26 marineros -ocho gallegos, cinco vascos, y 13 africanos- se encontraban bien y que el buque estaba en condiciones de navegar, pese a los daños que sufrió el puente de mando en el asalto.

Poco después, hacia las 18.30, la vicepresidenta comparecía en una rueda de prensa urgente, acompañada por las ministras Elena Espinosa y Carme Chacón, titular de Defensa, para expresar su satisfacción y atribuir la liberación a "una acción coordinada y conjunta del Gobierno, del armador y de la diplomacia".

Fernández de la Vega eludió todas las preguntas que se le hicieron sobre el pago de un rescate y señaló que la prioridad ha sido salvaguardar la integridad física de los secuestrados. Fuentes gubernamentales reconocieron que el armador ha jugado un papel esencial en el desenlace, hasta el punto de que fue él quien lo comunicó al Gobierno, pero aseguraron ignorar si éste pagó un rescate. El presidente de la autoridad portuaria de la localidad somalí de Haradhere, Absisalam Jalif Ahmed, declaró a Reuters que, según sus servicios de inteligencia, los captores habían recibido 1,2 millones de dólares (766.188 euros) "que fueron entregados en un barco pequeño".

"También tenemos entendido que los piratas llegaron a la localidad de El Hud, donde alquilaron unos coches en los que se marcharon", agregó Ahmed.

Al contrario que Francia, España no preparó una operación militar para perseguir a los piratas cuando pusieran en libertad a sus rehenes. Preguntada por el paradero de los secuestradores, De la Vega se limitó a indicar que "los servicios de inteligencia siguen trabajando".

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, agradeció desde Lima, parada en su gira iberoamericana, la contribución de los gobiernos de Estados Unidos y Francia en las gestiones que han conducido a la liberación de los marineros, aunque no especificó de qué tipo fueron esas gestiones. Moratinos conoció la noticia del rescate en plena rueda de prensa con el presidente peruano, Alan García. Al concluirla, telefoneó al primer ministro somalí para agradecerle su colaboración y expresar el compromiso del Gobierno español de ayudar a mejorar la seguridad en las aguas del Cuerno de África.

Las fuentes consultadas también destacaron el papel jugado por el embajador en Kenia, Nicolás Martín Cinto, quien llegó el pasado miércoles a Mogadiscio. El Gobierno español temió por su vida, después de que sufriera amenazas, por lo que se vio obligado a contratar guardaespaldas locales, además de enviar desde Madrid a cuatro geos como escolta. El papel del embajador, que llegó a alojarse en la residencia del primer ministro somalí, fue asegurarse de que los piratas no tenían la complicidad de autoridades locales.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, también quiso felicitar desde León a las familias de los marineros liberados: "Les esperamos pronto en casa. Van a venir seguros" , aseguró.

De la Vega comunicó personalmente la noticia al presidente del PP, Mariano Rajoy, mientras las ministras Salgado y Chacón contactaron con los portavoces de los demás grupos.Gustavo de Arístegui, portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, calificó de "inevitable y comprensible" que el armador aceptase el chantaje, pero añadió que, "si el Gobierno ha tolerado o promovido el pago de rescate, sería intolerable".

Tras su liberación, el Playa de Bakio navega rumbo al puerto de Victoria, en las islas Seychelles, donde tiene previsto llegar el martes. El armador se propone relevar allí a la tripulación y reparar el buque, pero no suspender la campaña de pesca. Ya ha perdido demasiado dinero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de abril de 2008