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Reportaje:

Tu vecino es científico, no camarero

Historias de éxito de inmigrantes latinos - Tres de cada 10 tienen empleos cualificados

Más de medio millón de inmigrantes viven en la capital, y de éstos más de la mitad son latinos. Pero no todos se dedican a trabajar en el sector servicios o a cuidar ancianos. El 63% de los inmigrantes de la región, según un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha mejorado su situación laboral en un lapso de cinco años. De éstos, el 30% desempeña "trabajos cualificados", que requieren estudios superiores. Empresarios, científicos, escritores, profesores, trabajadores sociales o periodistas que han ganado nuevos espacios y que desempeñan una labor importante para su comunidad.

"Cuando sales de tu país nunca te imaginas lo que vas a vivir", explica Verónica Durán Castello. Esta colombiana de 34 años es directora y fundadora de la revista Fusión Latina, que recoge en un número especial y gratuito la historia de 100 latinos que, como ella, han logrado prosperar en España. Cinco de ellos han explicado su historia a EL PAÍS. Son la cara menos conocida de la inmigración.

En Colombia, Durán era una periodista reconocida, tenía un programa de televisión por el que desfilaban personas como Gaddafi, el Dalai Lama o Gorbachov. "Envié mi currículo creyendo que se iban a pelear por mí pero lo único que encontré fue un trabajo como vendedora de corbatas. Luego, como dependienta en una tienda donde me pagaban en negro", recuerda.

Estuvo a punto de regresar pero una beca de la agencia Efe la detuvo. "Allí conocí a mi esposo y decidimos montar este proyecto. El inmigrante es un emprendedor nato, no tiene nada que perder y sus ganas y su capacidad de trabajo son tremendas", comenta.

Uno de cada seis inmigrantes, según un informe de La Caixa, se lanzan a montar una empresa en España. El 60% lo hace en Madrid. Como Verónica, que prepara ya un segundo número con otros 100 latinos influyentes. Se llamará Sueño de otra vida.

Cuando la periodista, también colombiana, María Cristina Pinto, de 28 años, entrevistó a los 100 latinos, elegidos por embajadas, organizaciones y asociaciones humanitarias para el proyecto de Verónica, encontró un rasgo común: todos se acordaban del primer día en la ciudad, de las condiciones climáticas, de los sueños que llevaban en la maleta. "Después del tiempo, se sienten seres divididos. Ya no piensan en regresar pero sí en poder pasar temporadas en ambos sitios. Ése es su sueño ahora", comenta Pinto.

JOSÉ LUIS SOSA. 'El señor banderas'

La enorme bandera de España que ondea en la plaza de Colón ha sido fabricada por un inmigrante uruguayo, José Luis Sosa, de 49 años. De su fábrica de banderas, Sosa-Días, son también las que lucen la mayoría de hoteles, edificios públicos y embajadas. Es la empresa más grande de España en su especialidad y la tercera de Europa. En sus instalaciones de 7.400 metros cuadrados trabajan 90 personas de diferentes nacionalidades que confeccionan 286 tipos de banderas.

Su sueño antes de emigrar no tenía forma de bandera, tenía menos prosapia: montar una caravana para vender chorizos y hamburguesas. "No pude. Cuando emigras crees que será más fácil pero hay que currárselo. Llegas y no eres nadie", señala. Todas las banderas de los Juegos Olímpicos de Barcelona se hicieron en su fábrica. Ahora se le conoce como El señor banderas.

ALDO GONZÁLEZ. El explorador de virus

Su mirada es microscópica. El científico chileno Aldo González, de 61 años, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), llegó a Europa después del golpe militar de Pinochet. "Apoyé activamente a Salvador Allende y por ello fui perseguido, acosado y privado de mi libertad", recuerda. Eso le cerró las puertas en su país. Por eso decidió marcharse a Alemania, y de allí saltó a España.

"Me gané una beca con la que pude hacer un doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid. Vivía, comía y dormía en el laboratorio", sonríe, como si fuera su sino, y vuelve a clavar la mirada en el microscopio. Allí ha encontrado un mundo por explorar. En el CIB desarrolla proyectos con hongos que podrían descontaminar grandes extensiones de agua o tierra. Son tan fuertes y resistentes que se adaptan a cualquier situación, como su descubridor.

MARISOL TOAPANTA. Escuchando al compañero

Antes de dedicarse a escuchar los problemas de los inmigrantes, la ecuatoriana Marisol Toapanta, de 32 años, los vivió en carne propia. Como mediadora y trabajadora social del Centro de Integración y Participación de Inmigrantes (Cepi) Hispano-Ecuatoriano, asesora en programas de retorno voluntario. Ella llegó a Madrid en 1995 con un título de trabajadora social bajo el brazo. Desde entonces, ha recorrido varias trincheras para sobrevivir: niñera, empleada doméstica, dependienta... Mientras lavaba un baño soñaba con publicar un libro de poemas, que vio la luz tres años después.

"Se llama Escuchando al corazón. En tres meses se vendieron 800 ejemplares", recuerda. Después del libro, hizo un curso de posgrado que le permitió acceder a su actual trabajo. Allí escucha a quienes quieren regresar, les enseña otros puntos de vista para que no se lleven una sensación de fracaso.

JULIÁN FONTALVO. La voz de los musicales

Freddy Mercury es colombiano. Por lo menos el del musical We will rock you de la banda inglesa Queen que se presenta en el teatro Calderón. Rapado y tranquilo, Julián Fontalvo, de 29 años, hace tres temporadas que se transforma en el mítico rockero. Él recuerda el día de la selección. "Éramos casi 1.000 personas. Fue terrible. Estaba en Estados Unidos y lo aposté todo", comenta. Cuando fue elegido, admite, se puso a llorar.

En Colombia doblaba películas y documentales de naturaleza durante el día; por la noche era vocalista del grupo de rock Psico. Emigró en busca del sueño americano y encontró a una madrileña, con la que se casó. "Ella fue la primera que me habló de Madrid y del casting", recuerda. Lleva cuatro años en la ciudad y su voz ha sido fichada para varios proyectos, como el musical Cruce de vías, donde será protagonista.

ANDREA Y JULIETA. Reinas de la gomaespuma

Imagine una boda donde los novios se atavían con complementos de gomaespuma. Las argentinas Andrea Anunziata y Julieta Caccavo, ambas de 35 años, son especialistas en diseñar todos los escenarios y disfraces posibles en este material. Con su empresa Shatss.com ganaron el año pasado el premio al proyecto más innovador de la Cámara de Comercio de Madrid. "Soy publicista. En Argentina confeccionaba sombreros y vestidos en gomaespuma, pero nunca pensé que pudiese ser rentable", recuerda Julieta. Andrea, su amiga del instituto, le propuso montar el negocio en Madrid, donde llegaron en plena diáspora argentina. La idea empieza a dar sus frutos: ahora tienen un taller en Carabanchel con varias empleadas también inmigrantes. Cada mes venden alrededor de 1.000 sombreros de gomaespuma. "No pensamos regresar, vemos nuestras vidas aquí", dice Julieta.

La mitad, hispanos

- 600.000 inmigrantes viven en la capital.

- 280.000 son latinos.

- El 63% ha mejorado su situación laboral.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de abril de 2008

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