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SERVICIOS

El banco eres tú

Los préstamos P2P surgen como modelo alternativo de inversión en Internet - Prosper y Lending Club triunfan en EE UU - Zopa y Boober exploran un posible lanzamiento en España

"Soy empleado de banca y necesito 1.400 euros para afrontar mis gastos en Navidad". Es la carta de presentación de Itsvan, nickname utilizado por uno de los usuarios de Zopa.com para solicitar un préstamo en Internet. Ha establecido la duración del mismo a su antojo, 12 meses, y el tipo de interés que le gustaría pagar, el 6,5%.

Siete días después, 24 personas han aceptado prestarle diversas cantidades al desconocido Itsvan hasta sumar los 1.400 euros que necesita, a un tipo de interés medio del 6,95%. En uno de los grandes bancos tradicionales el interés hubiera podido llegar al 9%. Trato hecho, préstamo concedido y aceptado, todo por Internet y sin verse las caras.

Se trata del fenómeno del P2P lending, o préstamos persona a personas (P2P), y preocupa a la banca tradicional en media Europa y parte de Estados Unidos.

Su filosofía se basa precisamente en dar esquinazo a los bancos, en conectar a gente con dinero extra para invertir con aquellos que lo necesitan para comprar un coche, redecorar la casa o montar su propia compañía. Todo el proceso se realiza online y la concesión del préstamo puede aprobarse en días. Sólo es necesario residir en el país donde opere la compañía de préstamos P2P.

La británica Zopa fue la pionera de los préstamos P2P y se encuentra en pleno apogeo de éxito y expansión internacional. Tras recibir financiación de las mismas compañías que invirtieron en Skype, eBay y Betfair, acaba de lanzar su servicio en Italia (en dos semanas ha reunido 6.000 registrados) y EE UU, donde operan con éxito Prosper y Lending Club, entre otras.

Para Giles Andrews, director general de Zopa en el Reino Unido, la tendencia de este movimiento es imparable. "Si al componente social de la Red le unimos la mayor disponibilidad de información financiera sobre particulares y el creciente número de gente que prefiere personalizar sus compras y no aceptar lo impuesto, el resultado es una gran oportunidad para el P2P Lending".

Los prestamistas acuden a sitios como Zopa en busca de una buena rentabilidad, una media del 30% mayor que la de los depósitos e inversiones tradicionales. Además de escoger cuánto tiempo desean prestar su dinero y el tipo de interés que quieren ganar, hasta un máximo del 20%, pueden seleccionar los beneficiarios según su riesgo de devolución o el tipo de proyecto que quieran financiar.

Solvencia

Aquí entra en juego un componente crucial: la disponibilidad de información fiable sobre la solvencia de los prestatarios. Zopa ha tejido una red de acuerdos con Equifax, Call Credit y Experian, que verifican la información sobre hipotecas, deudas e ingresos mensuales de quienes solicitan préstamos en su web. Sin esta información, que permite segmentar a los prestatarios según su historial crediticio, el sistema no sería viable. En caso de impago, se utilizan los procedimientos tradicionales de reclamación y embargo. La tasa de morosidad en Zopa desde 2005 ha sido inferior al 0,1%. Ha gestionado 12,5 millones de euros en préstamos concedidos durante el 2006. A final de año espera llegar a 14 millones de euros. De ellos, Zopa cobra el 0,5% de comisión anual a los inversores y el 0,5% del préstamo a los solicitantes.

A juzgar por el boom de este mercado, parece que sólo será cuestión de tiempo que la corriente llegue a España, como en otros países. Smava ha calcado en Alemania el modelo de Zopa, creando una comunidad de 20.000 inversores y prestamistas que desde marzo ha gestionado un volumen de préstamos de un millón de euros. Su creador, Alexander Artopé, un alemán de 38 años, cree que muchos de los países europeos están maduros para adoptar el P2P Lending. "El único obstáculo en España sería el mismo que existe en Alemania: cambiar el hábito de acudir a las sucursales del banco", asegura.

En Holanda, 7.200 personas se han registrado desde febrero en Boober, una cifra relativamente baja debido a los problemas que la empresa tuvo con los organismos reguladores. Tras varios litigios, Boober logró luz verde para operar y ya ha gestionado 1,9 millones de euros en préstamos. Acaban de lanzar su negocio en Italia y aseguran estar listos para hacer lo mismo en España a final de 2008. Las expectativas creadas por el P2P Lending en Holanda han llevado incluso a crear la Asociación de Inversores Peer-to-Peer (PIVN), única en Europa. En Dinamarca, FairRates opera desde marzo, y fuera de Europa existen varias entidades en Canadá y Australia, al margen de EE UU, donde el P2P Lending gana adeptos.

"Hemos tenido conversaciones con varias compañías en España", afirma Giles Andrews, de Zopa, quien asegura haber recibido peticiones para lanzar la compañía en más de 40 países. Ante una posible llegada del P2P Lending, la banca tradicional se apura en adelantarse a los cambios. El Banc Sabadell investiga cómo utilizar herramientas de la web 2.0 para actuar a través de redes sociales con sus clientes o personalizar mejor sus productos y precios. Pol Navarro, director de innovación en el Banc Sabadell, cree que los préstamos P2P no serán una amenaza para la banca a corto plazo, aunque los organismos regulatorios españoles ya analizan cómo deberían registrarse este tipo de operaciones online. "En España existe un uso potencial de este servicio y compañías como Zopa y Boober están estudiando la viabilidad de entrar en nuestro mercado", asegura. "Aun así, es temprano para pronosticar si puede ser un modelo de éxito en España".

Otras entidades fuertes en banca online, como Bankinter, creen que el gran espaldarazo a los préstamos P2P en España podría venir del establecimiento del DNI digital, que llegará al 90% de la población en los próximos 18 meses. "Para que el P2P Lending funcione, hay que saber a ciencia cierta que quien está al otro lado es realmente quien dice ser, hay que autentificar la identidad de los inversores y prestatarios, y el DNI digital permitirá ese proceso sin problemas", dice Fernando Alfaro, director general de Bankinter.

Alfaro apunta a dos aspectos clave que impulsarían los préstamos P2P en España: la necesidad de financiación para millones de inmigrantes sin un historial crediticio y el bajo coste de entrada en el desarrollo de plataformas P2P en Internet. Si las entidades se registran como servicio donde la gente se da de alta para prestarse dinero a cambio de una comisión, la CNMV no pondría obstáculos. "De todas formas, para suponer una amenaza real a la banca deberían ocupar una cuota superior al 1% del mercado crediticio en España y eso yo no lo veo", asegura Alfaro.

Donde el P2P Lending ha calado es en EE UU. La compañía líder, Prosper, fundada en febrero del pasado año, ha logrado 510.000 personas registradas y un volumen de gestión de préstamos de 100 millones de dólares. Lending Club, nacida hace seis meses como una aplicación más de Facebook, acaba de recibir el visto bueno para operar en los 50 estados del país. Y Virgin Money, de Richard Branson, compró en mayo la compañía CircleLending, dedicada a préstamos entre familiares y amigos. Una industria en pleno crecimiento pese a la desconfianza generada por la reciente crisis crediticia.

ZOPA: www.zopa.com PROSPER: www.prosper.com BOOBER: www.boober.nl

Los préstamos sociales

Muestra de la bonanza del P2P Lending es el surgimiento de otra tendencia de financiación en Internet: los préstamos sociales. La organización más veterana, Kiva.org, permite a internautas en todo el mundo prestar dinero a personas en países en desarrollo para crear su propio negocio. Se puede ayudar a gente en 37 países tan dispares como Perú, Kenia, Ucrania y Líbano. La idea ha logrado atraer a 174.000 inversores y un volumen de préstamos de 16,5 millones de dólares. En abril entró eBay en los préstamos sociales con la compra de Microplace, con el que se puede invertir en proyectos en 17 países. La danesa MyC4.com ha puesto en marcha el mismo modelo para ayudar al desarrollo de África a través de microcréditos de particulares por Internet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de diciembre de 2007

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