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Reportaje:

Bloomberg contra Cruise

El alcalde de Nueva York no cree en los métodos curativos del actor

Al alcalde Michael Bloomberg no le gusta la Iglesia de la Cienciología. Ni siquiera si su principal practicante, Tom Cruise, desembolsa unos cuantos cientos de miles de dólares para curar a los trabajadores neoyorquinos que participaron en las tareas de rescate del 11-S. Cuando comenzaron a aparecer los primeros signos de enfermedad entre los policías, bomberos y especialistas que respiraron el polvo letal que dejó tras de sí el derrumbamiento de las Torres Gemelas, Cruise puso en marcha el llamado Proyecto de Desintoxicación de los Trabajadores de Rescate de Nueva York, basado en las teorías de Ron Hubbard, el escritor de ciencia-ficción que fundó la Cienciología. El plan, que arrancó en 2002, no sólo sigue en marcha sino que el jueves Cruise organizó una cena a 6.250 dólares el cubierto en Nueva York para seguir financiándolo, algo que el concejal de Queens, Hiram Monserrate, consideró lo suficientemente importante como para concederle a Cruise una placa de reconocimiento.

Sin embargo, a Bloomberg no le ha hecho ninguna gracia. "No creo que sea apropiado. Creo que reputados científicos han señalado que la Cienciología no tiene ninguna base científica. Puede que sea un culto, una religión, creencias. Es muchas cosas, pero no ciencia y nosotros deberíamos financiar sólo aquellos programas que los científicos consideran apropiados", declaró el alcalde esta semana.

En la actualidad hay más de 70.000 trabajadores enfermos y más de 400.000 personas afectadas en mayor o menor medida por la nube tóxica que dejó el derrumbamiento de las Torres Gemelas. Por el programa de Cruise han pasado cerca de 800 personas, a las que se somete a un régimen dietético y de vitaminas unido a sesiones intensivas de sauna durante 30 días. El programa es una invención de Hubbard para desintoxicar cuerpos contaminados, pero el fundador de la Cienciología, que se sepa, no tenía ningún estudio médico en su currículum. De ahí la preocupación de Bloomberg y de expertos en el estudio de esta seudorreligión como Rick Ross, que lleva 25 años investigándola y quien afirmó en el diario The New York Post: "He recibido quejas de familiares de los bomberos preocupados porque tras haber pasado por las manos de la Cienciología han dejado de tomar antidepresivos y de usar sus inhaladores, lo cual coincide con la idea de Cruise de que los antidepresivos son viles".

Ésa y otras creencias le están complicando la vida a su esposa, Katie Holmes, educada en el catolicismo. La actriz abandonó su dogma tras casarse con el actor en 2005, pero según ha trascendido a la prensa, Holmes ha estado hablando con varios curas católicos y quiere que su hija Suri, de un año, tome clases de catequesis. Nadie sabe como el absolutista Cruise se va a tomar esa idea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de abril de 2007