Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
SIGNOS

Jesús Tíscar gana el Premio Felipe Trigo con una novela sobre una poetisa estrambótica

Jesús Tíscar (Jaén, 1970) es un escritor que no deja indiferente a nadie. Sus artículos diarios en la prensa local tienen mucho de irreverentes y, sobre todo, provocan un debate encaminado a cambiar las reglas del juego literario. Esas señas de identidad están presentes en sus cuentos y relatos, y lo están también en su última novela, La poetisa (editorial Algaida), con la que ha ganado el Premio Felipe Trigo de Villanueva de la Serena (Badajoz).

La novela de Tíscar, que será presentada el 16 de febrero en la Diputación de Jaén, está inspirada en el ambiente literario provinciano de una ciudad imaginaria, Jóliva, y llevado éste hasta extremos grotescos. Aporta una visión de un submundo real, malsonante desde el punto de vista de la burguesía, donde el personaje de la poetisa va creciendo, desarrollándose, ocupando espacios, dispuesta a hacer cualquier cosa por satisfacer su canibalismo sexual. De alguna manera, Tíscar se inspira en su ciudad natal, Jaén, para dar forma a una "tragicomedia con personajes que desatan viles pasiones", como él la define.

La obra toma como base dos hilos narrativos: por un lado, las memorias de la poetisa Josefa Villabuena, relatadas en primera persona a un joven profesor de la Universidad de Jóliva, Ramón Ortega, quien es un apasionado estudioso de la obra de esta mujer estrambótica; y por otro, la acción en presente y tercera persona, en la que se ponen en movimiento una serie de personajes provistos de un fondo esperpéntico y, en ocasiones, miserable, a excepción de Clarisa, una muchacha mendiga que vende lápices. Ella es el centro de la historia.

El profesor y la mendiga mantienen una relación sexual y amorosa, a la vez que él la va conduciendo al plato de la poetisa mediante el engaño de que Josefa Villabuena la va a contratar como musa, y de ello va a obtener provechosos estipendios. Ramón Ortega es un hombre ambicioso, pero también un ser acomplejado y dominado por un instinto sexual animalesco. Alrededor de todo esto gira la Hermandad Poética de Jóliva, un grupo de poetas costumbristas cuyos maduros miembros se parecen mucho al profesor Ortega en lo que a bajas pasiones se refiere. Ellos van a ser los invitados de la poetisa a una solemne velada y cena literaria.

Se trata de la segunda novela de Tíscar, que ya en 1993 publicó Vía Crucis (Relato de una noche perdida), editada en la colección Autores Noveles de la Diputación de Jaén. El año pasado ganó también el primer premio del Concurso de Microrrelatos Leyendas Urbanas, Pola de Siero (Asturias) y el Premio Nacional de Narrativa de la Asociación de la Prensa de Ávila. También está en poder del Premio García Requena de Periodismo y el de Escritores y Poetas Noveles de la Diputación de Jaén.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de enero de 2007