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Reportaje:

El 'boom' de las adopciones internacionales

El número de niños prohijados por familias catalanas se ha quintuplicado desde 1998

Las adopciones internacionales en Cataluña se han quintuplicado en menos de una década. Las estadísticas oficiales aseguran que España es el país con la mayor tasa de adopciones internacionales del mundo: se registran 12 por cada 100.000 habitantes. En Cataluña, esta cifra aún es mayor y se sitúa en 22 niños adoptados por cada 100.000 habitantes, el doble de la de Suecia y Dinamarca, y el cuádruple de la francesa.

En el primer semestre del año, el número de niños adoptados en Cataluña se sitúa en 702. De todos ellos, más del 60% proviene de China y Rusia. "La demanda es tal que en algunos países están saturados porque hay más solicitudes que niños", explica el secretario de Familias e Infancia de la Generalitat, Jaume Funes.

El coste de los trámites se eleva, como mínimo, a 12.000 euros, razón por la que la adopción sólo suele estar al alcance de clases medias y altas

El fiasco del Congo obliga al Departamento de Bienestar y Familia a reforzar los controles para evitar que la situación se repita

La mitad de los niños adoptados proceden de Rusia y China, mientras que la Generalitat propone fomentar la acogida y el trabajo en origen

Funes advierte del riesgo de que adoptar sea considerado algo más que un acto solidario. "En algunos casos, lo que motiva el inicio del proceso es cierto esnobismo, ya que entre algunos sectores sociales adoptar está bien valorado".

Otra causa del incremento es que hoy en día adoptar "no está sólo restringido a las parejas que no pueden tener hijos de manera biológica". Funes recuerda que, cuando Unió Democràtica controló el Departamento de Bienestar y Familia, "las personas solteras u homosexuales se encontraron con grandes dificultades para iniciar los trámites".

Cada vez son más los solteros, parejas de hecho, matrimonios de personas del mismo sexo y familias con hijos biológicos los que inician estos trámites. Funes explica: "La adopción no puede estar restringida a la familia nuclear tradicional, aunque luego éste es el modelo que exigen los países de origen de los niños".

Parejas homosexuales

Basta consultar los requisitos que muchos países exigen a los adoptantes para darse cuenta de ello. Las parejas de hecho tienen vía libre en Brasil, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Panamá. Para los matrimonios de personas homosexuales, los obstáculos aún son superiores. El único país que, sin autorizarlo expresamente, no pone dificultades es Brasil.

También se encuentran con dificultades los hombres solteros que quieren adoptar a un hijo. Más fácil lo tienen las solteras, aunque en algunos países ponen restricciones. Por ejemplo, en Perú sólo pueden adoptar a discapacitados y a menores de seis años.

Muchos países impiden adoptar a las familias que tengan hijos biológicos. Un ejemplo es Hungría, que exige un certificado de esterilidad. Nepal impide adoptar a un niño si se tienen hijas biológicas y viceversa, y también si se tienen hijos biológicos de diferentes sexos.

El coste del proceso es otro escollo. Los adoptantes tienen que abonar a la Administración del país originario del menor adoptado el coste íntegro de los trámites burocráticos que ha realizado. El precio ronda los 12.000 euros, y a él hay que añadir los gastos del viaje y la estancia para ir a recoger el menor. Todos estos gastos convierten las adopciones internacionales en un privilegio exclusivo para quienes pueden permitirse abonar esta cuantía.

El primer paso que tienen que realizar los interesados es conseguir un certificado de idoneidad. "Sólo el 3% de los expedientes son negativos, aunque luego se puede conseguir la idoneidad por vía judicial porque el juez no da validez a los argumentos psicológicos", lamenta Funes.

Tras esta fase, existen dos opciones: acudir a una entidad colaboradora (ECAI) o tramitar la adopción por libre poniéndose en contacto directamente con la Administración del país de origen. Toni Mercadal, de Infancia y Futur, explica que las ECAI se encargan de "tramitar toda la documentación, y luego acompañan a los adoptantes a recoger al niño". El precio máximo que pueden pedir por sus servicios es de 3.000 euros.

La Generalitat exigirá más controles en los trámites de las adopciones internacionales para evitar que se repita la situación que en el pasado mes de agosto han vivido siete familias adoptantes en la República Democrática del Congo (ex Zaire) y la República del Congo.

La Embajada española en Kinshasa decidió no entregar los visados a los hijos adoptados porque consideraba que había riesgo de tráfico de menores. Tras casi un mes de incertidumbre, finalmente dio los visados.

A partir de este episodio, las adopciones a los dos Congos se han paralizado. Un total de 30 familias había empezado trámites para adoptar a niños congoleños durante los últimos meses. Todas ellas confían en que la situación se desencalle después de la reunión que representantes del Gobierno catalán mantendrán con el Ministerio de Asuntos Exteriores esta semana.

Otro propósito de la Generalitat, como explica la responsable del Instituto Catalán de Acogida y Adopción, Gloria Langreo, pasa por potenciar las acogidas: que un menor en situación de riesgo viva temporalmente con una familia. Funes también detalla que la Generalitat quiere promover el trabajo en origen para evitar que tantas familias se vean obligadas a abandonar a sus hijos por falta de recursos.

Durante los últimos años se han creado asociaciones de padres adoptivos que promueven proyectos de cooperación. Entre ellas, la Asociación de Solidaridad con los Niños de Nicaragua, "que reparte diariamente un vaso de leche y una vez por semana una comida a todos los alumnos de una escuela rural', explica su vicepresidenta, Núria Boquera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2006