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domingo, 20 de noviembre de 2005
Reportaje:

Una cerveza que se sube a la cabeza

Guerra entre multinacionales para hacerse con los fabricantes y los mercados de Latinoamérica

América Latina se le está subiendo a la cabeza a las cerveceras multinacionales y no es para menos. El mercado de estas bebidas va a crecer en estos países un 5% en los próximos años, muy por encima del incremento del 2% previsto para EE UU y Europa. Los mayores grupos multinacionales han llevado por ello sus guerras por cuotas de mercado y adquisición de empresas locales a este escenario.

La surafricana SABMiller adquirió en julio por 7.800 millones de dólares la colombiana Bavaria y ahora se ha hecho con una cervecera peruana

La belga Interbrew pagó 9.700 millones de dólares por la brasileña Ambev y tiene presencia hegemonia también en Argentina, Uruguay y Paraguay

Así, la anglosurafricana SABMiller, la segunda mayor fabricante de cerveza del mundo, finalizó hace unos días una oferta pública de adquisición (OPA), por importe de 478 millones de dólares, sobre el 20,3% que aún no controlaba de la cervecera peruana Backus y Johnston. Ha sido la última jugada en su disputa con la belga Inbev, líder mundial y de Suramérica. Mientras, Anheuser-Busch (EE UU), dueña de la marca Budweisser, y la holandesa Heineken observan la batalla con prudencia. El censo de cerveceras locales, entre tanto, no cesa de adelgazar.

Marcas centenarias

Los estadounidenses Jacob Backus y Howard Johnston habían fundado en 1876 en Perú una fábrica de hielo, que tres años después se convirtió en cervecera. En 1954, varios empresarios peruanos compraron la empresa, pero a partir de 2000 el capital de Backus, dueña de las marcas Cristal y Cusqueña, comenzó a extranjerizarse. Primero llegó la venezolana Polar y luego la colombiana Bavaria, que a su vez, en julio pasado, fue adquirida por SABMiller a cambio de 7.800 millones de dólares y la cesión a la familia propietaria, los Santo Domingo, de un 15% de sus acciones.

En la década pasada, las cerveceras latinoamericanas iniciaron una expansión regional y ahora varias de ellas han caído en manos de multinacionales. La belga Interbrew compró en 2004 por 9.700 millones de dólares la brasileña Ambev, con lo que se creó Inbev.

El nuevo gigante domina Brasil, el país más poblado del subcontinente y el tercero en consumo de cerveza per cápita (49 litros por año, frente a 81 en Venezuela y 52 en México), con las marcas Skol, Brahma y Antarctica. A partir de la fusión, Inbev comenzó a exportar Brahma a EE UU y a la UE, al tiempo que introdujo Stella Artois y Beck's en Suramérica.

Inbev también cuenta con una presencia hegemónica en Argentina (32 litros per cápita por año), Uruguay (21 litros), Paraguay (35 litros) y Bolivia (19 litros).

La belga heredó esta posición de privilegio porque en 2002 Ambev se quedó con el 37% de su principal rival en el Cono Sur: la argentina Quilmes, en la que familia Bemberg mantendrá la mayoría del capital hasta 2009. Ambev aprovechó la crisis y la devaluación de Argentina para quedarse con la cervecera que había fundado el inmigrante alemán Otto Bemberg en 1888.

Antes de que SABMiller diera el salto de Centroamérica, estaba en Honduras y El Salvador, a Suramérica, Inbev comenzó a penetrar en mercados en los que Bavaria contaba con una cuota próxima al 90%. Aún no se atrevió con Colombia o Panamá, pero sí con Ecuador y Perú. En este último país de bajo consumo (20 litros año por persona), Inbev libró con Brahma una guerra de precios contra las bebidas de Backus e invirtió en 2004 80 millones de dólares para construir una fábrica.

Algunos analistas prevén que tarde o temprano se librará la contienda entre Inbev y SABMiller en los terrenos donde cada uno es más fuerte: en Brasil y en Colombia. La belga afrontará el desafío de entrar a un país en el que sólo fabrica SABMiller y en la que el grupo de bebidas no alcohólicas Postobón se perfila como un posible aliado. La anglosurafricana, según los expertos, se concentrará primero en mejorar la productividad de Bavaria y sólo después de dos o tres años entrará en Brasil.

Pero quizás SABMiller deba acelerar sus planes. La canadiense Molson, cuyas marcas Kaiser y Bavaria redujeron su participación en Brasil del 22% al 8% en los últimos cinco años, ha anunciado que venderá las dos. Heineken cuenta con el 20% de la filial de Molson, pero no figura entre los tres presuntos interesados, que son SABMiller y los dos dueños del mercado mexicano, FEMSA y Modelo.

El 95% de las ventas en México, el segundo país más poblado de Latinoamérica, se reparte entre Modelo, cuyo 50% pertenece a Anheuser-Busch y que cuenta con las marcas Negra Modelo, Victoria y Corona (la que más exporta), y FEMSA, embotelladora de Coca-Cola y fabricante de las marcas Sol y Tecate. Modelo y FEMSA se han mantenido por ahora al margen de la disputa por Suramérica, incluida la que se libró por Bavaria.

Heineken estuvo interesada en la cervecera colombiana, pero desistió por el alto riesgo político de invertir en ese país. Mediante su participación en la alemana Paulaner, Heineken se ha adentrado en el mercado mexicano y participa en la chilena CCU, número uno en su país y segunda de Argentina, donde también fabrica Budweisser. Además de su presencia en Molson Brasil, está en Panamá, Costa Rica y Nicaragua.

Los venezolanos son los latinoamericanos que más cerveza beben y por eso constituyen uno de los mercados más apreciados. Ahí la ex Ambev no ha podido con Polar ni con Regional, la firma del grupo Cisneros.

Tres clases de cerveza en una cervecería de Bogotá. / AP

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