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Entrevista:MÍCHEL SALGADO | Defensa del Real Madrid | FÚTBOL | La semana del gran clásico

"Quizá hemos perdido un poquito el alma"

Miguel Ángel Salgado (Vigo, 1975) no tiene las cosas que tienen los galácticos. Pero tiene una idea clara de lo que es y de lo que no es. Conoce a los hombres y sabe observar el juego sin caer en la fantasía. Elocuente, no se deja intimidar. Es una referencia para sus compañeros del Real Madrid. Un intangible que se traduce en resultados: la última crisis, las derrotas ante el Valencia y el Deportivo, coincidieron con su baja por lesión. Mañana se las verá con Ronaldinho y su Barcelona.

Pregunta. ¿De dónde le viene el gen competitivo?

Respuesta. El futbolístico no me viene de nadie de mi familia, pero el luchador sí. Es mucho más importante luchar por la vida que por el fútbol. Mis padres han tenido que luchar desde pequeños. Han sido gallegos, emigrantes, de un pueblo pequeño..., y han tenido que buscarse la vida hasta el final.

"Debe haber un núcleo español fuerte. Y, lo más importante, con fuerza en el club. Para identificarte. Por personalidad. Para arreglar los problemas"

"Nos han hecho desde fuera 'galácticos', con diferencia de clases... Si lo toleras desde dentro, te equivocas y provocas un mal al propio grupo"

P. ¿Cómo eran?

R. Yo nací y crecí en Vigo; en Coya, un barrio difícil. Mis padres eran gente humilde que con 23 años ya tenían dos hijos y que se tuvieron que ir a Brasil con una mano delante y otra detrás. Tuvieron que luchar cada día por sobrevivir y por dar a sus hijos lo que no tuvieron ellos. El fútbol me ha dado muchos privilegios, pero lo que te hace disfrutar es recordar de dónde vienes y qué has sido. Lo que más me preocupa de mis hijos es que, de pequeños, lo tengan demasiado fácil.

P. Ahora necesita de su carácter más que nunca: le han fichado a tres competidores: Ramos, Diogo y Cicinho.

R. A mí no me interesan los nombres. El Madrid tiene que tener a los mejores. Lo que me demanda competir es mi ego, yo mismo. No se trata de algo que venga del exterior. Lo que me preocupa cada día, en cada entrenamiento, es ganar. No es lo mismo cuando ganas la pachanga que cuando la pierdes. El resto del día no es igual. Me voy cabreado. Va conmigo mismo. Si estoy medio lesionado, es mejor que me digan: 'No te entrenes'. Porque si veo un balón tengo que robarlo. Marca mi vida, mi estado de ánimo, todo. No soy capaz de regularme.

P. ¿Se imagina en el banquillo?

R. Nunca. Me veo peleando para estar disponible y ayudar.

P. ¿Le haría cambiar de club la amenaza del banquillo?

R. Las amenazas no me hacen nada. Además, no es una amenaza. El Madrid tiene todo el derecho a fichar dos, tres, cuatro laterales. Cada uno tiene que ver su situación personal. No sé cuándo llegará el momento, pero llegará.

P. ¿Cree que el Madrid corre el riesgo de perder su identidad?

R. El Madrid tiene que tener un grupo español fuerte. Y, lo más importante, con fuerza en el club. Para identificarte. Por personalidad. Porque es bueno que el equipo se entone a partir de ese núcleo. Debe ser el lugar al que se acuda para arreglar los problemas. Es lo único que se tiene que conservar. Luego, todo extranjero que venga y aporte será bienvenido.

P. Ese núcleo es inexistente.

R. Se le ha dado tanta importancia al tema de los galácticos que se ha dejado a un lado lo más importante: la humildad del fútbol, el equipo. Aquí hay unos que hacen cosas más vistosas y otros menos vistosas. Pero, futbolísticamente, todos tienen que ser importantes. Después, a nivel comercial, de ventas..., me da igual. Los partidos se ganan en el verde. Quizá es ahí donde no hemos sabido parar todo esto en su momento y nos ha hecho daño. Nos han hecho desde fuera galácticos, con diferencia de clases... Me río. Eso no lo hay desde la Edad Media. Y, si lo toleras desde dentro, te estás equivocando y provocando un mal para el propio grupo.

P. Cicinho ha dicho en un periódico de Brasil que le han comentado que usted está preocupado.

R. La verdad es que ni le conozco ni me interesa hablar de él.

P. ¿Tienen alma los equipos?

R. Sí. Cuando la pierden, se nota muchísimo. En la caseta, antes de un partido. En el autobús, cuando vas a uno importante. Yo lo tengo claro. Quizá nosotros hemos perdido un poquito de alma, de ese espíritu ganador que amedrentaba a los contrarios y les imponía mucho respeto. Necesitamos recuperar el alma perdida.

P. ¿Cómo se recupera?

R. Eso no se compra. Difícil pregunta. Primero, uniéndose mucho. Ahora que hemos tenido que recurrir a mucha gente de la cantera o a laterales o centrales para jugar en el medio centro, que el equipo ha recibido muchas críticas, es cuando hemos recuperado el alma. Nos hemos juntado y hemos dicho: 'Bueno, a lo mejor no vamos a jugar bien, pero vamos a complicarle el partido al rival, a hacernos respetar, a correr, a meter el pie... Vamos a luchar por cada balón como si fuera el último'. Está claro que en los últimos partidos no hemos jugado bien, pero los contrarios no han sido superiores. Hemos recuperado el orgullo. Nos hemos dicho: '¡Machos, estamos dormidos! ¡Vamos a meternos en el partido! Somos los que estamos y los únicos que podemos arreglar esta situación somos nosotros'. El día del Betis fue el punto de inflexión.

P. ¿Qué le parece Ramos?

R. Llegar al Madrid es difícil y estar en él es más complicado aún. Por ahora, ha demostrado que tiene una mentalidad fuerte. Eso le va a dar una ventaja. Lleva un año y medio en Primera y, si sabe manejar la presión del exterior, será un gran jugador. Nos ha venido muy bien porque, al final, necesitas gente española fuerte.

P. Vanderlei Luxemburgo llegó con sus ideas y a usted no le conocía. ¿Un desafío?

R. Para mí, no. Cada entrenador tiene sus ideas. Contra eso no puedes luchar. Yo no sé realmente cuáles son sus ideas. Lo mío es trabajar para estar disponible y que él elija. Ni más ni menos. En una cosa sí tiene razón: lo importante no es el sistema, sino los jugadores. Yo he ganado Copas de Europa con el 4-4-2 y el 5-3-2. Antes tenía a Figo por delante y ahora no tengo a nadie... Bueno, a Beckham, que se tira más a la banda. Lo que pasa es que el equipo necesita juntarse más. Hay un poco de separación entre las líneas. Con el balón, nos cuesta ir para arriba. Quizá, porque estamos adaptados a jugar en función de Ronaldo: dejar espacio arriba para servirle en profundidad.

P. ¿Debe quedarse Beckham en la banda?

R. Es su puesto natural. En el centro va a sufrir mucho más. No es un organizador del juego. Ha hecho lo posible por acoplarse, pero le cuesta porque le gusta el balón en largo. En la banda es donde lo puede aprovechar porque es uno de los mejores del mundo centrando.

P. ¿Cómo ve el poder de los brasileños en el vestuario?

R. Normal. Viene un entrenador brasileño... Como Benítez, en el Liverpool, que se lleva jugadores españoles que tendrán su peso. ¿En quién se va a apoyar Luxa? En la gente que conoce. En Roberto Carlos, Ronaldo... No hay nada malo en eso. Él nunca ha estado en el fútbol europeo y le ha llevado su tiempo de adaptación. Imagino que, poco a poco, irá cogiendo cosas.

P. ¿Siente que le quiere?

R. Si juego es porque confía en mí. ¡Qué tontería! Además, esto del fútbol no es eterno. Nos lo tomamos drásticamente. Yo no tengo por qué gustar a nadie. Cuando no confíe en mí, no pasará nada. Los sentimientos y los gustos no se pueden forzar.

P. ¿Y el Barça?

R. Hemos empezado muy irregulares los dos. Pero ellos han recuperado el juego alegre del curso pasado: mucha diversidad ofensiva, gente rápida que se mueve mucho... No es la velocidad de los hombres la que hace la diferencia, sino la del balón. El responsable es Xavi. Es el que tiene la facilidad de hacer que se mueva tan rápido que los de arriba parecen más veloces de lo que lo son. Nosotros también tenemos gente rápida. Pero la movilidad del balón nos cuesta más.

P. ¿Les falta plantilla?

R. Hemos tenido una situación difícil y la gente no se ha dado cuenta. Ha habido siete lesiones. Y lo hemos superado.

P. ¿No le parece un exceso aguantar toda la temporada con Ronaldo como único 9?

R. Un 9 siempre es una referencia. Sean cuales sean sus características. Si es rematador, hay que llegar por la banda para centrarle; si es como él, crearle espacio. Marca la pauta. Si el club no ve oportuno fichar a un sustituto, no se puede llorar. Ahí está Soldado. Y se acabó la historia. Raúl no ha surgido así porque así. ¿Por qué no va a ser Soldado un 9 importante en el futuro?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de noviembre de 2005