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Tribuna:

Definiendo el feminismo islámico

El Congreso Internacional de Feminismo Islámico (Barcelona, 27 al 29 de octubre de 2005) nace con la vocación de dar a conocer el emergente movimiento de las mujeres musulmanas por la igualdad de sexo, y con el objetivo de establecer un diálogo con el movimiento feminista global. Existe una búsqueda común que nos lleva a enfocar el asunto de la discriminación de la mujer musulmana desde un punto de vista universal, con el referente de los derechos humanos como fondo. Derechos humanos y sexuales, a crear y a decidir, a profesar las propias convicciones, a la libertad de expresión y de conciencia. Sin duda, estos son algunos de los derechos que el feminismo islámico reivindica, la recuperación de unos derechos usurpados a las mujeres musulmanas por una interpretación patriarcal y totalitaria del islam. A partir de aquí, es posible establecer la conexión del feminismo islámico con el movimiento feminista global.

El feminismo no es un movimiento monolítico, sino que adopta diferentes expresiones según las condiciones

Desde esta perspectiva, se comprende la necesidad expresada (entre otras, por Fátima Mernisi) de "abrir el feminismo". Se trata de romper con una jerarquía de feminismos que dificulta la acción conjunta entre mujeres de diferentes realidades, una necesidad a la que hacen referencia Lena de Botton, Lídia Puigvert y Fátima Taleb con las siguientes palabras: "El feminismo ha de partir de las capacidades que tenemos las mujeres para transformar las prácticas y relaciones de género, para que éstas sean más igualitarias. Es necesario confiar en la capacidad de las mujeres musulmanas para constituirse en agentes, seres capaces de lenguaje y acción, para reflexionar sobre su propia realidad y actuar en consecuencia. En feminismo, quitarle la voz a estas mujeres es poco funcional, pues hace que no aprovechemos un enorme potencial de propuestas que pueden ser de gran provecho para todas" (El velo elegido, 84-85).

La emergencia del feminismo islámico nos remite al reconocimiento de una realidad plural. El feminismo no es un movimiento monolítico, sino una serie de propuestas tendentes a la consecución de la igualdad de sexos, que se enraíza en la historia concreta de las mujeres y adopta diferentes expresiones según las condiciones. En palabras de Mary Nash, autora de Mujeres en el mundo, el feminismo no puede ser reducido a una filosofía o a una metafísica. Desde una perspectiva histórica, queda claro que los entornos culturales, sociales, políticos o religiosos han afectado y afectan al desarrollo de la teoría feminista y han influido de forma decisiva en la propia forma de interpretar el feminismo.

Para una sufragista del siglo XIX el feminismo estaba estrechamente unido a la consecución del voto para las mujeres, como para una marxista de los años setenta lo estaba a la lucha de clases. Del mismo modo, el hecho de que un número inmenso de mujeres se declaren musulmanas debe afectar a su consideración por parte del feminismo. Entre las mujeres musulmanas, las que se consideran asimismo feministas son las que han llegado a la conclusión de que no son incompatibles sus creencias religiosas con la reivindicación básica de la igualdad de sexos.

Una vez situado el feminismo islámico como parte integrante del feminismo global, podemos abordar de un modo más preciso la pregunta: ¿Qué es el feminismo islámico? De todas las definiciones que conozco, tal vez la más precisa es la de Margot Badran: "Un discurso y una práctica feminista articulada dentro de un paradigma islámico. El feminismo islámico, que deriva su comprensión y mandato del Qur'án, persigue derechos y justicia para las mujeres y para los hombres, en la totalidad de su existencia".

La insistencia en salvar al Qur'án puede parecer desconcertante. Sin embargo, es una constante en los movimientos a los que hacemos referencia. Esto significa, ni más ni menos, que existe entre estas mujeres la convicción de que el Qur'án no justifica el patriarcado.Más bien, las lecturas patriarcales del Qur'án han dado como resultado la estructura patriarcal de la mayoría de las sociedades musulmanas. Desde este convencimiento, se hace necesario un proceso de deconstrucción, una hermenéutica en clave de sexo mediante la cual se pueda recuperar el mensaje del islam, su llamada a la construcción de una sociedad igualitaria.

La clave está en comprender que el adjetivo islámico no implica una reducción de la exigencia básica de la igualdad de sexos, en su sentido más universal. En palabras de la premio Nobel de la Paz Shirín Ebadi: "Si el feminismo islámico significa que una mujer musulmana puede también ser una feminista y que feminismo e islam no son incompatibles, estaría de acuerdo con ello. Pero si significa que el feminismo en las sociedades musulmanas es algo peculiar y totalmente diferente al feminismo de otras sociedades por el hecho de que tiene que ser siempre islámico, entonces no estoy de acuerdo con semejante concepto".

En esto radica sin duda lo particular de nuestra vinculación al feminismo, como hombres y mujeres que se declaran musulmanes. Nuestro punto de vista no es sociológico, sino el de creyentes, practicantes de una tradición revelada para quienes el feminismo islámico constituye, ante todo, una acción e implica una esperanza. Esta esperanza consiste en que podamos vivir nuestra fe plenamente, con armonía y equidad, superando situaciones de opresión en las cuales viven envueltas muchas mujeres musulmanas. Como acción, el feminismo islámico parte de un reconocimiento. Reconocer la injusticia estructural de la mayoría de las sociedades musulmanas nos conduce, inevitablemente, a vernos enfrentados a las estructuras (legales, ideológicas, mentales) sobre las que se sustenta esta opresión. En esta lucha necesitamos todo vuestro apoyo.

Abdennur Prado es secretario de Junta Islámica. abdel@webislam.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de octubre de 2005