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Moraleda sustituye a Barroso al frente de la Secretaría de Estado de Comunicación

El nuevo secretario de Estado, muy próximo a Zapatero, aporta un perfil muy político

Fernando Moraleda, secretario general de Agricultura, será nombrado secretario de Estado de Comunicación en el Consejo de Ministros del próximo viernes en sustitución de Miguel Barroso. Con la salida de Barroso de La Moncloa se produce el primer relevo de envergadura en el Gobierno que José Luis Rodríguez Zapatero formó hace casi año y medio. El relevo de Barroso no es ninguna sorpresa porque él mismo había acordado con Zapatero que su tarea en La Moncloa terminaría antes del fin de la legislatura, y la ha hecho coincidir con la reordenación por el Gobierno del mapa audiovisual.

Miguel Barroso deja el cargo en un momento en el que la reforma audiovisual acaba de dar sus primeros pasos. A finales del pasado julio fue aprobada en Consejo de Ministros la reforma de RTVE y el nuevo mapa de la televisión digital terrestre. En este proceso, Barroso desempeñó un papel clave al impulsar un acuerdo entre los distintos operadores. La ley de RTVE está ahora en fase de enmiendas en el Congreso. En los próximos meses, debe ser presentada la Ley General Audiovisual, que regulará el sector, y la Ley del Consejo Audiovisual, el organismo regulador del sector.

La entrada de Moraleda (49 años, natural de Ciudad Real, químico de profesión) como secretario de Estado de Comunicación marcará una nueva etapa en La Moncloa. Aunque tiene en común con Barroso la confianza del presidente del Gobierno, su perfil es muy diferente. Si Barroso era, ante todo, un profesional de la comunicación, en Moraleda destaca la faceta de político.

Con la llegada de Moraleda a La Moncloa, Zapatero potenciará el papel de secretario de Estado de Comunicación como portavoz político. Durante este primer año y medio, el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Barroso, ha centrado su actividad en la asesoría de imagen del presidente, así como en la reordenación del mapa audiovisual, pero ha eludido el papel como portavoz político del Gobierno.

El nuevo perfil del secretario de Estado de Comunicación como portavoz político no alterará la tarea de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, como portavoz del Consejo de Ministros y coordinadora del Ejecutivo. Moraleda abordará asuntos de los que no se ocupa la portavoz. El impulso de este perfil político en La Moncloa lo completará Zapatero con la puesta en marcha del centro de prensa de la Presidencia del Gobierno -planeado al inicio de la legislatura y luego aplazado- e inspirado en el modelo de la Casa Blanca norteamericana. A su frente estará Julián Lacalle, director general del área de Nacional en la Secretaría de Estado de Comunicación.

El nuevo secretario de Estado, Fernando Moraleda, era secretario general del sindicato Unión de Pequeños Agricultores (UPA) cuando Zapatero fue elegido secretario general del PSOE en julio de 2.000. Moraleda procedía del gabinete técnico de la Federación de Trabajadores de la Tierra (FTT-UGT). En 1987 fue elegido secretario general de la UPA, cargo para el que fue reelegido en 1991, 1995, 1999 y 2003. También era miembro del Comité Consultivo de la Política Agraria Común de la Comisión Europea y consejero del Consejo Económico y Social (CES).

Amistad con Méndez

Zapatero enseguida sintonizó con él, a través principalmente de su amistad con el líder de UGT, Cándido Méndez. Al llegar a la presidencia del Gobierno, en abril de 2004, Zapatero no dudó en proponer a Moraleda como secretario general de Agricultura, Alimentación y Desarrollo Rural, a la ministra de Agricultura, Elena Espinosa.

Además de sus conocimientos del sector agrícola y del funcionamiento de la UE, Zapatero valoraba en Moraleda su perfil social y político, además de su capacidad de comunicación. "Es un hombre muy trabajador, muy educado, con mucha capacidad de comunicación, con un gran instinto político y muy zapaterista", señalan fuentes de La Moncloa.

En el activo político de Moraleda figura, además de haber logrado convertir la UPA en verdadero sindicato agrario, su decisiva participación en las complicadas negociaciones agrícolas en Bruselas como secretario general del Ministerio de Agricultura, según fuentes de La Moncloa. Su actividad política le ha permitido ensanchar sus relaciones con el área económica del Gobierno y los asesores del presidente en La Moncloa, añaden las mismas fuentes. También mantiene buenas relaciones con la dirección del Grupo parlamentario Socialista y con la Ejecutiva Federal del PSOE.

El relevo de Barroso por Moraleda no responde a una crisis interna sino a la oportunidad de un cambio de orientación de la política de comunicación de La Moncloa, más proyectado hacia el exterior. A fin de cuentas, la salida de Barroso de La Moncloa estaba anunciada desde que tomó posesión como secretario de Estado de Comunicación, en abril de 2004. Barroso adelantó entonces a Zapatero que contribuiría al "arranque" de la Secretaría de Estado de Comunicación pero que no terminaría la legislatura porque tenía que atender compromisos personales derivados de su actividad literaria. Su tarea inmediata es escribir una novela ya comprometida con una editorial.

Zapatero incorporó a Barroso a su equipo de confianza a primeros de 2003 como asesor de comunicación para las elecciones municipales de mayo de aquel año. Barroso había sido director de Comunicación del ministro de Educación del primer Gobierno de Felipe González, José María Maravall, y había colaborado con el propio jefe del Ejecutivo en algunos momentos cruciales de su vida política, como la campaña de las elecciones generales de 1993, que saldó con éxito frente a José María Aznar.

Cuando Barroso se incorporó al equipo de Zapatero al inicio de 2003 era directivo de la FNAC en París. Tras la campaña de las municipales, Zapatero le pidió que siguiera colaborando con él con vistas a las elecciones generales de marzo de 2004. Tras su éxito electoral, Zapatero se lo llevó a La Moncloa y le nombró secretario de Estado de Comunicación.

Durante este año y medio en La Moncloa, Barroso ha centrado su actividad en tareas internas, especialmente en la potenciación de la imagen del presidente y en la negociación del nuevo mapa audiovisual. El jefe del Gobierno tiene como prioridad ahora mejorar la proyección de la imagen de España en el exterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de septiembre de 2005