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Entrevista:Arturo Maccanti | POESÍA

"La poesía es tu soledad frente al papel"

El poeta tinerfeño, Premio Canarias de Literatura 2003, reúne su obra en Vivir sobre la vida, edición cuidada por el también poeta Alejandro Krawietz.

Maccanti es tinerfeño que nació en Las Palmas de padre italiano y de madre de familia portuguesa. Puede decirse que es un hombre de la generación del 50, como su amigo, coterráneo y coetáneo Manuel Padorno. Premio Canarias de Literatura 2003, este volumen que ahora aparece lo refleja como el poeta de la intimidad, la perplejidad y la vida que ha sido siempre. La ascendencia italiana también le marca.

PREGUNTA. Italia, España. ¿Cómo confluyen esas dos culturas poéticas en su obra?

RESPUESTA. Donde empecé a beber el agua fue aquí. Además, en una época en la que se viajaba menos y la tradición que se te imponía era la más cercana. La influencia del medio era determinante. Claro que había interés, y conocimiento, por la lengua de tu padre... Pero él mismo decía que uno no es sólo de donde nace sino de donde pace, así que tengo una parte del alma italiana. Acaso la preocupación por el clasicismo, por la perfección y por la belleza sí me vienen de Italia...

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P. ¿Y de la poesía española?

R. Lo vertido puede ser esa cierta melancolía de nuestra literatura, esa manera de soñar la vida como una lucha contra el tiempo, siempre enredados con Dios... Y mi manera de ser, que siempre ha sido otoñal. Desde niño me gusta la alegría, hacer felices a los que están a mi alrededor, pero cuando me pongo a escribir surge el otoño, la melancolía...

P. ¿Y cuando está alegre no puede escribir?

R. Muy pocas veces... Hay que acordarse además del contexto sombrío en el que vivíamos cuando empezamos a escribir... Evidentemente, aquella situación ya no existe, y sin embargo la melancolía sigue siendo el motor... Ésa es mi naturaleza: no me gusta estarme definiendo, pero sólo digo que yo escribo porque soy poeta, no soy poeta porque escriba.

P. Escribe de la vida. ¿Ya ha llegado a una definición de lo que es?

R. Digamos que es ese cúmulo rojo de impaciencia... Aunque protestes de ella, sólo la tienes a ella, y eso te obliga a un amor fatal... Pero lo que me preocupa es la palabra... Como no puedes con el misterio, con la muerte, tu verdadera lucha es con la palabra, de dónde viene, dónde nos está esperando..., ésa es la lucha en la que uno se enreda... A veces las invento para sentir que yo también estoy en ellas, me apasionan.

P. En su caso, ¿cómo le vienen los poemas?

R. Siempre tienes que estar operativo, cualquier imagen, un perro mirando el mar, qué hace ese perro mirando el mar... Esa imagen me puede llevar a un poema... Una nube, un recuerdo, la situación de indefensión en que estás ante todo, no saber qué serás...

P. Ése es otro asunto suyo, la muerte, no saber qué será después...

R. Muchos poemas sobre esa cuestión, sí... Un novelista tiene un área amplia para contar esa perplejidad ante el tiempo; el poema es como un golpe en un clavo, el poema coloniza un espacio y un tiempo, lo detiene, la novela es un orgasmo más prolongado... De modo que cuando escribimos de la muerte es como si apresáramos lo que no sabemos que vendrá pero ahí lo tenemos, en la mano...

P. Usted pertenece a la generación del 50. Padorno, Luis Feria, usted, son algunos de sus representantes canarios... ¿Qué les une a los peninsulares?

R. No es lo mismo estar aquí que estar en una tierra continua, claro... Ni mejor ni peor, diferente, cada uno tiene su machete para cortar la selva... Florecimos aquí, hemos tenido esa rémora de la distancia, pero ésta también nos ha hecho, y en mi caso, que ni me fui ni busqué fuera repercusión para mi obra, me ha hecho también esta lejanía... Por lo que se refiere a los canarios que has nombrado, me acerco más a Feria que a Padorno: Manolo era más rebelde, más indagador... Yo he sido más clásico..., como Feria... Nosotros tenemos una obra más corta, y él tiene una obra más amplia, y debería figurar en antologías donde no le pusieron.

P. En los últimos tiempos ha habido dicotomías en la poesía española. ¿Dónde siente usted?

R. La poesía surge de la experiencia y de la reflexión... En mi libro escribo cosas de las que yo aún no tenía experiencia, pero me venían acaso de la experiencia que me contaban... Acaso premoniciones que se te ocurren porque el poeta es un viejo escribiendo... El poeta es un viejo incluso cuando es joven... Medita y reflexiona sobre cosas no vividas. Sin preocuparme de la etiqueta, es cierto que la mayor parte de mi poesía es de la experiencia. De lo que yo he vivido y también de lo que he intuido. La poesía no es ni salvadora ni es nada: es tu soledad enfrentada al papel y al trabajo. En mi caso, mira al futuro... Vivo está mi futuro en mi pasado. ¿Es una felicidad? Sí, pero no la de la risa sino la del encuentro. La felicidad eres tú con el poema. Lo demás son relaciones públicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de septiembre de 2005