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Una mujer rocía con gasolina y prende fuego al hombre que violó a su hija

La mujer sorprendió en un bar a la víctima, de permiso carcelario

Una mujer roció ayer con gasolina a un hombre y luego le prendió fuego en un bar de Benejúzar (Alicante). Como consecuencia de la agresión, el hombre sufrió quemaduras en el 60% del cuerpo y fue trasladado al hospital La Fe de Valencia, donde permanece en estado grave. La presunta agresora, Carmen C., de 50 años, es madre de una joven violada hace siete años por Ramón G., de 70 años. Éste fue condenado a 10 años de cárcel.

Los hechos se produjeron sobre las 11.30. Carmen C. irrumpió en un bar del pueblo, roció con gasolina a Ramón G., y luego le prendió fuego con un fósforo. El hombre estaba desayunando en la barra del local, junto a otros 15 clientes. Uno de ellos sufrió quemaduras leves en una pierna.

Vecinos de la población resaltaron los explícitos comentarios de Carmen respecto a sus intenciones de vengarse de Ramón por la agresión sexual a su hija. "Es una mujer muy nerviosa, y a menudo decía, que en cuanto viera por el pueblo al violador de su hija, lo iba a matar", afirmó a este diario una empleada del Ayuntamiento. Los deseos de venganza, según los vecinos, eran mutuos, ya que el hombre también alardeaba de "matar" algún día a la familia de la chica a la que violó.

El suceso se produjo en el interior del bar Mari, en la calle de Juan Carlos I de Benejúzar, a la entrada de este pueblo eminentemente agrícola de la comarca de la Vega Baja. Ramón, que disfrutaba de un permiso carcelario, llegó al bar tras realizar un trámite en los juzgados de Orihuela, cabecera comarcal, para obtener el tercer grado. La mujer a la que violó hace siete años, cuando ésta tenía 13, entró a desayunar en el mismo bar y advirtió su presencia. Acto seguido, salió del establecimiento y avisó a su madre. A los pocos minutos, ésta entró en el establecimiento y roció al hombre por la espalda con una botella de plástico, de un litro y medio, envuelta en papeles y llena de gasolina y, luego, le prendió fuego con un fósforo.

Fuga y detención

Tras la agresión, la mujer se dio a la fuga y no fue detenida hasta horas después, alrededor de las 22.30 de la noche, en las cercanías del puerto de Alicante. La hija, por el contrario, se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad, donde declaró.

Ramón C., un albañil retirado, violó a la joven en 1998. El hombre sorprendió a la menor en un descampado mientras paseaba al perro y, tras amenazala con una navaja, la violó. Ramón C. fue condenado a 10 años de cárcel.

Cuando ocurrieron los hechos, ambas familias residían en el mismo barrio. Ramón C., alias El Pincelito, es padre de cinco hijos. Mientras Carmen es madre de cuatro hijos. El primer teniente de alcalde de Benejúzar, Antonio Martínez, del PSOE, expresó su extrañeza por el ataque de la mujer. El edil aseguró que Ramón C. ya estuvo en otras ocasiones en el pueblo, con motivo de permisos carcelarios, "y no había ocurrido ningún incidente".

El agredido fue atendido primero por una dotación del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) y, dada la gravedad de sus heridas, fue traslado, en un helicóptero, a la Unidad de Quemados de La Fe, en Valencia.

"Ardía como una antorcha"

"Lo encontramos ardiendo como una antorcha en el aseo del bar. Lo apagamos con el extintor y esperamos a la llegada de la ambulancia". De esta forma tan cruda relataba Antonio Ferrández, propietario del bar Mari, el desenlace de la agresión de una madre al violador de su hija en la mañana de ayer en la localidad alicantina de Benejúzar.

Minutos antes de la agresión, sobre las 11.30, Ramón C., que disfrutaba de un permiso carcelario y a punto de obtener el tercer grado, había entrado en el local procedente de los juzgados de Orihuela. Se acercó a la barra y pidió un café con leche. Entonces, irrumpió en el local Carmen C. "Traía una botella de un litro y medio entre las manos, envuelta en papel de periódico. Observé que contenía un líquido verde e intenté impedirle la entrada", comentó Ferrández. La mujer llegó a la altura de Ramón y comenzó a verterle la gasolina por encima de la cabeza. "¿Sabes quién soy?", preguntó la agresora mientras acababa de vaciar la botella. Luego cogió un fósforo y le prendió fuego. "Para que te acuerdes de mí", le espetó.

El incendio provocó una intensa humareda, extremo que aprovechó la mujer para salir del local. "Primero sofocamos el fuego con el extintor del bar y, tras aclararse el ambiente, nos dimos cuenta de que Ramón había desaparecido", aseveró el dueño del local. "Abrimos el aseo y allí lo encontramos, ardiendo como una antorcha, e intentando librarse de las llamas con agua", añadió. Ferrández señaló que sofocaron las llamas que rodeaban el cuerpo de Ramón con el extintor. "Luego lo sentamos en una silla y esperamos la llegada de la ambulancia", explicó. "Daba pena verlo, estaba quemado por todas partes, tenía todo el rostro en carne viva, sin cejas y sin párpados", describió.

El dueño del bar donde se produjo la brutal agresión de la madre al violador de su hija aseguró que éste no "frecuentaba" con asiduidad el local.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 2005

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