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domingo, 5 de junio de 2005
Reportaje:MUJERES

Juguetes eróticos

Sexualidad y erotismo reivindican su espacio con luces y taquígrafos en el foro público de la mano de Ann Summers, una cadena británica de tiendas de lencería y juguetes eróticos dirigida especialmente a las mujeres, que ha iniciado a través de Valencia su desembarco en España.

La cadena abrió a mediados del pasado mes de mayo en el centro de Valencia la primera tienda en España (excepción hecha de una pequeña experiencia anterior y pasada en Torrevieja, pensada para las ciudadanas británicas). Una oferta que busca marcar la distancia con el sex-shop clásico, cuyo producto ha estado tradicionalmente pensado principalmente por y para el hombre. Ann Summers huye del tabú, del claroscuro en busca de la normalidad, entendida ésta como diversión.

El juguete más vendido es el Rampant Rabbit, un vibrador de estimulador vaginal y clitoriano del que habla una de las protagonistas de 'Sexo en Nueva York'

La sexóloga Olatz Gómez menciona los 'tupper ware-sex', reuniones en casas para la venta de productos eróticos que se realizan en algunos puntos de España

Con mando a distancia

Una mujer que superaba los 80 años de edad llegó un día hasta el comercio de Valencia. Quería comprar un vibrador para una cena con sus amigas. El establecimiento está decorado de forma que en la parte baja está la lencería, básicamente, y tras una fila de escaleras, reservada a mayores de 18 años, se encuentran el grueso de los juguetes eróticos, disfraces y una pequeña sección fetiche. Todos los productos que se venden en el comercio llegan desde el Reino Unido. La edad de la anciana cliente le complicaba subir la escalera y, por ello, sentada fue solicitando diferentes modelos de vibrador "sin ningún tipo de vergüenza", puntualizan en el comercio, hasta que se llevó uno con mando a distancia.

La anciana se sale del perfil medio. Y es que aunque las mujeres representan alrededor del 70% de la clientela de los comercios de Ann Summers, la horquilla de edad más común oscila entre los 18 años y los 40 "o incluso los 50", explica Gordon Lee, director de marketing de la firma británica. Muchas parejas se acercan también a los establecimientos. Excepciones, sin embargo, hay muchas. Lee, por ejemplo, menciona que una de las "mejores organizadoras de fiestas" en el Reino Unido (la firma no sólo ha desarrollado su negocio mediante tiendas, sino también con reuniones en hogares en las que vende sus productos) es una abuela entrada en los 60 años y cuya hija vende asimismo la marca. El comercio de Valencia, que tiene entre su plantilla de 11 personas a dos hombres, también cuenta con un cliente asiduo a las medias y a los tangas femeninos.

La edad media de la clientela puede aplicarse de momento a la experiencia española. La diferencia procede del tallaje de las prendas o del interés que pueden despertar en el consumidor determinados objetos. Gordon Lee tiene la percepción de que las mujeres españolas "compran más juguetes sexuales" que en el Reino Unido. El rey de la casa, en cualquier caso, el más vendido de los juguetes de esta cadena de establecimientos, es el Rampant Rabbit, un vibrador de estimulador vaginal y clitoriano en cuya popularidad ha desempeñado un papel importante el contar con el agrado de una de las protagonistas de la serie Sexo en Nueva York. Ann Summers asegura que vende en general más de un millón de vibradores al año. La lencería, en general, también cuenta con mucha aceptación.

Eli compraba un pijama rosa poco antes de la hora de comer de un día laborable. Tiene 27 años y sonreía abiertamente mientras le cobraban la prenda. Había hablado sobre el establecimiento con sus compañeras de trabajo, pero era la primera vez que entraba. "Tienen cosas fuera de lo normal", explica. "Parece una tienda de ropa interior", comenta, por su parte, Ana, que curiosea con Marina, su hija, en la parte de la tienda en la que se hace evidente que el comercio es mucho más. Marina cree que la presentación del producto ayuda a que dé menos vergüenza entrar en esta tienda que en los típicos sex-shops.

Este tipo de negocio surge porque "hay una necesidad", según defiende Olatz Gómez, sexóloga y tesorera de la Asociación Española de Especialistas en Sexología. "Porque es una fórmula que no existía", añade, "y una oferta que ha estado tradicionalmente muy dirigida a los hombres". "Por ello", dice, la mujer española entra poco en los sex-shops convencionales". Olatz Gómez pone otro ejemplo del interés en el mercado al que se refiere y menciona también los tupper ware-sex, reuniones en los hogares para la venta de productos eróticos que se realizan en la actualidad en algunos puntos de España.

Eliminar reticencias

Gómez coincide con la opinión de las clientas mencionadas sobre la importancia de la distribución para el éxito del comercio. Cree que la presentación de la tienda puede ayudar a eliminar reticencias. Con todo, insiste en que "la mujer no está tan liberada como se dice". El cambio precisa de un tiempo, insiste, y aún hay "mucho que trabajar". "Pensamos que todo el mundo sabe dónde está el clítoris, y no es verdad; que todos saben ponerse un preservativo, y tampoco es verdad. Damos por hecho muchas cosas porque pensamos que ya se ha producido el cambio y no es verdad". Insiste en que aunque se han dado muchos pasos, aún hay camino por andar. Y esto no sólo se refiere a la población de mayor edad. La sexóloga explica que la "desinformación" afecta en algunos casos incluso a universitarios a los que se les supone una educación sexual.

La decisión de abrir el primer punto de venta en la ciudad de Valencia obedece, en parte, a la casualidad. Ann Summers ha estado buscando la ubicación adecuada en diversas ciudades españolas, y en Valencia fue en la primera en la que "salió" el local adecuado. Gordon Lee también esgrime que Valencia es una ciudad activa, "que está en movimiento". Menciona la celebración de la Copa del América en 2007, pero también su modernidad. Habla del desarrollo de la arquitectura, y cita la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Barcelona y Madrid, en cualquier caso, están en el punto de mira de Ann Summers, y son las ciudades en las cuales se realizarán las próximas aperturas. En Navidad, de hecho, la firma ya cuenta con tener otro punto de venta en España.

Gordon Lee opina que España "ha crecido muy rápidamente" desde hace décadas, aunque reconoce todavía determinados aspectos tradicionales en la sociedad. Con todo, la intensa relación de muchos británicos con el país también parece haber desempeñado su papel en la decisión de la firma de dar este paso fuera de su ámbito natural. De hecho, la impulsora y directora general de la firma, Jacqueline Gold, comenta el encargado, "está de vacaciones en Marbella".

Como sea, por el momento, los responsables de esta cadena inglesa de tiendas se muestran contentos con la evolución hasta la fecha. Las españolas, comenta Lee sin ánimo de generalizar, "son más seguras de lo que habíamos pensado".

"Hágalo, no lo finja"

ANN SUMMERS ha marcado una nueva fecha en el calendario. A San Valentín le sumó el Día Nacional del Orgasmo, que la firma ha situado el 31 de julio, y que el año pasado se concretó en una semana de actividades y charlas sobre sexo. Acciones con las que invertir el resultado de un estudio realizado en 2004 por la firma, que concluía que en Londres el 80% de las mujeres fingían el orgasmo en sus relaciones sexuales. Todo bajo el eslogan: "Hágalo, no lo finja".

Jacqueline Gold, hija del magnate David Gold, empezó a trabajar en los sex shops que dirigía su padre con 21 años, y la experiencia le sirvió para darse cuenta de que la clientela principal eran hombres. Decidió iniciar un negocio que se fijara en las necesidades de las mujeres. La firma que dirige Jacqueline Gold tiene 122 puntos de venta en el Reino Unido e Irlanda. La venta al público superó ya hace algunos años al negocio que generan las fiestas en casa,

reuniones exclusivas por y para mujeres. En la actualidad, entre el 60% y el 65% del negocio procede de la venta en comercio, un 5% se concreta a través de Internet y el resto procede de la venta a domicilio, una fórmula a la que no piensan recurrir en España. Ann Summers prevé alcanzar este año una facturación de unos 155 millones de libras (algo más de 229,6 millones de euros).

La firma apuesta en los dos próximos años por centrar sus esfuerzos en el Reino Unido y en España, donde quiere contar en el plazo de un año con cinco tiendas. La cifra, explica Gordon Lee, que le llevará a pensar en montar un almacén y a arrancar con el negocio de Internet.

Un aspecto del sex-shop para mujeres de Valencia. / JESÚS CISCAR

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