EL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

Rajoy: "Usted traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda"

Dos frases, al inicio y al final del discurso inicial de Mariano Rajoy, resumen la ofensiva del líder del PP contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la feroz batalla librada ayer entre ambos en el Congreso de los Diputados. La inicial fue: "Si su mandato terminara aquí, usted pasaría a la historia como el hombre que en un año puso el país patas arriba, detuvo los avances, creó más problemas que soluciones, hizo trizas el consenso de 1978, sembró las calles de sectarismo y revigorizó a una ETA moribunda". La frase final no le quedó a la zaga: "Es usted quien se ha propuesto cambiar de dirección, traicionar a los muertos y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento".

El líder de la oposición niega el apoyo del PP a la política antiterrorista del Gobierno

"Le ha dado a ETA lo que más podía querer: volver a las instituciones, tener una representación legalizada, recibir subvenciones"

"Utilizan ustedes el mismo lenguaje de Otegi. Se han puesto a hablar en 'batasuno'. Incluso han tomado de ETA la idea de las dos mesas"

"El 11-M es la razón por la que usted está sentado donde está sentado en este momento"

"Se propone descoyuntarlo todo con tal de que los nacionalistas le ayuden a conservar el poder"

En esa "traición a los muertos", además, Rajoy acusó a Zapatero de haber "pagado un anticipo, una señal" a la banda: "Ha permitido que los representantes de ETA ocupen sus escaños en el Parlamento vasco". El jefe del Ejecutivo, al iniciar su primera réplica, reclamó a Rajoy que retirara lo de la "traición a los muertos". No hubo lugar. Rajoy acusó a Zapatero de haber incumplido el Pacto Antiterrorista. Y el jefe del Ejecutivo, en su última réplica, llegó a una conclusión demoledora: "Ha quedado claro que ustedes han decidido no apoyar al Gobierno en la lucha contra el terrorismo".

ETA marcó así el más grueso calibre de la munición disparada por Rajoy. "Usted le ha dado a ETA lo que más podía querer en ese momento: volver a las instituciones, tener una representación legalizada, recibir subvenciones del contribuyente español", afirmó el líder popular en su primera réplica al presidente. Inmediatamente le preguntó: "¿Qué quiere usted que yo haga, que me calle? No lo voy a aceptar de ninguna manera, y no me hable de ser responsable. Es irresponsable quien no promueve la ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas" (EHAK en sus siglas en euskera).

El PP mantiene, desde que se hizo pública la candidatura de EHAK a las elecciones vascas, que ese partido es la marca utilizada por Batasuna para burlar la Ley de Partidos y "regresar al Parlamento vasco". Y desde el 4 de abril, los populares ha reclamado insistentemente al Ejecutivo que promoviera ante los tribunales la ilegalización de EHAK.

Como tal cosa no ha ocurrido, Rajoy lanzó ayer a Zapatero la siguiente acusación con forma de pregunta: "¿Será cierto que usted, [Arnaldo] Otegi y [Juan José] Ibarretxe se proponen engañarnos a todos?". Y se respondió: "Tal vez por eso utilizan ustedes el mismo lenguaje de Otegi, con sus mismas expresiones: 'normalización, pacificación, apertura de un proceso de paz, hoja de ruta, definición del marco político'. Se han puesto ustedes a hablar en batasuno. Incluso han tomado de ETA la idea de las dos mesas". Aún más, Rajoy acusó a Zapatero de haberle concedido ya a ETA, por adelantado, sus dos mesas: "Una para tratar con usted de las armas, los presos y los perdones. Otra con el señor [Patxi] López para escribir la nueva Constitución de Euskal Herria. En ambas estará ETA, que abrirá las sesiones con una tregua y, cuando le convenga, las cerrará". El líder del PP dio así por hecho que habrá una tregua de la banda y que se constituirán dos mesas: una para tratar con ETA de los presos, y otra de partidos o grupos parlamentarios para discutir un nuevo Estatuto que tenga la calidad de un texto constitucional para el País Vasco.

Es decir, implícitamente o no tanto, Rajoy ligó las reformas en el modelo territorial a las exigencias de ETA. El presidente de los populares acusó a Zapatero de haber "resucitado el cantonalismo", de haber "dejado de pensar en España" y de no ser suficientemente "patriota". Utilizó el siguiente argumento: "Ha puesto usted la nación en almoneda y se propone descoyuntar lo que haga falta con tal de que los nacionalistas le ayuden a conservar el poder. No le importa el precio. Está dispuesto a pagar lo que pidan". Por ejemplo, como el presidente dijo por la mañana que "antes del otoño" reformará la ley del Poder Judicial para "redefinir la casación en el Tribunal Supremo" y otorgar "la condición de última instancia ordinaria a los Tribunales Superiores de Justicia" de las autonomías, Rajoy replicó: "Usted ha anunciado el fin de una Justicia igual para toda España y a cambio nos ofrece 17 justicias distintas en función del lugar donde se viva".

Esa mención a la Justicia fue una de las pocas cuestiones concretas a las que entró Rajoy, si se descuentan las múltiples que tanto él como el presidente del Gobierno hicieron sobre el incumplimiento o no del célebre Plan Galicia. Ahí llegaron casi a una disputa contable, pues mientras Rajoy acusaba a Zapatero de no licitar nuevas obras previstas en el Plan, el jefe del Ejecutivo le replicaba que las ejecuciones de obra superan las que hacía el Gobierno de José María Aznar. Esa disputa tiene un motivo inexcusable: hay elecciones en Galicia el 19 de junio. Zapatero llegó a recriminar a Rajoy sus profecías sobre la marea negra del Prestige. En esa tanda de disparos incluyó una burla a la "profecía" de Rajoy de que el atentado del 11-M lo causó ETA. El líder del PP replicó con un obús: "Señor presidente, yo no he venido aquí a hablar del 11-M, pero usted por lo que se ve sí. Yo del 11-M solo quiero recordar una vez más a las víctimas y decirle que el 11-M es la razón por la que usted está sentado donde está sentado en este momento", clamó.

Eso fue ya en la última réplica de Rajoy, cuando el intercambio de fuego graneado ya hacía prever que será imposible cualquier reconciliación. Llegaron a la reclamación mutua de retracto. Si el presidente había iniciado su réplica pidiendo a Rajoy que retirara que puede haber una "traición a los muertos", el líder del PP reclamó a Zapatero que desautorice a José Blanco y a Alfredo Pérez Rubalcaba por decir que "el PP haría todo lo posible para evitar que ETA fuera derrotada en esta legislatura". Ahí Rajoy aprovechó para dar cuenta, como le había pedido el presidente, por las conversaciones que tuvo con ETA el Ejecutivo de Aznar. "Hubo conversaciones con ETA porque el PP y el entonces presidente del Gobierno dijeron que habría conversaciones sólo cuando ETA dejara las armas". Y siguió: "ETA dejó las armas y no como consecuencia de ningún acuerdo con el PP, sino con otra fuerza política [en referencia al PNV]. Además, nosotros no metimos a ningún partido ilegal en el Parlamento vasco, ni buscamos la complicidad de Ibarretxe, ni escribimos el plan López e informamos de todo ello al conjunto de los españoles y dejamos claro que no pagaríamos un precio político". Zapatero también subrayó que él no pagará precio político alguno a ETA por la paz.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de mayo de 2005